¿Cuál Venezuela extrañan los venezolanos?

Por: Luis Salas Rodríguez

Si en algo estamos de acuerdo todos los venezolanos y venezolanas es en nuestro malestar con la situación presente. Nadie está conforme con ella  y todos y todas creemos nos merecemos y podemos tener una mejor vida/situación económica.

En lo que hay desacuerdos es en los diagnósticos en torno a cómo llegamos a la situación actual y las responsabilidades derivadas de la misma. Y también, evidentemente, sobre los modelos a seguir o aplicar para trascenderla.

Con respecto a esto último, parte del debate se ha consumido en comparar la situación presente con otros períodos. Así las cosas, desde el bando opositor se suele asegurar que la economía venezolana tenía una marcha perfecta… hasta que llegó el chavismo. Y en consecuencia, parte de su narrativa se basa en volver a la Venezuela pre-chavista, no solo supuestamente más rica y productiva sino más justa, equitativa, con menos pobreza y calidad de de vida.

Pero el  problema con esa narrativa es que choca con la realidad de los indicadores. Y no los “inventados” por el chavismo, sino tomando en cuenta los datos oficiales antes y después de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en 1999, así como el de los más importantes organismos internacionales y regionales, incluyendo el FMI.

Desde luego, también es verdad que la realidad post-2012 cada vez más impone reconfiguraciones en la manera de evaluar al chavismo gobernando. Pero aquí hay que hacer una pausa, pues si bien en sentido estricto hay continuidad del chavismo, en sentido amplio no la hay -y cada vez menos- en la política económica y social que condujo a los resultados exitosos de 1999-2012, de lejos, la era de mejor desempeño económico y social del país.

Es todo un debate las razones de dicha no continuidad de la política económica y social dentro del chavismo.

Ciertamente cambió el contexto internacional, problemas estructurales estallaron con fuerza y sin duda  la irresponsabilidad cuando no franco comportamiento criminal del accionar oposicionista, han jugado roles estelares.

Sin embargo, no es menos cierto que entre 1999 y 2012 problemas estructurales también estallaron con fuerza (la crisis financiera global de 2008, por ejemplo). Y el comportamiento del oposicionismo no fue necesariamente menos irresponsable durante la era Chávez que el actual, lo que incluyó haberle dado un golpe de estado y dirigido un costoso sabotaje petrolero.

Como quiera, dejaremos para una segunda parte lo referente a estos puntos, es decir, lo acontecido luego de 2012, si bien es algo que he tocado reiteradamente en otras partes. En lo que quiero centrarme por ahora es en responder a la pregunta del título de este artículo: hoy día, en que la situación económica y venezolana está tan mala, ¿cuál es la Venezuela que los venezolanos y venezolanas extrañamos? ¿no será más bien aquella donde se alcanzaron los mejores estándares de vida de nuestra historia, y no para una minoría privilegiada como en los 70, sino en términos amplios, es decir, para todos y todas?

Sabiendo que no se trata simplemente de volver la pasado sino de encontrar pistas en él que nos orienten en el presente para la construcción del futuro, el trabajo que expongo a continuación está construido con cifras oficiales tanto nacionales como de organismo internacionales para dar cuenta del período 1999-2012. En tal virtud, ninguna de las gráficas llega hasta 2018.

Esto por dos razones: la primera, de orden metodológico, porque desde 2015 no se publica data oficial. Y la segunda porque quise concentrarme en el período 1999-2012.

Pero como no se puede analizar un período por sí mismo sin contrastarlo con otros, tomamos como punto de partida los años anteriores a la llegada de Chávez a la presidencia, de los cuales no solo existe data oficial sino que resultan muy productivos a la hora de comparar.

Entre otras cosas, porque la década que va entre 1989 y 1998, no solo son los últimos del llamado “puntofijismo”: también se trata del período de aplicación de las mismas recetas ortodoxas y neoliberales (lo que incluye sendos acuerdos con el FMI) que se nos dice hoy hay que aplicar para salir de la actual crisis. Los resultados inútiles cuando no desastrosos de dichas recetas saltan a la vista. En lo que refiere a la era post 2012, utilizamos la data disponible hasta 2015. Creo que la única excepción es la del primer gráfico referido a la inflación, donde para el año 2016 utilizamos un dato “filtrado” a la prensa de un documento oficial del gobierno venezolano dirigido a la OPEP.

En ningún caso se trata de ocultar el presente. De hecho, sobre eso hemos trabajado con dato no oficial recurrentemente, como por ejemplo los lectores y lectoras pueden consultar acá.

En fin, hoy que se cumplen 6 años de la desaparición física del presidente Hugo Chávez y en su homenaje, vale la pena revisar su obra económica y social, un poderoso legado que resiste tergiversaciones, manipulaciones y mezquindades  de todo tipo.

Los años recientes de menor inflación: 1999-2012

De mejores salarios y mayor capacidad de consumo para los hogares

De mayor seguridad alimentaria y menor desnutrición infantil.

De mayor crecimiento económico

Sobre el mito de que todo eso se logró por el precio del barril de petróleo a 100 US$

Mayor crecimiento económico traducido en más desarrollo social: menos pobreza y desigualdad, más alto desarrollo humano.

 

Este mismo ejercicio puede hacerse con otros muchos indicadores: empleo, salud, educación, vivienda, turismo, acceso a cultura, etc. Incluso con otros más polémicos, como productividad. Pero dejaremos esto hasta aquí en parte para el debate y la orientación en estas horas tan cruciales pero también y sobre todo hoy 05 de marzo en memoria del presidente Chávez y su legado.

About Luis Salas
Sociólogo (Universidad Central de Venezuela). Magister en Sociología del Desarrollo UARCIS-Chile. Docente e investigador de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Investigador CLACSO. Premio Economía Política y Derechos Humanos Universidad de las Madres de la Plaza de Mayo 2011 (Argentina). Premio Municipal de Ensayo Sociopolítico Gustavo Machado 2015 (Venezuela). Fue Ministro de Economía Productiva y Vicepresidente Económico de Venezuela.

16 Comentarios en ¿Cuál Venezuela extrañan los venezolanos?

  1. Los logros del tiempo de Chavez en gran parte se deben a la alza del precio del petroleo. De manera alguna sus datos muestran que esta tesis es un mito. Muy pelo contrario.

    La correlación entre el precio de la canasta venezolana (corregido por la inflación) y el BIP por ejemplo es más de 0,9.

    Un precio arriba de 100$ solo se alcanzó en 2008, pero la alza de precios acompañó con pocas excepciones todo el tiempo de Chavez.

    • El tema es que al indexar el precio del petroleo con relación a la depreciación del dolar vemos como no fue mayor ni al periodo CAP ni LHC en sus inicios… FUE LA POLITICA ECONOMICA DE DISTRIBUCION DE LA RENTA PETROLERA lo que diferenció y consiguió los indicadores obtenidos… esos que no se vieron en la otra “bonanza”

  2. Felicitación y agradecimiento por hacer justicia a la obra de Chávez en lo socioeconómico…..y ahora, su obra en el ámbito de la geopolítica, en lo geoestratégico, está siendo providencial para nosotros en las circunstancias que vivimos actualmente en nuestra Venezuela asediada…..nosotros venceremos.

    • Si, ciertamente, de no ser por eso estaríamos quien sabe donde. Igual lo mismo pasa en lo económico social: por más que se malbaratado en los últimos años, si el país se sostiene (y el gobierno) en el fondo es gracias a su obra

  3. La economía venezolana previo a la llegada del petróleo se basaba en la comercialización de materias primas (café y cacao por nombrar las más representativas), a partir de la llegada del petróleo continuamos siendo una economía que provee materia prima al resto del mundo, solo que la materia prima pasó a ser otra. La intervención estatal siempre ha estado presente en la economía nacional, desde mi óptica nunca ha existido un periodo donde Venezuela haya experimentado libre mercado. Previo a la llegada del poder la alternancia en el poder de los dos partidos políticos prevalecientes no había dado los mejores resultados, el segundo periodo de CAP cuando un equipo de tecnócratas diseño un plan económico como respuesta a una situación económica que lo ameritaba (el gran viraje) fue un intento fallido en implementar políticas necesarias, la casta política no podía permitir que su status quo fuese alterado, un paquete de medidas económicas que no llegó a ser implementado fue la excusa desde ciertos sectores para fomentar un caos que terminó en lo que ya conocemos, con el enjuiciamiento de CAP las castas políticas lograron su cometido y todo fue desechado, años de inconformidad abonaron el camino para que llegara al poder Chavéz, sus primeros años de gobierno transcurrieron entre populismo y promesas que no logró cumplir, no en vano el paro petrolero y otro sucesos asociados lo llevaron a renunciar, para luego del fracasado carmonazo fuese rescatado por Baduel y restituido al poder, aquello que el “pueblo” lo rescato es uno de los tantos mitos de la revolución. A partir de allí la revolución radicalizó su proyecto y el “patria, socialismo o muerte” guió por mucho tiempo los desmanes de la administración chavista, eso sí gracias al boom petrolero, el ingreso petrolero alcanzó niveles insospechados, ni el mismo Chávez pensó jamás que los precios petroleros alcanzaría tales niveles, el socialismo del siglo XXI tenía dinero para derrochar, las importaciones llenaban los anaqueles con dólar barato, la inflación se mantenía bajo control gracias a ese dólar barato que llenaba los anaqueles a bajos precios, las empresas de maletín se multiplicaban, los famoso cupos cadivi permitieron compras electrónicas y viajes con el plus que los dólares que no te gastaras los traías y vendías en el mercado negro, la bonanza hacía que el chavismo pareciera implacable, sin embargo mientras la fiesta de petrodólares continuaba el aparato productivo nacional estaba siendo silenciosamente disminuido, era más barato importar que producir, el crecimiento del PIB subyacía en un gasto público boyante, si revisan los informes del BCV de la época podrán constatar que el motor del crecimiento era básicamente el sector público y es bien sabido que un crecimiento apalancado así no es sostenible, el bienestar del que el chavismo se vanagloria no fue más que un espejismo. En 2014 el PIB muestra resultados negativos pero no es un año más tarde que el precio del petróleo cae, los primero síntomas de la crisis gestada por el mismo chavismo en medio de un boom petrolero sin precedentes comienzan a verse, de ahí en adelante el chavismo comienza a enfrentar problemas financieros económicos y financieros que no encuentra como resolver y solo le queda la retórica de la guerra económica, el imperio, las sanciones, etc, y así hasta los días presentes donde en medio de un colapso económico y una hiperinflación la gente añora una Venezuela donde puede que haya habido problemas políticos, sociales y económicos pero que no guarda comparación con la destrucción y miseria que el socialismo ha traído al país, no soy de la opinión que debemos regresar a la Venezuela previa al chavismo, pienso que es la oportunidad para ir hacia una Venezuela donde las libertades individuales sean la columna vertebral de un modelo económico de libre mercado, donde el Estado se limite a cumplir su función como garante de la libertad y las instituciones que garanticen que el mercado pueda operar y satisfacer las necesidades de sus ciudadanos, donde las acciones individuales de cada ciudadano lleven a la generación del bienestar colectivo, un modelo donde se premie el emprendimiento y la capacitación, donde cada quien sea un ente generador de valor agregado y donde el potencial que subyacen en Venezuela y sus recursos naturales sea explotado y no solo parte de un discurso vacío donde “somos ricos por tener petróleo” o “el petróleo es de todos” nada más falso que esas afirmaciones. El experimento socialista fracaso (un vez más) y es momento de que el individuo, el ciudadano sea quien genere valor agregado, genere riqueza para sí y para Venezuela. Dejo por aquí el link de una conferencia del economista venezolano Juan Manuel Puentes que es bastante esclarecedora.
    https://www.youtube.com/watch?v=1W_lUqIQBNc

    • Se le paso por alto mencionar que todo comerciante industrial que recibio los dolares casi todo se lo robaron algunos trajeron al pais chatarra,,,, si no pudieramos preguntarnos porque el industrial venezolano que no es exportador tiene tantos dolares depositados fuera de venezuela,,,, los banqueros fueron los que organizaron todas las malditas empresas de maletin preguntele a los banqueros,,,,
      porque presionan tanto para que la devaluacion se haga efectiva,,,, preguntale
      tambien porque te retienen el efectivo tu dinero mi dinero y te dejan que operes solamente con tarjeta o sea el dinero mas caro,,,,,, usted trata de escribir con equilibrio pero en el fondo no lo tiene señor……….

    • O sea, eres absoluto partidario del neoliberalismo criminal y depredador, que enriquece solo a una casta oligarca y empobrece aún más a la inmensa mayoria del pueblo (como está historicamente demostrado en el mundo)… bien por tu sinceridad pero eres parte de los ilusos que creen que llegarán a tener bienestar gracias al “emprendimiento personal”… ¡suerte en tu intento, niñito!

    • Bueno, solo un par de comentario: en principio no es cierto que el PIB manufacturero no creció en la época chavez. Entre 1999-y 2013 creció 30%

      Lo que si pasó, es que el PIB no creció al ritmo del consumo, por lo que el diferencial fue cubierto por importaciones. El mito oposicionista dice que ese no crecimiento se debe a que Chávez les hablaba feo a los privados, que no había políticas de estímulo, o como dices tu siguiendo al señor del video “el aparato productivo nacional estaba siendo sustituido por las importaciones”. No hay evidencia empírica que demuestre eso. Porque convengamos que la repetición constante de algo no constituye una prueba.

      El tema es que, por ejemplo, la inversión en formación bruta de capital fijo privada en Venezuela siempre ha sido baja, y a partir de los 80 lo es mucho más. Ese lastre lo encuentra Chávez cuando llega a la presidencia. Aquí está el verdadedo origen dle problema: en que el capitalismo venezolano siempre es y siempre ha sido una actividad de “mercanchifles con ínfulas”, para utilizar la feliz expresión de vallenilla lanz, al cual nadie puede acusar de chavista porque entre otras cosas murió como tres décadas antes que Chávez si quiera naciera.

      Eso no significa que uno no reconozca los errores de política económica del chavismo. Por ejemplo para mi un gran tema de debate es el endeudamiento en dólares, buena parte del cual por lo demás adqurido para financiar al sector privado.

      Ahora bien, sobre tu prédica en torno al libre mercado en Venezuela me haces recordar esta cita de Adam Smith -sí, el mismo de “la mano invisible”- a propósito de ese tema en la Inglaterra de su época. Si en la cita cambias “Gran Bretaña” y pones “venezuela” cualquiera diría que hace referencia a nuestros empresarios oligopólicos y de de segunda mano:

      “Esperar que en la Gran Bretaña se establezca enseguida la libertad de comercio es tanto como prometerse una Oceana o una Utopía. Se oponen a ello, de manera irresistible, no sólo los prejuicios del público sino los intereses privados de muchos individuos. (…) Cualquier miembro del parlamento que presente una proposición encaminada a favorecer un monopolio, puede estar seguro que no solo adquirirá la reputación de perito en cuestiones comerciales sino una gran popularidad e influencia entre aquellas clases que se distinguen por su número y su riqueza. Pero, si se opone, le sucederá todo lo contrario, y mucho más si tiene autoridad suficiente para sacar adelante sus recomendaciones, porque entonces ni la probidad más acreditada, ni las más altas jerarquías, ni los mayores servicios prestados al público, permitirán ponerle al cubierto de los tratos más infames, de las murmuraciones más injuriosas, de los insultos personales y, a veces, de un peligro real e inminente con que suele amenazarle la insolencia furiosas de los monopolios, frustrados en sus propósitos.” (La Riqueza de las Naciones. Fondo de Cultura Económica. México P: 414-416.)

  4. Debido a que al Sr “La inflación no existe” Salas no le gusta que uno adjunte links de videos en su distinguido portal y como me mando a que buscara un libro que me explicara como la inflación es una creación imaginaria de todos. Puedo decir que cumplí la tarea y seguro desde ahora creo puedo optar a un cupo en la Fabulosa UBV donde me enseñaran a como la inflación es una especie de creación mitológica.

    Les dejo el Libro del Saifedean Ammous “El Patrón Bitcoin”. El libro es tres libros en uno, puede aprender sobre la historia del dinero, Sobre la Escuela económica austriaca y encontrar un sistema de Autoayuda (Preferencias Temporales). En medio de la lectura se van derrumbando uno a uno los mitos de los Economistas Keynesianos (Salas, Geordani, Etc) que utilizaron sus teorías por ejemplo en Venezuela para depositarnos en el desastre en el que hoy estamos.

    https://drive.google.com/file/d/1xiX-8FwqXWB6GIYYjq7ksg3AaJ5iQbTw/view

    • Esta fino, gracias por el aporte. En todo caso: investigar no se trata de buscar refuerzos que apoyen lo que uno dice. Pero que ya no veas solo videitos de youtube es una avance. Por otro lado, estoy conciente que esto es como debatir con los terraplanista, a los que ninguna evidencia convence de la esfericidad del planeta, así que no abrigo ninguna esperanza.

      • Claro es lo que yo digo, ustedes se rodean de ustedes mismo, un grupo de personas que en su sostienen la tontería de que la inflación tiene que ver con todo menos con la emisión monetaria, que se puede consumir sin producir y que el gobierno es quien todo lo debe salvar, que se puede generar riqueza emitiendo dinero, es decir, ustedes con ustedes mismo,

        Ahora resulta que Giordani, Rodrigo Cabeza, Rafael Ramírez los ministros económicos de Chavez fueron los mejores de la Historia de Venezuela. Por qué Maduro los Saco y lo nombro a usted de ministro si todo era tan lindo?, es decir que en parte usted participo como ministro en el peor desempeño económico en la historia de Venezuela. Es toda una ternura.

        “El siglo XX fue el del dinero poco sólido y el del Estado omnipotente, ya
        que las imposiciones de los gobiernos negaron una elección de dinero basada en
        el mercado, y el papel moneda emitido por los mismos fue impuesto a la gente
        con amenazas de violencia. Con el paso del tiempo, los gobiernos se apartaron
        aún más de una moneda sólida a medida que sus gastos y déficits aumentaban,
        sus monedas se devaluaban sin parar y una parte aún mayor de los ingresos
        nacionales acababa controlada por el gobierno. Con los gobiernos incrementando
        su intromisión en todas las esferas de la vida, éstos controlaron cada vez más el
        sistema educativo, el cual utilizaron para grabar en la mente de la gente la
        fantasiosa idea de que las leyes de la economía no se aplicaban a los gobiernos, y
        de que prosperarían cuanto más consumieran. La obra de maniáticos monetarios
        como John Maynard Keynes se enseñaban en las universidades modernas,
        difundiendo la idea de que el gasto público sólo tiene beneficios, nunca costes.”

  5. La edad de oro del Imperio romano y su declive

    El denario era la moneda de plata con la que se operaba en la época de la
    República romana, y contenía 3,9 gramos de plata; mientras que el oro pasó a ser
    la moneda más valiosa en las zonas del mundo civilizado de ese momento, y el
    uso del mismo era cada vez más generalizado. Julio César, el último dictador de
    la República romana, creó el áureo, moneda que contenía unos 8 gramos de oro,
    ampliamente aceptada en toda Europa y el Mediterráneo, ampliando la magnitud
    del comercio y la especialización en el viejo mundo. La estabilidad económica
    reinó durante 75 años, incluso con la crisis política provocada por su asesinato,
    que vio cómo la República se transformaba en Imperio bajo su sucesor, Augusto.
    Esto continuó hasta el gobierno del infame emperador Nerón, el primero en
    participar de la costumbre romana de «recorte de monedas», mediante la cual el
    César recaudaba las monedas de la población y luego acuñaba unas nuevas con
    menor contenido de oro o plata.

    En tanto que Roma pudo conquistar nuevas tierras con considerables
    riquezas, sus soldados y emperadores pudieron disfrutar de su botín; estos
    últimos incluso decidieron comprarse cierta popularidad al fijar por mandato
    precios artificialmente bajos de cereales y otros productos básicos, a veces hasta
    garantizándolos gratis. En lugar de trabajar para ganarse la vida en el campo,
    muchos campesinos abandonaron sus granjas para mudarse a Roma, donde
    podían llevar una vida mejor de balde. Con el tiempo, el viejo mundo dejó de
    tener disponibles tierras prósperas para ser conquistadas, al mismo tiempo que el
    cada vez más lujoso estilo de vida y el creciente poder militar precisaban de una
    nueva fuente de financiación y que aumentaba el número de improductivos
    ciudadanos que vivían de la generosidad y el control de precios del emperador.
    Nerón, que gobernó entre el año 54 d. C y el 68 d. C., encontró la fórmula para
    solucionar la cuestión, muy parecida a la propuesta por Keynes para solventar
    los problemas de Gran Bretaña y Estados Unidos después de la primera guerra
    mundial: la devaluación de la moneda reduciría al mismo tiempo los salarios de
    los trabajadores, aliviaría la carga del gobierno en la subvención de productos
    básicos y proporcionaría más dinero para financiar otros gastos administrativos.
    El áureo se redujo de 8 a 7,2 gramos, mientras que el contenido de plata del
    denario pasó de 3,9 a 3,41 gramos. Ello proporcionó cierto alivio transitorio,
    pero puso en marcha el muy destructivo círculo que se retroalimenta de la furia
    popular, del control de precios, la degradación de la moneda y la subida de los
    precios, sucediéndose uno al otro con la previsible regularidad de las cuatro
    estaciones.17

    Bajo el gobierno de Caracalla (211-217 d. C.), se redujo aún más el
    contenido de oro, hasta los 6,5 gramos, y bajo el de Diocleciano (284-305 d. C.),
    otra vez, hasta los 5,5 gramos, antes de introducir una moneda sustituta
    denominada sólido, con sólo 4,5 gramos de oro. Bajo la vigilancia de
    Diocleciano, el denario sólo tenía vestigios de plata que cubría su alma de
    bronce, y esa plata desaparecía bastante rápido con el desgaste por el uso
    cotidiano, por lo que el denario dejó de ser una moneda de plata. A medida que
    la inflación se intensificó en los siglos III y IV, con ésta llegó el fallido intento de
    los emperadores de ocultarla al instaurar un sistema de control de precios en los
    productos de primera necesidad. Mientras las fuerzas del mercado procuraban
    adaptar los precios al alza en respuesta a la devaluación de la moneda, los
    precios máximos fijados impidieron estos ajustes de precios, lo que provocó que
    a los productores no les resultara rentable producir. La producción económica
    llegó a un punto muerto, hasta que un nuevo edicto permitió la liberalización de
    los precios hacia arriba.

    Con esta disminución del valor de la moneda, el largo proceso de la
    decadencia irreversible del Imperio romano dio lugar a un ciclo que puede
    resultar familiar al lector actual: el recorte de monedas redujo el auténtico valor
    del áureo, que incrementó su oferta, algo que a su vez permitió al emperador
    continuar con su imprudente exceso de gasto, y que al final dio lugar a la
    inflación y a la crisis económica, que los desacertados emperadores intentaron
    paliar mediante más recorte de monedas. Ferdinand Lips sintetiza este proceso
    con una lección para los lectores modernos:

    Debería ser de interés para los economistas keynesianos modernos, así como para la
    generación actual de inversores, que aunque los emperadores de Roma intentaron
    desesperadamente «gestionar» su economía, lo único que consiguieron fue empeorar
    las cosas. Dictaron leyes con el fin de controlar precios y salarios, así como las
    monedas de curso legal, pero fue como intentar contener un diluvio. Los disturbios,
    la corrupción, el desgobierno y una insensata obsesión por la especulación y el juego
    engulleron el imperio como una plaga. Con una divisa tan poco fiable y degradada,
    especular con productos básicos se volvió algo mucho más atractivo que
    producirlos.18

    Las consecuencias a largo plazo para el Imperio romano fueron
    devastadoras. Aunque no es hasta el siglo II d. C. cuando puede calificarse a
    Roma de economía capitalista de libre mercado desarrollada por completo
    (puesto que aún tenía muchas restricciones gubernamentales a la actividad
    económica), no por ello dejó de establecer con el áureo lo que entonces fue el
    mayor mercado en la historia de la humanidad, con la más importante y
    productiva división del trabajo que el mundo había conocido hasta entonces.19
    Los ciudadanos de Roma y de las principales ciudades satisfacían sus
    necesidades básicas mediante el comercio con los rincones más remotos del
    Imperio, lo que contribuye a explicar el crecimiento del nivel de prosperidad,
    pero también el devastador colapso que padeció el Imperio cuando esta división
    del trabajo se vino abajo. A medida que los impuestos fueron subiendo y la
    inflación hizo que el control de precios fuera inviable, los habitantes de las
    ciudades comenzaron a huir hacia parcelas de tierra vacías donde por lo menos
    tenían la oportunidad de ser autosuficientes y eludir el pago de impuestos debido
    a su falta de ingresos. La intrincada estructura de la civilización del Imperio
    romano y la gran división del trabajo en Europa y el Mediterráneo comenzó a
    desmoronarse, y sus descendientes pasaron a ser campesinos autónomos
    dispersos de forma aislada, que pronto se transformarían en siervos viviendo
    bajo el amparo de señores feudales.

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