¿Cómo terminará todo esto? (II)

Por: Lenin Brea

I

La coyuntura venezolana puede definirse como una carrera contra el tiempo en la que los corredores deben cumplir ciertos objetivos antes de que se les agoten las fuerzas.

Del lado de los golpistas la meta inmediata se centraría en lograr un Gobierno efectivo, o al menos dar alguna manifestación de él, lo que puede traducirse, entre otras alternativas, en el intento de dominar cuando poco una parte del territorio nacional. Para esto su estrategia parece consistir en debilitar las bases que hacen posible el gobierno de su rival, mediante medidas económicas punitivas de envergadura, la amenaza de una acción bélica internacional y el ofrecimiento de amnistía, como medios para rendir por hambre, miedo y corrupción.

Según lo que se observó el 2 de febrero, las movilizaciones opositoras han decaído bruscamente con respeto a las del 23 de enero, pero se han radicalizado las consignas en favor de una intervención estadounidense y la guerra civil. Sucede lo contrario con el apoyo al Gobierno, amalgamado y unificado por la amenaza de exterminio que pende sobre el chavismo y la izquierda en general.

De todas maneras, ni el crecimiento del apoyo al Gobierno ha sido importante, más que de tal cosa se puede hablar de recuperación parcial, ni el decrecimiento sustantivo de la causa golpista da para hacerla insignificante o despreciable desde el punto de vista de una política de masas o como fuerza de apoyo a la violencia.

Un factor de peso en la situación es el protagonismo que tiene en la jugada golpista el partido de ultraderecha Voluntad Popular, al cual pertenece el Diputado Guaidó. Los liderazgos de AD., Primero Justicia, y algunos otros partidos minoritarios dentro del espectro opositor han mantenido cierta distancia con los acontecimientos y aunque recientemente, algunos, han dado signos de apoyar el golpe, parece que no tienen influencia en su conducción.

Por su parte, la alianza que apoya al gobierno se ve unificada en torno al imperialismo y la amenaza de un gobierno de ultraderecha, pero también, divida en cuanto a la praxis gubernamental. En todo caso el gobierno nacional cuenta con el apoyo del PSUV, que sigue siendo el partido más grande del país y cuya dinámica interna no da para que se expresen sus contradicciones.

Con respecto a los golpistas, se puede resumir diciendo que la falta de dominio efectivo de la situación ha mellado, con el paso del tiempo, su credibilidad política en el grueso de la población que desaprueba la gestión del presidente Maduro y que poco a poco irá mellando incluso el ánimo de sus militantes.

Además, la radicalización paulatina del discurso de la dirigencia opositora que encabeza el golpe de Estado[1] y su correlato, el cálculo que la gente comienza a sacar de las consecuencias catastróficas que tendría una intervención militar o una guerra civil, son otros factores que habrían contribuido a la desmovilización de gran parte de la gente que el 23 de enero vio a Guaidó como opción.

De ser acertado lo dicho, el autoproclamado presidente tendría que hacer algo pronto que demuestre que tiene gobierno efectivo de la situación, así fuese un show mediático. Su anuncio, respaldado por las autoridades estadounidenses, de la pronta llegada de la ayuda humanitaria, quizás, dé la clave para lo que sigue.

El autoproclamado intentará valerse de lo que tiene de movilización popular, magnitud que, repetimos, no es despreciable, sobre todo en algunos estados fronterizos, para forzar al Gobierno de Maduro a aceptar dicha ayuda o a negarse. Para esto cuenta además con cuantiosos recursos con los que podría crear organizaciones paramilitares que disputen el control territorial al ejército nacional, o también, contar con fuerzas extranjeras. Siempre está abierta la opción de un golpe militar en los estados fronterizos, aunque parece difícil que esto venga de los altos mandos militares de dichas regiones y no hay manifestaciones visibles de alzamiento. Como sea que finalmente se dé la jugada, se basaría en crear condiciones para la declaración de una “zona liberada” al estilo de lo sucedido en Siria y Libia y equivaldría al inicio de una guerra civil o algo peor.

Sin embargo, si los golpistas no lograran su objetivo inmediato, aun podrían jugar una carta a un plazo un poco mayor, basada en explotar la situación de caos que pudiese crear el bloqueo económico si el Gobierno nacional no logra contrarrestar sus efectos. De hecho, se dirá que en el momento presente el mayor problema para el Gobierno nacional es enfrentar los efectos del bloqueo económico, a los que se suman los de sus propias políticas económicas “internas”.

II

La posición del Gobierno nacional frente a la ayuda humanitaria es de rechazo, como es previsible, por lo que se convierte en parte su tarea evitar que efectivamente llegue al país. La dificultad estaría, sobre todo, en contener la violencia que apoye la recepción de la ayuda humanitaria sin desgastarse. Además, si el Gobierno tiene que valerse de la represión para evitarlo será acusado en las instancias internacionales, lo que servirá como excusa para la intervención militar humanitaria.

Que esta excusa sea necesaria es algo que se puede poner en duda, pero es un hecho que de momento una intervención militar carece de sustento político-jurídico internacional, incluso las organizaciones humanitarias y las instancias internacionales que sirven a tal fin reconocen que el Gobierno de Maduro es la única vía para canalizar una posible ayuda.

En la medida en que las instituciones políticas internacionales están trancadas, la vía para lograr algún tipo de justificación es la judicial, mediante una sentencia del Tribunal Internacional contra el presidente Maduro por violador de los DD.HH. y/o la invocación de una emergencia humanaría por parte de organizaciones internacionales o grupos de facto.

Por otra parte, Trump necesita del permiso del Congreso para usar la fuerza directamente. Lo mismo sucede con los Gobiernos de Brasil y Colombia. Es difícil saber si los juegos de poder internos darán para autorizar esto, pero al menos es de esperar que se cumplan los pasos formales. Mientras estos pasos no se den la única manera de avanzar en la declaración de una zona “liberada” pasaría por el apoyo interno que esto tenga de la FANB, por el uso de fuerzas paramilitares, y en menor medida por una política de masas.

La temporalidad de los golpistas también se ve comprimida por la dinámica política interna de EE.UU. Con su jugada contra Venezuela Trump ha hecho una apuesta grande luego de dos importantes derrotas políticas, la segunda, quizás, más contundente que la otra (elecciones de medio término y el cierre parcial del Gobierno). Además el éxito del golpe de Estado en Venezuela es consonó con su estrategia electoral, con lo cual el fracaso se cotiza a un alto precio.

Las posibilidades de que el Congreso estadounidense desbloquee la intervención militar en Venezuela aún están abiertas. De una parte, la llamada izquierda demócrata se ha opuesto firmemente a la política de Trump, tanto en lo bélico como en lo económico, mas la cuestión es qué hará el establishment de ese partido, el cual es mayoritario y decisivo. Hasta ahora ha sido favorable a un cambio de la situación política, pero, aunque se opone a una acción militar no tiene problemas con el bloqueo económico, cuyas consecuencias pueden ser más devastadoras, terminando por hacer “necesaria” la intervención. Se puede sugerir que la apuesta demócrata, su perverso ganar-ganar, se basa en culpar a Trump a futuro por las consecuencias nefastas que puede tener “su” política con respecto a Venezuela.

Además habría que tomar en cuenta en qué grado las medidas económicas tomadas por el presidente estadounidense, en particular las que afectan el suministro de petróleo venezolano, pueden perturbar, en un corto o mediano plazo, la economía estadounidense. Tomando esto en cuenta, la carrera estaría definida por quién sufrirá antes y de manera significativa los efectos de las medidas económicas punitivas.

Por su parte, el Gobierno Nacional tiene que vérselas con el impacto de dichas medidas en el breve y corto plazo. De no poder lidiar con ello, el tiempo jugará dramáticamente en contra suya, pues se estarán creando las condiciones para una situación excepcional (de caos) que además de permitir la sustentación de la tesis de la crisis humanitaria, significaría la pérdida de control sobre la situación. Por otra parte, si logra rearticular las exportaciones e importaciones con sus socios y aliados en un periodo breve, colocará al Gobierno de EE.UU. en una posición en que le será necesario actuar de forma definitiva y allí pesará la posición demócrata en el Congreso.

En síntesis, si se puede decir que el problema inmediato de los golpistas es cómo garantizar cuando menos una zona “liberada”; el problema del Gobierno, además de evitar esto, solventar la situación creada por las medidas económicas tomadas por el Gobierno de Trump. Una cuestión adicional que se constituye en un desafío para el Gobierno tiene que ver también con la economía. Aunque se lograse reorientarla evitando el bloqueo –lo que requiere tiempo y recursos–, se plantea la cuestión de si los costos sociales no serán demasiado altos a lo interno.

En efecto, desde que comenzó el intento del golpe el Gobierno no ha modificado sino radicalizado las medidas económicas ortodoxas, resultando esto en una agudización del deterioro de las condiciones de vida de las grandes mayorías. En tal sentido, las carencias económicas plantean un escenario explosivo frente al cual el Gobierno solo ha podido responder con una política social importante aunque insuficiente, cuya viabilidad está, precisamente, puesta en juego por el bloqueo, y, por otra parte, con un endurecimiento de la política represiva, basada en normativas excepcionales y prácticas basadas en la violencia letal.

III

Para un observador exterior, que no tuviese nada que ver con lo que en Venezuela sucede, no digamos internacional, sino extraplanetario, la situación del pueblo venezolano sería posiblemente tragicómica.

De entre los pueblos del mundo, éste -y más en especifico- una parte minoritaria suya, ofrecería el espectáculo sin igual de estar dispuesto a matarse para determinar quién le entrega una bolsa de comida y unos bonos, si el Gobierno nacional mediante el Clap y el Carnet de la Patria, o el Gobierno de EE.UU. mediante la USAID, y unos mecanismos de bonificación directa que, según dicen sus representantes criollos, se implementarán en algún momento.

Se dirá que nuestro foráneo observador hace inferencias con base en datos superficiales, que lo que está en juego es mucho más grave y decisivo que la cuestión de ser o no beneficiario de determinada política social o de una ayuda humanitaria.

Diría nuestro extraterrestre que eso es verdad. Lo que está en juego no es exclusivamente el contenido de determinada política sino su sujeto: ¿quién es la autoridad que efectiva y legítimamente gobierna?, ¿en qué radica su autoridad para gobernar?

La recepción de ayuda humanitaria y la declaración de crisis o emergencia humanitaria que supone, implica que quien “gobierna” reconoce su impotencia ante una situación que lo desborda de tal manera que cede a un tercero temporalmente su potestad para gobernar. La diferencia con un estado de excepción, y se recuerda que la parte en discusión de la política social del Gobierno se basa precisamente en la declaración de un estado de excepción económico, es que aquí la idea es recuperar la capacidad de gobierno mediante la suspensión temporal del derecho.

Los juristas dirían que con el estado de excepción soberano se suspende la Constitución formal para que pueda actuar la Constitución real, en la emergencia humanitaria se deja en suspenso el conjunto de relaciones orgánicas que definen de facto la distribución concreta de derechos y riqueza (Constitución real) en favor de una fuerza extranjera.

Así la coyuntura nacional se definiría porque estamos en una situación cada vez más excepcional producto de las medidas tomadas por uno y otro bando para advenir sobre aquella. Dicho de otra forma: el estado de excepción y la emergencia humanitaria, tanto como actos performativos y praxis gubernamentales concretas, contribuyen a crear la situación excepcional y no a remediarla. La razón pasa porque tanto los golpistas como el Gobierno pretenden modificar la Constitución, tanto la formal como la real, para sus propios fines.

Mas allá, es inevitable recordar una de las dos consignas que más han animado los recientes actos de calle opositores: “No queremos bonos, no queremos Clap, lo que queremos es que se vaya Nicolás”. Al día de hoy esta consigna, puramente negativa, puesto que se basa en manifestar rechazo, se llena de sentido y positividad a partir de la oferta de una bolsa de ayuda humanitaria y la promesa de unos bonos, ergo: de una intervención militar humanitaria.

Pero del otro lado no es que la situación sea mejor. Luchar por mantener en el poder al Gobierno implica luchar por unas políticas que, en su conjunto, difícilmente se pueden calificar como populares. Ciertamente los subsidios directos y en particular los que son en especie como el Clap, pero sobre todo los subsidios indirectos (la electricidad, las telecomunicaciones, la gasolina) son importantes ayudas a la población, y pueden ser consideradas como auténticos derechos. A pesar de su deterioro, lo mismo puede decirse de las políticas de salud y educación gratuitas y públicas. Pero hay que balancear esto con la política laboral y monetaria recientemente implementada, que es un factor determinante para que, incluso con los subsidios y ayudas, la mayoría de la población se vea en una grave situación económica. Por último, el Gobierno nacional se ofrece como la única alternativa a la intervención extranjera directa, sea esta armada o no.

Así, todo parece conducir a una situación de violencia en el corto plazo, bien sea la directa por una agresión armada estadounidense, multilateral, paramilitar, por la sublevación de fuerzas del ejército nacional en apoyo a los golpistas, o por una combinación de las anteriores; bien sea por la violencia indirecta implicada en el bloqueo, la cual se traducirá en caos y posterior violencia directa.

Más allá, los liderazgos de los dos polos en pugna avanzan cada uno a su manera en la dirección de un inevitable desenlace violento. Es decir, pareciese que cada uno pugna por llegar al punto de no retorno hacia la violencia bélica bajo cualquiera de sus formas, pues ninguno se muestra dispuesto a ceder un ápice. Con esto la posibilidad de una salida negociada, basada en medios no violentos y democráticos se esfuma rápidamente.

La tragedia está en que esta última posibilidad es la de la mayoría, pero no puede escapar a la polarización más que haciéndose a un lado, porque no existe, al menos de momento, una posibilidad para su articulación política efectiva.

Nota al pie:

[1] Se evidencia particularmente en el despliegue de la propaganda proestadounidense, en el creciente protagonismo que aquellos han tenido en el desarrollo de los acontecimientos, en los llamados a la violencia, y en el planteamiento de amenazas explícitas en torno a los efectos de las medidas económicas

About Lenin Brea
Sociólogo (Universidad Central de Venezuela). Tesista de la Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de General Sarmiento y el IDES (Argentina). Investigador, articulista y editor. Autor del folleto “Crímenes de odio y violencia incendiaria 2017”. Militante del Colectivo Alpargata Solidaria y miembro de la Universidad Popular de las Comunalidades.

12 Comentarios en ¿Cómo terminará todo esto? (II)

  1. La carrea anti socialismo tiene fecha de expiracion (20nov], y Venezuela puede que no sea el unico trofeo en juego, la cupula cubana hoy se juega aqui su supervivencia, esta es solo la primera de una epopeya epica del “pelucon” . No es lo mismo invitar al diablo que verlo llegar.

  2. Que ¿Cómo terminará todo esto?, desde mi modesto punto de vista ya lo plantee en un comentario a otro artículo de este portal; sin embargo, lo vuelvo a compartir en este nuevo artículo y es como sigue:

    La ultraderecha internacional ha vuelto a caer en su propia trampa, los mismísimos Estados Unidos asumieron la comandancia del Golpe de Estado contra el Presidente Nicolás Maduro y emprendieron acciones de desestabilización política, económica y social a las cuales quisieron darle una connotación de confrontación a escala global, haciéndose acompañar por un grupo de países aliados, que gobernados por representantes de los sectores al servicio de los poderes fácticos, imperiales y protransnacionales; quisieron caerle en cayapa a Venezuela, como hicieron con Irak, con Libia, con Siria o deponer al gobierno, como hicieron con Honduras, con Paraguay o con Brasil; sin embargo, no consideraron varios aspectos; en primer lugar, volvieron a desconocer al pueblo, con lo que hicieron que el sector que apoya al Chavismo se cohesionara con una posición homogénea de rechazo al golpe y se dispusiera a hacerle frente, pero lo mejor de todo fue que tampoco lograron a que los sectores del pueblo adversos al Chavismo, les acompañara en su aventura suicida de guerra y saqueo, en plena conciencia de que es al pueblo al que le toca poner los muertos y quien padecerá las consecuencias de la devastación por años.

    El otro aspecto que se les olvidó fue que al darle al conflicto la connotación internacional, es la reacción y la solidaridad automática de Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Italia, y las más moderadas posiciones de México, Uruguay, CARICOM; entre muchos otros; las cuales se las pone más difícil, no dándose las condiciones geoestratégicas para emprender una aventura bélica, y más cuando no tienen argumentos válidos, que por fortuna mediáticamente han sido elegantemente desmontados por el gobierno venezolano.

    Ahh, pero lo más importante de todo es la forma como se les comienza a revertir el intento de golpe y en varios países ya les comienzan a aplicar la misma receta; tal como lo intentan los Chalecos Amarillos en Francia, los movimientos secesionista en España, y los manifestantes en Brasil, Argentina y Chile que ya se apoyan en las “autoproclamaciones” para rebelarse y exigir reivindicaciones sociales. Esto sin dejar de considerar el impacto a las empresas petroleras estadounidenses afectadas por el corte de suministro de petróleo venezolano por el bloqueo impuesto por ellos mismos, de lo cual se podría derivar el detonante para el impeachement que desde hace rato quieren intentar contra Trump, pues al haber quemado su último cartucho contra Venezuela y no haber sido exitoso, es lo menos que le podría pasar cuando sus amos, los que gobiernan al mundo, le exijan cuentas.

    Como tal, están por pasar cosas interesantes, pero no cantemos victoria todavía, sigamos dando la batalla hasta derrotarlos.

    Hasta la victoria siempre.

    P.D.: Ahh, lo interesante apenas comienza; algunos congresista de la Cámara de Representantes, desconocieron a Guaidó y dijeron que él no era quien para pedir intervención de EEUU a Venezuela. Lo otro es el impacto geoestratégico de la migración de las cuentas en el exterior de PDVSA al Gazprombank.

    Ahora verán señores al diablo pasar trabajo, el Gobierno aplicando la estrategia de desgaste para hacerlos caer en una especie de Síndrome de Burnout, vuelve a conducirlos al fracaso como Florentino hizo con el Diablo, que lo entretuvo y no le dio oportunidad a ninguna de sus coartadas, dejando que pasara la oscura noche hasta exponerlo a la luz del día, que es cuando se les acaba el juego.

    En cuanto al impacto social por el efecto económico, el gobierno parece apunatar hacia la dirección correcta; ya aplicó la mejor de las estrategias de contraataque a esta Guerra Económica para acabar con el dólar paralelo, la cual no fue otra que ubicar la cotización del DICOM por encima de éste; ahora solo falta la indexación de los salarios a dicho parámetro y con eso los termina de neutralizar. Para los no expertos en Matemática Pura, se los represento en una función polinómica muy sencilla de entender para estudiantes de segundo año de bachillerato:

    Si A = B + C + D;

    2A = 2B + 2C + 2D,

    3A = 3B + 3C + 3D……..

    …… nA = nB + nC + nD

    ¿Se fijan? nada de derivadas, integrales múltiples, ecuaciones diferenciales, transformadas de Laplace, series de Fibonacci o modelos estocásticos, ni nada que se le parezca.

    • Estimado Alexander Riera, gracias por su comentario.Olvida Ud. el creciente descontento contra la gestión del presidente Maduro. Se puede estar contra la intervención y por la salida de Maduro sin que eso sea una contradicción…
      Con respecto a la situación internacional y la solidaridad trataré de analizarla en otro texto, tomaré en cuenta sus observaciones.
      No comparto su esperanza ni su análisis con respecto a las medidas macroeconómicas del gobierno. Lo que usted llama derrota del dólar paralelo es en realidad una megadevaluación que tiene a la mayoría de la gente pasando trabajo, y por lo que pinta un intento de apropiarse de las divisas generadas por conceptos de remesas, e ingresos particulares desde el exterior… es una jugada en la disputa por el control del mercado cambiario que además implica privatización.
      Por otra parte no creo que el gobierno indexe el salario al tipo de cambio… tal medida sería incoherente con el esquema que, según parece, viene desarrollando.
      Su exposición matemática me ha recordado los tiempos de primaria… Por desgracia la realidad no se comporta como las ecuaciones y muchos menos las más simples… De ser así los economistas ortodoxos siempre tendrían la razón y la economía sería tan manejable como el lanzamiento de un cohete… Quizás su razonamiento adolece del mismo problema que le sucede a los economistas liberales… parte de premisas falsas…
      Un saludo y gracias, nuevamente, por su comentario

      • Y, tú; Lenin Brea, ¿qué propones en lo cambiario? Alexander es preciso; mientras que tú, como la mayoría de sociólogos, pura crítica, y nada de propuesta

        • Estimado Joaquín Ramos, gracias por su interpelación tan directa la cual no tomaré como una provocación sino como una demanda polémicamente franca.
          Lo primero que le diré es que la crítica es un motor fundamental y paso inicial de cualquier propuesta, así por ejemplo, el sociólogo, economista y político Carlos Marx artículo una política potente para la coyuntura que le toco vivir a partir de la critica del derecho burgués y la economía política. En muchos aspectos dicha crítica y política trascendieron su siglo de tal modo que aún están vigentes. Yo no aspiro a tanto, pero sí creo que la crítica es ya una política que denota una linea de acción y de praxis.
          Ahora bien, le confieso que es difícil hacer propuestas concretas y mas si estas deben ser referidas a la política que debe implementar el gobierno nacional. Sin embargo haré un esfuerzo.
          Creo que lo primero que debe hacer el gobierno es legitimar su mandato y para esto nada mejor que la implementación de practicas verdaderamente democráticas de consulta popular (no los parapetos habituales) sobre cuál cree la gente que debe ser la política a implementar. Creo además que el gobierno y más aun el chavismo que es más que el gobierno no debe temer a procesos electorales, ya que allí casi siempre se ha triunfado.
          Luego, el gobierno debe cambiar su política comunicacional, hablar claro al pueblo e implementar prácticas de transparencia.
          En la medida en el gobierno de la economía es imposible si no hay un apoyo de la gente y los diferentes actores políticos y económicos, es urgente ganarse y construir esa confianza, la cual el gobierno ha perdido en gran parte por sus practicas secretistas y de poca transparencia. No sé si a Ud. le pasa pero cuando el gobierno afirma cosas como que la pobreza se ha reducido desde el 2012, uno deja de creerle pues uno es más pobre, pero además la penuria general es un hecho patente y lo es más en este contexto en que, por ejemplo, los restaurantes de lujo de Las Mercedes y Bello Monte se la pasan llenos… Algo similar sucede con la política social… no sabemos nada de cómo se administra, ni de las decisiones que se toman… no tenemos ninguna participación en ella más que como sujetos pasivos… En el mismo sentido el gobierno vende la devaluación como la derrota del dólar paralelo…
          Todo esto crea un profundo malestar y no solo por sus efectos concretos que tiene en las condiciones de vida. La gente se siente estafada y se afirma en el hecho de que no es boba como para que le estén mintiendo o engañando en su cara.
          Además el gobierno nacional debe implementar políticas en el sentido de hacer más eficaces las políticas sociales y económicas. Si hay podo dinero para financiarlas hay que usarlo de la mejor manera.
          Otra cuestión importante, sobre la cual en este medio se ha debatido bastante, tiene que ver con la viabilidad de políticas como los controles de precios de las mercancías que no son el trabajo. ¿qué sentido tiene implementar unos controles que no puede o quiere hacer cumplir?
          De momento esto es lo que puedo decirle. En todo caso sí creo que es importante comprender la situación y en particular las consecuencias y riesgos de la política implementada por el gobierno en un contexto de amenaza internacional, las cuales no parecen promover el bienestar de la gente, sino imponerle gigantescos sacrificios… Ya lo dijo Napoleón, un ejercito no marcha sobre sus pies sino sobre su estomago.
          Por otra parte tengo poca fe en que mis escritos puedan modificar la política gubernamental, pero de momento creo mas importante incentivar la organización social, política y económica de tipo popular de cara a la situación presente y futura.
          Mi trabajo es un esfuerzo para pensar la coyuntura de modo que cada quién pueda tomar sus previsiones, acciones y decisiones en el marco de un apolítica de izquierdas. Sí le digo que para mí, ahorita, es muy importante desarticular la movida guerrista que el golpismo patrocina y porque quiere la guerra, pero que el gobierno nacional parece preferir antes que modificar su actitud y política.
          De frente a lo que viene es importantísimo activar la calle contra el golpismo y en pro de una política social y económica consona con las aspiraciones y deseos de la gente.
          Saludos.

          • Gracias por la buena disposición para aceptar comentarios; y esa es la actitud porque estimo que estamos en el mismo lado, así lo creo. Me parece un poco exagerado, hiperbólico diría Hermann Escarrá, la referencia a Marx, que si bien incluso tituló a una de sus obras principales como una “Crítica”, como antes lo hicieran Kant y Hegel, y luego Lenin; no era ese vocablo usado por ellos en el sentido coloquial del término, al que yo me referí: Inclinado a enjuiciar hechos y conductas generalmente de forma desfavorable; sino que eran propuestas sistemáticas de un nuevo orden filosófico; especialmente en Marx, quien declara precisamente que la Filosofía debe dejar de interpretar al Mundo, para proceder a cambiarlo.
            Aterrizando en el meollo de mi comentario, me referí específicamente a su rechazo (ya que me trata de usted, así lo hago) a las medidas en materia cambiaria del Gobierno Nacional, y le preguntaba, entonces ¿qué otra cosa propone usted en esa materia?, y me responde con una serie de observaciones de corte político.
            Por cierto, entiendo al ministro de Planificación en cuanto a su aseveración de que la pobreza ha seguido disminuyendo, porque aclaró que esa medición es con base en “necesidades básicas insatisfechas”, que es una forma de medir ese parámetro, bien conocida por los sociólogos; otra cosa es la medición de pobreza por nivel de ingresos. El ministro no ha pretendido engañar a nadie, lo dijo bien, y no creo que un profesional, que, repito, asumo está del lado nuestro, tergiverse lo dicho y asuma el discurso falaz de la Oposición. Usted mismo declara promover una “política de izquierdas”, en plural, por cierto.

      • excelente Lenin, su vision me resulta mas objetiva, el descontento social es inocultable, y claro que subir el DICOM ha logrado frenar el paralelo pero es el “pueblo” quien lo paga con unos salarios inexistentes como bien usted senala, lo peor es que la solucion del gobierno a estas condiciones precarias de salarios empobrecidos que no alcanzan ni para el pasaje de un transporte que no hay, ha sido reducir las jornadas de trabajo de los empleados publicos, y luego uno escucha gente por aca hablando de el Estado como productor de bienes y servicios como definicion del socialismo.
        Quiero agregar dos cosas: primero, no hay forma que la comunidad internacional recule en cuanto a su desconocimiento de Maduro y las elecciones fraudulentas, pondere esto y sus implicaciones, esta no es ya una carrera de aguanta el chaparron, no se trata de que se les olvide Guaido, es que no haber llegado a una negociacion en Republica Dominicana tenia un costo elevadisimo que Maduro desprecio.
        En cuanto a las declaraciones del congreso gringo les doy la misma credibilidad que a la periodista Golinger, si Maduro se come la Luz, se llevara una sospresa desagradable. “You will see! (Ya veran)” Trump.
        Por cierto que las sanciones que hoy recibe el gobierno mas alla de la congelacion de cuentas y activos de algunos personeros, no son ni un pelo de las sanciones que le impusieron a Cuba con el bloqueo.
        Por alli creo es Salas quien hace la invitacion a hacer un plan de gobierno que saque la economica del fozo a la que la llevan, seria un ejercicio interesantisimo de leer. Si quieren limitenlo a los primeros 5 años de recuperacion de PDVSA, porque ni con Rusia y China de socios han logrado siquiera mantener la produccion, ni siquiera con Chevron y socios, nada…que paso en PDVSA..el sar Rafael Ramirez asegura el les entrego la gallinita de los huevos de oro.

      • Señor lenin brea usted no conoce profundamente al pueblo humilde venezolano hay algo que no esta bien en su apreciacion…… no se ofenda se lo digo con todo respeto. constantemente hemos estado impulsandos los cambios en el mundo antes y ahora esa es nuetra historia…..

  3. En el lapso que media entre hoy y la caida de las primeras bombas…..creo que el Gobierno va a realizar otra “corrección” a su Plan de Recuperación….yo quiero que indexe el salario al tipo de cambio, pero creo que no lo hará………..Una vez mas devaluará fijando el Petro entre 200.000 y 232.000 (insisto en Fibonacci) y nos divertirá de nuevo con los precios acordados…..

    • No puede indexar los salarios, porque necesita dolares, no acepta perdio el pueblo y continua con un populismo que le sirvio un barril de 100usd, no asume necesita reducir el tamaño del estado como unica via para indexar los salarios, fracaso como productor y no lo acepta, pero este drama se da en medio de un estado criminal, al igual que en la URSS cayendo, la corrupcion a lo interno se la devora, o acaso creen que Andrade es el unico que se robo un millardito¿?

    • “No puede indexar los salarios, porque necesita dolares” ESTO ES FALSO DE TODA FALSEDAD.
      Para indexar salaraios a la paridad cambiaria solo se necesitan Bolívares; Bonavino tiene un grave error de concepto y confunde Dolarizar con Indexar; lo cual es totalmente distinto aún cuando por ambas vías se puede alcanzar el efecto de equilibrio que se requiere, sin embargo al dolarizar se entrega la soberanía; mientras que al indexar no. Pero claro, eso es justamente lo que los ultraderechistas quieren, dolarizar para terminar de entregar la patria; a los tales solo les puedo recomendar: si quieren dólares, exporten o váyanse para un país dolarizado.

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