Fin de la hiperinflación: ¿buena noticia?

Equipo 15 y Último

El día de ayer miércoles 10 de abril ocurrió un hecho que para muchos ha pasado desapercibido: la Asamblea Nacional anunció el fin de la hiperinflación.

Claro que lo hizo indirectamente. Lo hizo reportando una inflación para marzo de 18,1%. Pero técnicamente hablando, esto significa que se puso fin al rally de 16 meses con hiperinflación, entendiendo por tal la variación mensual del Indice de Precios al Consumidor por encima del 50%.

Desde luego, el primer tema con esto es que se trata de una cifra no oficial, publicada además por un organismo actualmente en desacato y cuyos actos son nulos de toda nulidad. Pero también pasan otras dos cosas: en primer lugar, que dado que ni el gobierno ni el BCV publican indicadores económicos desde 2015, de alguna manera lo más parecido a una cifra oficial son las que publica la AN. Lo otro es que al tratarse de un organismo capturado por las tendencias más recalcitrantes de la derecha venezolana, actualmente encabezando un golpe de Estado, no deja de ser llamativo que le reconozcan al gobierno haber bajado la cifra del indicador que más escándalo ha hecho en los últimos años.

Como quiera que sea, lo cierto es que a partir del apagón estadístico oficial, en este país se asumió que estábamos en hiperinflación al menos desde noviembre de 2017, que fue la primera vez que según el reporte de la AN el Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) superó el 50% mensual. En tal sentido, se acumularon hasta febrero de este año 15 meses consecutivos de hiperinflación, dado que en marzo el INPC según la AN se situó bastante por debajo del mencionado 50%.

A efectos didácticos, y tomando en cuenta los indicadores de la AN y los que aquí en 15 y último levantamos, la evolución de la hiperinflación venezolana 2017-2019 ha sido la siguiente:

 

La columna naranja (INPC-AN) da cuenta de la inflación registrada por la Comisión de Economía de la Asamblea Nacional. La columna azul (ICPC-15) es el índice de precios registrado por el equipo editor de 15 y Último en la ciudad de Caracas y limitado a la Canasta Básica Alimentaria y  productos de higiene y limpieza del hogar y personal. Como la variación ascendente de precios de estos rubros suele ser mayor, esto explica, en parte,  la diferencia del registro. Pero como la notica es el INPC de la AN quedémonos con este indicador.

  • Con 15 meses, atravesamos la hiperinflación número 17 más prolongada del mundo. El puesto número 1 corresponde a Nicaragua con 57. Ocupamos el puesto número 3 en el caso de Latinoamérica, superados por Nicaragua y Bolivia (17).
  • En cuanto a intensidad, ocupamos el puesto número 32 a nivel mundial. La más intensa registrada fue en Hungría, donde diariamente los precios llegaron a variar hasta 200%. Y el 3º lugar a nivel latinoamericano. La más intensa registrada en el continente corresponde a Perú, con un 397% mensual en 1990.

A nuestro modo de ver, el índice de la AN está subestimado sobre todo en materia de alimentos. Pero además invisibiliza cosas como la migración de los precios de Bs a US$. Pero aún así, ciertamente la tendencia en febrero y al menos la primera mitad de marzo fue a la ralentización de la hiperinflación.

Por otra parte, y tal como hemos venido publicando recurrentemente, en sentido estricto, esta precaria ralentización de la hiperinflación se viene logrando sobre la base de contraer in extremis el poder adqusitivo, por ende el consumo y la actividad económica en general, por lo demás afectada severamente en marzo por la conflictividad política y el sabotaje eléctrico.

Lo que esto significa entre otras cosas es que la hiperinflación más que estar controlada está apenas aguantada, teniendo además como efecto secundario una mayor contracción económica y una severa caída del poder adquisitivo. Ergo: la subida de precios ralentizó en buena medida por efecto de la caída del consumo. Lo mismo desde luego aplica para la estabilización del tipo de cambio.

Ahora bien, todo indica que para el primero de mayo habrá nuevo aumento salarial. Según algunos entusiastas será sustancioso, entendiendo por tal equivalente al mismo de agosto 2018, si bien con los precios de abril 2019. Pero aquí se le presenta un dilema a la política económica gubernamental: pues si su “victoria” sobre la inflación se debe a la contracción del poder adquisitivo y de la economía, entonces aumentar el salario y mejorar el poder adquisitivo atenta contra esa victoria.

Es lo que en algún momento llamamos el trilema de las metas del BCV: puede estabilizar el tipo de cambio y ralentizar la inflación con políticas monetarias agresivas, pero no al mismo tiempo recuperar el poder adquisitivo, porque la pérdida de éste es la condición de posibilidad de aquellas.

  • El escenario de no aumento salarial es poco probable pues se trata de una fecha icónica que un gobierno con un “presidente obrero” no puede dejar pasar por alto.
  • El escenario óptimo sería un aumento con alguna política coherente que no suponga sacrificar el poder adquisitivo y la actividad económica para que los precios no suban. Pero estamos claros que ese es el menos probable de todos.
  • El escenario más probable es el de un aumento salarial, que será insuficiente, pero además al tomarse aisladamente avivará de nuevo el fuego inflacionario. Es posible que para evitar esto el gobierno haga cosas como revivir el petro para que la gente “ahorre”, un poco como se hizo en diciembre, en realidad con fines de esterilización monetaria. También que anuncie algún otro acuerdo de precios.

Como quiera que sea y ante los escenarios actuales estamos seguros que esta es una historia a la cual le queda mucho todavía, un bucle cuya temporalidad de secuencias tal y como se ha visto su desempeño luce todavía indefinida.

17 Comentarios en Fin de la hiperinflación: ¿buena noticia?

  1. La única manera real de detener la inflación, sin tener que matar a la población de hambre para que los precios no suban, y al mismo tiempo lograr crecer económicamente es: indexación de sueldos, impuestos y tasa de cambio según la inflación diaria de todos los precios de la economía nacional. Indexación que debe hacerse justo después de un aumento salarial que equipare el sueldo mínimo con la canasta básica de bienes y servicios.

  2. Un giro de 180° a la tradicional aplicación del modelo conocido, sustentar el poder adquisitivo, el consumo, palancas que moverán el sector productor.

  3. Como siempre, los editores de 15yultimo, dicen una cosa, criticando al Gobierno, y luego dicen lo contrario, también criticando al Gobierno. Se quejaron de que los salarios son muy bajos, que deberían subir; y ahora dicen que si suben habrá más inflación, pero que igual, aunque “sustancioso” ese aumento será insuficiente, o sea, debe ser mayor, para que haya mayor inflación; total, crítica incoherente a juro, y sin propuesta.
    Además, sorprende la falta de rigor y de conocimiento, cuando es sabido que el INPC del rubro Alimentos y Bebidas, desde la época del presidente Leoni (1969-1974) siempre ha estado, en promedio, hasta 4 veces por encima del INPC general; eso es de larga data. Y no se puede decir que el INPC general, sea el de la AN, el del BCV o cualquier otro está “subestimado sobre todo en materia de alimentos”, crasa ignorancia, porque el INPC es un promedio ponderado del índice de precios de todos los artículos y rubros, por la incidencia de cada uno de ellos según los presupuestos de gastos por estratos socioeconómicos, según los diversos dominios estadísticos donde se mide, en todo el país, no sólo en Caracas; entonces, el rubro “alimentos y bebidas”, al igual que el resto, entra en su justa medición, según todas estas ponderaciones, y da el índice general, obviamente menor que algunos rubros particulares, como el mencionado, que es el índice particular más alto, desde hace más de 40 años.
    Los editores de 15yultimo resultan ser más opositores que la AN, y se jactan de ello, y critican a la AN, vanagloriándose de que el “índice” de 15yultimo es “mejor” porque les da más elevado, y se atreven a defender su mal llamado “indice”, fabricado sin metodología ni infraestructura estadística adecuada.
    Además, es sintomático el entrecomillado de los editores a la expresión “presidente obrero”

    • De hecho, según lo que explico en el mensaje precedente, el “índice” de 15yultimo, si estuviera levantado con el rigor, amplitud y cobertura necesarias, y teniendo en cuenta los que dicen que les da el cálculo para el rubro Alimentos, y fuera un índice general, debería darles bastante menos que el INPC general de la AN, y eso es lo que deberían reivindicar los de 15yultimo, salvo que quieran oponerse más que los propios diputados de Oposición.
      Por lo demás, es dudoso que ni siquiera en el rubro Alimentos, sólo en Caracas, se acerquen siquiera a una medición medianamente aceptable, que tenga en cuenta, incluso, los alimentos entregados por los Claps, los Mercales y las jornadas de Alimentación y las ferias populares auspiciadas por el Estado, con sus precios preferenciales, todo ello ponderado por el porcentaje total que todos esos alimentos representan en el consumo total del rubro en la población.

      • Tercer comentario, que complementa los dos precedentes. Sin de ninguna manera defender a la AN y sus cálculos, no se puede afirmar, como lo hace esta editorial de 15yultimo, que la cifra de la AN “invisibiliza cosas como la migración de los precios de Bs a US$”, porque, primero no les consta, ya que eso sería si la AN no tomara en cuenta esos precios en divisas; y, segundo, porque igualmente, sean en la moneda que sea, incluso en criptomonedas, igualmente tienen una equivalencia en bolívares, al tipo de cambio que quieras escoger, que por tratarse de la AN, es de suponer que sí los incluyen y toman el tipo de cambio más alto que puedan, para inflar al máximo su índice. Como sea, tampoco la AN tiene infraestructura para una medición seria de la inflación, ni los organismos privados; ahora, se dice que la AN usa “filtraciones” oficiales, pero las infla, aprovechándose de que el BCV no informa las cifras. Sin embargo, la cifra que el BCV ínformó al FMI para el INPC del año 2017, aceptado e registrado por el FMI y citado por Bloomberg, resultó bastante por debajo del que “informaba” la AN para el mismo año. En resumen, 15yultimo entró en “guerra” con la AN, para competir sobre quien de los dos manipula “mejor” la cifra de la inflación.

    • Bueno “Joaquín”, creo que el que tiene que revisar sus coherencias es usted, con todo respeto, ya que pese a centrar toda su argumentación en defender al gobierno finalmente termina afirmando que la medición de la AN es rigurosa.

      ya le dije una vez que nuestro tema no es defender o atacar al gobierno. Lo primero es obviamente su obsesión particular y se la respetamos.

      Sobre el tema de los alimentos y los productos de higiene y limpieza del hogar, lo que particularmente pensamos es que es más representativo en procesos hiperinflacionarios del peso real de los precios sobre el salario pues al recomponerse la canasta de consumo familiar, esto pasan a tener mayor protagonismo.

      Por ejemplo, este mes pasado en Caracas -al menos el centro- se notó una reducción bastante notable de los calzados y ropa de vestir. Ahora, lo cierto del caso es que desde hace tiempo el consumo en estos sectores se ha convertido en marginal para la mayoría de las personas, sobre todo los adultos ya que los niños es otro tema y claro, siempre dejando por fuera a quienes reciben remesas o tienen un poder adquisitivo muy por encima de la media. En tal virtud, lo cierto del caso es que en el agregado y más allá de la ponderación estadística que tiene sentido en condiciones normales, en las actuales es casi naif contar esos rubros, pues el grueso del consumo personal y familiar se está centrando en alimentos básicamente medicinas, y los mencionados productos de limpieza, allende el transporte por ejemplo que también tiene un peso bastante notable y para que sepa es una de las principales razones de renuncia en del sector público y supongo también que el privado: que la gente en no pocos casos gasta más de la mitad de la quincena en transporte público.

      Saludos “joaquín”

      • Y yo le respeto su irrespeto al calificar de “obsesión” el que le haga precisiones meramente metodológicas, a usted que entiendo es alguien del mundo académico.
        Cualquiera puede inventarse sus propias “metodologías” de “medición” y publicarlas, esta “dictadura” no lo prohíbe. Pero usted mismo admite una baja en otros rubros; y está el rubro Servicios de Educación, en el cual el 20% de la población paga colegios y universidades privadas, y están los rubros Transporte y Comunicaciones, que son usados por toda la población. Lo serio y profesional, si se tiene de verdad la infraestructura adecuada, es hacer precisamente lo que digo: mida todos los rubros, determine la estructura de gastos, pero de verdad, por estratos y haga las ponderaciones adecuadas; del resto no puede hablar de que tomar algunos precios sea una medición seria de inflación.
        Fíjese que es incoherente que defienda sólo usar algunos precios de algunos alimentos y artículos de higiene como un buen índice general, y al mismo tiempo afirme que ” la gente en no pocos casos gasta más de la mitad de la quincena en transporte público.”, con lo cual reconoce el peso de los rubros que deja por fuera y deja en claro que no maneja una determinación de presupuestos familiares por estratos.
        Por lo demás, obvia responder al resto de mis argumentos.
        Y de verdad no sé de donde saca que yo digo que la metodología de la AN es “rigurosa” Creo que no leyó, como si debe haber hecho el resto de las personas, donde digo que la AN no tiene tampoco infraestructura para tal medición; ni donde escribo que la AN infla sus cifras, ni donde escribo que es de suponer que la AN usa el tipo de cambio paralelo más alto posible en la equivalencia para abultar la cifra; ni leyó donde escribo que, al contrario, si la medición de 15yultimo fuera más rigurosa, les debería dar un calculo MENOR al de la AN.

        • Señor a ganas de confrontar y querer ser mejor y más acertado! Escribe sólo para complacerse en medirse con los de 15 y último!

          • Pues no, “zaida gonzalez”, no son “ganas de confrontar”, pero si existe la posibilidad de comentar, pues lo hago, señalando contradicciones, imprecisiones, errores y omisiones; fíjese que ni siquiera son opiniones. Y lo hago para mejorar el contenido de la página que reciben quienes la leen, incluida usted y fomentar el sano debate, sin mentiras, insultos ni posiciones preconcebidas.
            Métase con los que aquí escriben para insultar, o para mentir por razones políticas. y tengo el derecho de refutar con argumentos las acusaciones que se me hagan.

        • No me refería a las precisiones metodológicas, tantas las válidas como las que no, con eso no tengo problemas. tampoco por cierto con las parcialidades políticas, aquí no censuramos a nadie: en cualquier caos cuando me referí a sus obsesiones tenía que ver con el hecho de que usted siempre en últimas instancias tuerce el debate a hacer quedar bien el gobierno. Es respetable eso en la medida en que es su decisión, con la cual se puede estar o no de acuerdo pero se le respeta. Y le agregué que aquí tratamos de no sufrir de eso: si bien es obvio nuestro acento político, en líneas generales, y en mi caso en particular, cuando coincidimos con el gobierno lo decimos y cuando no también.

          En cuanto a lo último, si usted está tan seguro de lo que afirma es porque tiene entonces una metodología más rigorosa de la que tenemos el resto de los mortales: usted afirma que la AN no tiene infrestrctura suficiente para la medición. Ok, estoy de acuerdo con eso. Ahora bien: usted si la tiene? pq está tan seguro de lo que afirma? tiene una base científica con la cual nos pueda ilustrar al resto? Lo digo pq si no su afirmación es meramente política, en la línea de lo que le dije anteriormente en cuanto a su sesgo por defender la política económica independientemente de los males que tanto usted como yo sabemos está causando.

          Abrazos.

          • Profesor Salas, no quiero ser grosero con lo que escribiré, pero, por favor, lea de nuevo mis comentarios previos, todos, y allí describo la metodología “rigurosa”, que no es que sea mía ni que no la tengan “el resto de los mortales”; usted que es persona universitaria debe conocer que la metodología que comento, es la universalmente aceptada para determinar estadísticamente un INPC. Por lo tanto, por razones de espacio, tiempo y ganas, estimo innecesario entrar a detallar esa metodología bien conocida.
            Por contraste con esa metodología, es por lo que necesariamente tanto la cifra de la AN, como la suya, como cualquier otra que no tenga la rigurosidad, amplitud, cobertura, ponderación, contraste, contextualización y homogeneización requeridas; es defectuosa por definición y construcción. Y eso no es una opinión política.
            Y en cuanto al sesgo político de usted, para usar su mismo término, no es tan “obvio” como supone; al menos según lo que escribe en estas páginas, que es lo único que de usted se conoce de manera pública, escritos en los que busca “torcer” siempre el argumento hacia el lado negativo. Le acepto y retribuyo el abrazo.

          • Los leí y creo entenderlos, por eso mi comentario. Estoy de acuerdo con usted en que, de suyo, la medición de la AN debe ser menos rigurosa que la que realiza o realizaba el BCV, entre otras cosas por un tema logístico. Y desde luego eso aplica mucho más para el caso de lo que nosotros hacemos. Ahora, en lo que no estoy de acuerdo es que usted a partir de eso concluya que el INPC que arroje la AN entonces DEBE SER MENOR, pues eso a mi sí me parece una suposición.

            Lo último no lo entendí muy bien lo de torcer los argumentos, no se a cuáles argumentos se refiere que estoy torciendo hacia el lado negativo. Si se refiere a mis críticas a la política económica actual dígame usted cuál es el lado no torcido y positivo de las mismas a ver si los capto pues de verdad por más esfuerzo que hago no lo logro

  4. Estimados colegas, gastan demasiado tiempo en explicaciones teóricas o seudoteóricas sin plantear soluciones o alternativas serias para salir del pantano en que estamos sumergidos, por supuesto, por errores del gobierno (como lo han tenido todos) y por la política beligerante en extremo de los Estados Unidos de Norteamérica que esta asfixiando, pública y notoriamente, y sin cuentos y rodeos ha agravado la situación del país desde el 23 de enero de los corrientes. Yo, pienso, como economista, que es muy cuesta arriba salir de esta situación jugando damas o domino con las variables monocromáticas. Señores, aquí la ortodoxia económica y la heterodoxia económica no funcionan por que hay palos en la rueda. Las cartas están sobre la mesa afirma USA, y una de ellas es sacar a Maduro del Poder. Entonces, vamos obligados abordar el problema económico en el marco geopolitico con Rusia, China, Turquía, Irán e India a la cabeza.

    • Profesor Salas; por favor vuelva a leer. Nunca escribí que “el INPC que arroje la AN entonces debe ser menor”; todo lo contrario, escribí, me cito: “De hecho, según lo que explico en el mensaje precedente, el “índice” de 15yultimo, si estuviera levantado con el rigor, amplitud y cobertura necesarias, y teniendo en cuenta los que dicen que les da el cálculo para el rubro Alimentos, y fuera un índice general, debería darles bastante menos que el INPC general de la AN, y eso es lo que deberían reivindicar los de 15yultimo, salvo que quieran oponerse más que los propios diputados de Oposición.
      Por lo demás, es dudoso que ni siquiera en el rubro Alimentos, sólo en Caracas, se acerquen siquiera a una medición medianamente aceptable, que tenga en cuenta, incluso, los alimentos entregados por los Claps, los Mercales y las jornadas de Alimentación y las ferias populares auspiciadas por el Estado, con sus precios preferenciales, todo ello ponderado por el porcentaje total que todos esos alimentos representan en el consumo total del rubro en la población.”
      Y eso no es una suposición, sino una deducción lógica elemental, ya que la cifra de la AN está inflada por razones políticas conocidas, según lo escribí, y que está demostrada por la diferencia abismal de la cifra “informada” por la AN para todo el año 2017 y la verdadera que el BCV comunicó al FMI, como también escribí.
      Entonces, si se asume que 15yultimo no tiene la intención política que sí tiene la AN para inflar la cifra, es lógico que su cifra, la de 15yultimo, debería ser menor que la de la AN. Lo anterior es un ejemplo de lo que usted confiesa que “… no lo entendí muy bien ….pues de verdad por más esfuerzo que hago no lo logro”.

  5. La hiperinflacion argentina de 1989 y 1990 fueron dos estallidos hiperinflacionarios separados sucedidos en Argentina en esos anos. El primero, sucedio en el primer semestre de 1989 e influyo fuertemente en la derrota electoral y posterior renuncia del presidente Raul Alfonsin. El segundo sucedio entre diciembre de 1989 y marzo de 1990, durante la presidencia de Carlos Menem, e influyo fuertemente en la renuncia del ministro de Economia Nestor Rapanelli y provoco el fin del

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