A dos semanas del apagón, ¿cómo está Venezuela?

Por: Eduardo Viloria Daboín

I

Venezuela se apagó de golpe. Hubo, de súbito, un gran silencio en el país. Los chats de wassap se quedaron mudos. Los ascensores se pararon. Las neveras dejaron de enfriar. El metro se detuvo. Los ventiladores dejaron de soplar. Las únicas computadoras que quedaron encendidas fueron las laptops mientras duró su batería. Las estaciones de servicio no siguieron bombeando gasolina. Sólo algunas televisoras y radios siguieron transmitiendo. Los puntos de venta no procesaron más pagos. Las incubadoras dejaron de sostener vidas recién iniciadas. Los quirófanos quedaron a oscuras. Las unidades de soporte vital y cuidados intensivos dejaron de serlo hasta que las plantas eléctricas arrancaron. En fin, un duro golpe, total y simultáneo, al país completo. Fue como si de repente desenchufaran el país. Así no más. Bajaron el breque y listo. Se apagó todo lo que funciona con electricidad. Quedó encendida la gente.

Hubiera sido como quedar en el vacío, sin piso. Pudieron haberse generalizado la desesperación y la violencia de no ser porque la ausencia de electricidad, sobre todo porque fue prolongada, implicó quedar sin filtro y cara a cara ante lo más profundo, lo fundamental, lo básico. Y eso se impuso. Lo vital empujó por sí solo. La necesidad de comunicación e información aumentó y alargó las tertulias de pasillo, de escalera, de callejón. Calles usualmente solitarias permanecieron pobladas hasta tarde. Hubo fogatas en las esquinas, pero no para guarimbear sino para iluminar el tránsito peatonal, cuidar la calle o acompañar la partida de dominó aderezada con cocuy seco, ron sin hielo o cerveza caliente. Si la comida corría riesgo de dañarse, la opción fue juntar cosas entre vecinos, familiares, conocidos, y cocinar en colectivo, o cocinar todo y después compartir e intercambiar.

Aunque el peón de EEUU en el plan de ataque contra Venezuela incitó por twitter al saqueo y a la violencia, no tuvo éxito. Hubo algunos focos y en Maracaibo fue grave. En Pedraza, Barinas, un grupo de guarimberos incendió la alcaldía, saquearon Pdval, un abasto chino afín al gobierno, así como un intento de asalto armado a un Batallón Caribe. La sede de la alcaldía del municipio Páez de Apure también fue atacada por hombres armados que intentaron prenderle fuego. Sin embargo, la violencia fue focalizada, no se generalizó en todo el país a pesar de las fuerzas políticas y mediáticas que operaron para que así fuera.

No prendió el caos, no estalló la violencia. La gente, concentrada en vivir, en conseguir agua, en que no se dañara la comida, en resolver cómo licuar una crema de arroz o de papas al bebé de 8 meses, no pensó en la violencia ni por asomo. Así son las guerras: una fuerza tremenda empuja hacia la muerte mientras se genera otra fuerza igualmente tremenda que lucha por la vida y se aferra a lo que ella implica.

 

II

Tumbaron a Maduro. Llegaron los gringos. Se alzaron los militares. A medida que transcurrían las horas, las hipótesis empezaron a correr de boca en boca. La incertidumbre debía ser llenada con algo. En el interior del país, sobre todo al occidente, es regular cortes diarios programados por racionamiento y son regulares también las fallas, que pueden durar horas.

Pero en Caracas no. Para quien vivió el apagón en Caracas, dos horas continuas sin electricidad es en extremo inusual. Así que bastaron un par de horas para que comenzaran las conversas alarmistas, apuntando a lo más grave como explicación posible. Después se supo del mensaje telefónico de Mota Domínguez: hubo un ataque contra Guri, la columna vertebral de la electricidad en el país. Ésas fueron sus palabras.

¿Otra vez el cuento del sabotaje? ¿Alguien puede dudar de que fueron los gringos? Entre una y otra opción cada quien tomó rápidamente partido. Mientras tanto, radio bemba funcionaba a toda máquina: se supo que el apagón era nacional, 17, 18, 20 estados. Y se supo también que era grave, distinto a cualquier otro vivido en el país. Siempre hay por ahí quien tenga un radiecito de pilas y todavía le quedaba carga a los celulares que captaban señal FM. Lo que decía la radio se propagaba de ventana a ventana, de pasillo a pasillo, de edificio a edificio, de casa a casa, de calle a calle.

 

III

Allá en Guanare toda la gente se fue para el río. Había más gente que en el carnaval. Todo el mundo, pobres y ricos, se fueron para allá. Todo el mundo, excepto algunos políticos, de bando y bando, que se fueron para el hotel cinco estrellas y se instalaron ahí. ¿No ve que ahí tienen planta? Pero en general fue un bacilón. Hasta los escuálidos ayudaron. Hubo uno que puso un camión para poder cargar agua en un tanque y repartirla en las comunidades. ¡Y eso que es escuálido! Hasta lo chalequearon. Los chavistas le poníamos una boina roja y le intentábamos hacer videos con los teléfonos, pero no se dejaba. Y en el río estaba toditica la gente de oposición: Saludos, camarada, les decíamos los chavistas. Tu muerte será vengada, respondían los escuálidos. Otra cosa bien buena fue que todo el que tenía algo de carne en la casa la sacó para asarla. Había parrillas por todas partes, en las calles, en las plazas, en el río. Yo creo que aquí hemos llevado tantos golpes que bastante hemos aprendido. Y seguimos aprendiendo. Por ejemplo, ahora la gente allá está comprando sal, bastante. ¿Para qué? Pues porque si hay otra situación como esa o peor, con sal se pueden conservar las carnes y eso dura mucho”.

 

IV

En una urbanización de clase media de Caracas el carro de un vecino que tiene un convertidor de corriente a 110V que se enchufa en el encendedor de cigarrillos se convirtió en el carro más popular de la cuadra. Todo el mundo cargó allí su celular, su Ipad, su tablet. Se licuaron teteros, cremas de arroz, tomates para hacer salsa y guardarla envasada. La gente bajaba con su licuadora cargada y esperaba su turno. El vecino tuvo que salir, se fue en su moto y dejó el carro ahí, con todo y llave, a cargo de la gente que usaba el convertidor. “Este carro está expropiado, ahora es del pueblo“, le dijeron en chiste cuando fue a avisar que tenía que salir. Cuidaban el carro y estaban pendientes de encenderlo de vez en cuando para que no se le descargara la batería. En esa misma calle, cuando llegó la luz no llegó a toda la cuadra. En un edificio se lanzó una extensión hacia otro que sí tenía, y en el que no tenía luz se enchufó una sola nevera y allí todo el mundo guardó la comida que tenía riesgo de dañarse.

 

V

En la comuna Altos de Lídice un par de jóvenes dirigentes tomaron la iniciativa de organizar un torneo deportivo para los niños y niñas del barrio. Eso fue el sábado, después de entender que hacerlo sería una enorme ayuda para los padres y madres que andaban súper atareados buscando agua, resolviendo el tema de la bombona de gas vacía, angustiados con la ausencia de telefonía, sin muchas ganas de que llegara la noche otra vez sin luz. Con todos esos problemas y los ninos y niñas sin escuela sin duda había que hacer algo ayudar, fue lo que pensaron. La cancha de la escuela León Trujillo terminó siendo un hervidero de niños y niñas jugando futbolito y basquet todo el fin de semana.

 

VI

Un comunero del municipio San Francisco de Maracaibo, Zulia, y una periodista, cuentan que allí hubo violencia, saqueos, vandalismo. En redes sociales circularon fotos y videos. El día anterior, hombres en moto pasaron amenazando con romper vidrieras, meter candela. Algunos comerciantes sacaron esa noche la mercancía y la pusieron a resguardo. La amenaza se cumplió.

Saquearon carnicerías, tiendas de ropa, licorerías, centros comerciales. No sólo se llevaron mercancía sino que destruyeron las instalaciones y se llevaron equipos: cajas registradoras, pesos, rebanadoras. Convocaron gente con el señuelo de que de iban a repartir comida gratis para tener gente que saqueara después de violentar los locales. Grupos de chavistas organizados enfrentaron a los saqueadores, hicieron el esfuerzo de imponer el orden. La policía actuó también. Se habla de 200 detenidos. Atacaron también el centro de acopio de Pdval en una parroquia. La gente de la comuna evitó el saqueo y decidió repartir de forma organizada la comida que allí había entre las casas de alimentación de la parroquia. El comunero denuncia que durante los saqueos un hombre armado permaneció en una azotea hablando todo el tiempo por radio. ¿Comandaba la operación de violencia dirigida?

 

VII

A 14 días del apagón todo está en calma, normal, en esta extraña normalidad venezolana. Hacer un balance de lo ocurrido implica decir con convicción que en la gente venezolana priva la alegría, el buen humor, la solidaridad. Y hay que darle el justo lugar a la importancia y fortaleza que tiene el tejido de organización popular que vertebra al país, resultado de la revolucion bolivariana y del trabajo político y pedagógico de Hugo Chávez.

Después de años de guerra y crisis política y económica, después de al menos dos décadas de un permanente bombardeo mediático sembrando el odio, la necesidad de la violencia, la intolerancia; después de una feroz campaña los últimos meses a favor de la guerra, el camino de la guerra no cuaja entre nosotros. Una vez más se ha demostrado y esta vez no fue poca cosa.

Que en el intenso clima de crispación social que se respira en Venezuela desde que arrancó el intento de golpe de estado actual y la agresión frontal del gobierno de EEUU, durante el apagón haya prevalecido la calma y la solidaridad, es una señal profunda de lo que está sembrado en el sustrato de nuestra sociedad. Es clave seguir trabajando ese sustrato, esa materia positiva que tiene por dentro nuestro pueblo. Es clave nutrir y organizar esa arcilla alegre y solidaria que somos, sobre todo para encarar las consecuencias que la crisis económica y el bloqueo generan en los más vulnerables, para enfrentarlas desde esa lógica, que es contraria a la competencia, al individualismo y la explotación mercantil de las necesidades humanas que caracterizan al capitalismo.

Las agresiones no cesarán. Estados Unidos seguirá profundizando el asedio a Venezuela. En su estrategia es central llevar el pueblo venezolano al límite para instrumentalizar el sufrimiento y el descontento a favor del intervencionismo y la injerencia. La base social opositora de siempre no es suficiente para ello.

Además de una radical transformación económica del país para superar las dependencias graves de nuestra economía es fundamental profundizar los espacios de protagonismo popular y estimular al máximo la creación de redes y formas de solidaridad popular. Tenemos por dentro la base sólida para ello y en la sociedad están las vértebras, los músculos, las vísceras para ese objetivo. Allí están las coordenadas para seguir resistiendo, sosteniendo la paz y construyendo futuro.

About Eduardo Viloria Daboín
Cineasta. Director y guionista de “¿Hay alguien allí?” (Largometraje documental sobre el autismo). Fue colaborador de la revista cultural Sujeto Almado. Miembro del equipo del periódico alternativo Proceso, así como de la Cooperativa Audiovisual “La Célula”. Libros publicados: En trance de sonar (2004); Silencio cantado hacia el abismo (2008).

7 Comentarios en A dos semanas del apagón, ¿cómo está Venezuela?

  1. A puertas de los 200 años de la gesta libertaria de los hijos de Bolívar,…Fuerza Venezuela!!!
    Libre, Digna y Soberana Venezuela…!!!

  2. Gracias por poner en palabras las esperanzas de much@s por la Venezuela solidaria, humana y luchadora. ¡Viva el pueblo bravo!

  3. LOS ESCUALIDOS DE DE BARRIO YLOS DEMAS ESCUALIDOS EN GENERAL, ENTENDIERON EN ESTE APAGON Y CON ESTAS SANCIONES YA FRONTALES DEL IMPERIO QUE TAMBIEN SON VULNERABLES A LOS ATAQUES, SE LES VE A ALGUNOS MAS CONSCIENTES DE LA SITUACION, AUNQUE POR ALLI AUN QUEDAN ALGYNOS MONSTRICOS, NO SE ME DA LA IMPRESION

  4. La calidez sencilla pero maravillosa con la que está hecho este escrito es esa misma que en el corazón del pueblo de Venezuela yace sembrada desde que los azares del tiempo en la historia quisieron que se diera nacimiento a esta genuina e inigualable identidad: la venezolanidad. Me veré obligado a buscar los libros antes referidos escritos por Eduardo Viloría Daboín, a quien le doy mi agradecimiento emocionado por brindarnos este artículo

  5. Eduardo. Este escrito tiene la sabrosura de la montaña de tortillas para que cada quién haga su taco a su gusto, ahora que estamos aprendiendo a comer tacos porque el CLAP trae es harina de maíz mexicana, y como nos brindaste un día rico de cumpleaños en tu casa. Es genial poder leer las pequeñas historias de aquí y de allá. Y muy bueno encontrar tu optimismo.

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