Remiendos en la cobija

Por: Caribay Delgado

El 24 de abril de 2015 ocurre en Daca, Bangladés, el derrumbe del edificio Rana Plaza. El día anterior habían aparecido grietas en la estructura y, pese a ello, se exigió al personal de las maquilas que albergaba (fabricantes para marcas como Zara, Bershka, Walmart, El Corte Inglés, Primark, entre otras) que trabajaran al día siguiente. El desplome del edificio dejó más de 1100 muertos, en su mayoría mujeres, y más de 2500 heridos.

Por sus enormes proporciones y la notoriedad de los patronos, Rana Plaza ha sido uno de los accidentes laborales más sonados de los últimos años y las condiciones laborales de las trabajadoras bangladesíes son reminiscentes a las de los obreros y obreras que pedían jornadas de 8 horas de trabajo entre las últimas décadas del siglo XIX e inicios del XX en Estados Unidos. La insurrección estadounidense de Haymarket que dio origen al Día del Trabajador acabó con ocho sentencias de muerte para los cabecillas; las víctimas de Rana Plaza siguen impunes y los importantes acuerdos que se firmaron en materia de seguridad laboral se van diluyendo cada vez más entre amedrentamientos y extorsiones contra los sindicatos existentes y en formación.

La Revolución Industrial trajo consigo toda clase de máquinas que han sustituido a la mano de obra en productos que se consumirán a gran escala: batir mantequilla, desgranar el sorgo, hacer panelas de jabón. La industria textil es caso aparte y fue uno de los pilares de este proceso histórico y del nacimiento del capitalismo. El desarrollo técnico ocurrido en este período permitió la automatización del telar (empezado en el siglo XVII) haciendo accesible un rubro valioso, laborioso y costoso como la tela, asimismo, la invención de la máquina de coser como la conocemos hoy se dio en el transcurso del siglo XIX sofisticando paulatinamente un mecanismo que solamente podía hacer puntos de cadeneta hasta lograr las máquinas actuales que pueden hacer decenas de puntos distintos e incluso cortar a la vez que coser.

Creo que aquí en Venezuela los militantes de la agroecología han logrado que comprendamos poco a poco que la comida no crece en el supermercado. Yo, con todo este parloteo histórico, quiero que consideremos cuidadosamente que aunque a veces las maquilas funcionen como líneas de ensamblaje, las máquinas de coser representan simplemente la agilización del trabajo: la industria textil sigue siendo manufactura, por lo tanto conlleva muchísimo trabajo que hace una persona concreta.

Según datos de Oxfam de 2018, un director de estas empresas de moda bien nice de las mencionadas al principio gana en 4 días el equivalente a una vida de salario de una mujer bangladesí que trabaje tercerizada cosiendo en una maquila para él. Pero maquilas hay en todas partes, y según datos de mi triste bolsillo, en marzo del año en curso una blusa de Ovejita podía costar dos salarios mínimos. En 2018 las trabajadoras estaban protestando y pedían para ellas un salario equivalente al menos al costo de venta de una franelilla de bebé… pero seguro en un mes ellas elaboran muchísimas más franelillas y otras prendas que sueldos paga el dueño.

Desde aquí te veo la cara, comecandela, y con esa expresión me estás diciendo que la ropa poco importa, que es todo vanidad o que no hay consumo ético en el capitalismo y el problema no tiene solución hasta su abolición. Y, bueno, no todos hemos llegado al nivel de iluminación que se requiere para usar una cabuya como cinturón en un entorno urbano y volverlo parte de nuestro encanto personal; la forma en que nos presentamos frente al mundo transmite un mensaje, por más que reniegues de las desviaciones pequeñoburguesas de la moda igual sabes lo que quieres que la gente entienda cuando te ve.

Y sí, es cierto que no hay consumo ético bajo el capitalismo. A veces cuando se habla de este tema se incentiva que se compre sabiendo el estatus “ético” de las marcas o exigirle transparencia a las compañías, otras veces se sugiere comprar en tiendas de segunda mano o donar o revender prendas en desuso (gracias a la sobreproducción el mercado secundario de textiles es otro cuento con sus bemoles económicos y ecológicos), intercambiar ropa con amigos, preferir ropa hecha localmente o por una costurera que conozcas, hacer uno mismo la ropa. Pero principalmente la solución es no consumir más ropa y esa parte en esta crisis económica es facilita y decirlo suena cínico. También está cuidar preventivamente la ropa y, claro, tomarse el tiempo de hacer las reparaciones por cuenta propia una vez se empieza a romper o desgastar.

En la bonanza petrolera parece que a mucha gente se le olvidó cómo usar el costurero de la casa (a lo mejor se topó con él una vez, decepcionándose porque confió en su apariencia de lata de galletas) pero aprender a hacerlo no es ni difícil, ni costoso ni requiere demasiado tiempo. Puede pasar pronto de necesidad, a relajación, a pasatiempo si empiezas por remendar huecos pequeños, luego aprendes a zurcir (¡que no es lo mismo que remendar!) y por último empiezas a pensar en parchar y bordar a mano.

El miércoles primero de mayo los comerciantes de Maracaibo, y asumo que de todo el país, se encerraron aprovechando el feriado a remarcar los precios de sus mercancías para “proteger” sus márgenes de ganancia del pavoroso aumento que ese día, como todos los primeros de mayo desde Chávez para acá, ha decretado el presidente. Previendo el fenómeno, salimos el día anterior a comprar comida y algunos otros enseres que pudieran hacer falta con los cobritos que quedaban. Según lo esperado unos sitios ya estaban cerrados, entre para remarcar y como apoyo al intento de golpe de estado-manifestación opositora. De regreso a la casa pasamos por Traki, la tienda por departamentos, nada más a ver. A ver que un pedacito de pantalón infantil cuesta medio sueldo mínimo. El lado positivo es que me dan la opción de pagarlo en cryptomonedas.

El primero de mayo agradecí a la vida que la bebé tuviera las chivas y regalos que proveyó el cariño de los seres queridos, y en los huequitos que le hicieron las hormigas a uno de sus pantaloncitos zurcí, todavía torpemente (porque recién aprendí esta técnica), un entretejido de hilo más claro que el resto de la tela. Quedó hermoso. La etiqueta decía “Bangladesh”.

Al final el golpe no se dio, el aumento tampoco, pero el remarcaje sí, y duro. Suponiendo que nos invadan los gringos o triunfe la Derecha y acabe con nuestro proyecto jamás volveremos a esas comodidades de las que gozamos cuando Chávez. Suponiendo que los gringos no logren imponerse en estos momentos nos seguirán asediando, tratando de despojarnos de todo ápice de estabilidad, dignidad humana y alegría cotidiana. Pero, si volviéramos a vivir unas condiciones de despreocupada dicha consumista ¿nosotros los revolucionarios, podríamos con buena conciencia prestarnos al juego de usar-y-tirar que nos impone el capital? He oído a más de uno fantasearlo y seducir a los demás prometiendo esos despropósitos. Conmigo no cuenten. Pero vencer y resistir tampoco son sinónimos de sufrir y padecer aunque la única victoria posible pase por un camino de estrecheces. Dedicarle trabajo y arte a la indumentaria es devolverle la belleza a un espacio que ellos piensan que nos están arrebatando. Cada puntada te conquista un poquito más de comodidad y ahorro en estos tiempos tan inestables, cada puntada es un acto político de rebeldía.

No se trata de arroparse hasta donde alcance la cobija, sino de remendarla para que alcance como si cada movimiento de la aguja fuese una estocada a Donald Trump.

15 Comentarios en Remiendos en la cobija

  1. Mis felicitaciones Caribay, encuentro tus palabras representativas de la mujer Venezolana : digna, valiente e inteligente. Gracias.

      • En Vietnam la gente se quedo a luchar, la invito a que visite las fronteras con Colombia, Brasil, Trinidad etc. Seran las mujeres del desierte del Sahara, nada que ver con irse al monte a luchar, el poder que hoy detentan los militares reside en la expoliacion de riquesas, cada vez son menos, esto se parece mas a la caida del imperio romano.

  2. Gracias Caribay…..nos “refrescaste” cualquier cantidad de conceptos revolucionarios y me “revolviste” la Lucha de Clases…..muchas bendiciones para tu bebé y para tí también.

  3. Excelente artículo. Hay mucho que remendar desde la conciencia, pasando por los pasos y hasta los pantalones!

  4. Que emoción escuchar esto de una camarada…estoy seguro que la camarada primera combatiente cilia flores estará sumamente orgulloso de nuestra compañera!!!

  5. Gracias por este articulo levanta la moral y la conciencia de seguir luchando y resistiendo al imperialismo que nos asedia constantemente

  6. Muchoo gusto conocerte , se quien es tu madre , hoy se porque esta orgullosa de ti. Un escrito que resume con fuerza histórica que nos activa , nos incorpora al combate con mucha esperanza de vencer , !! .necesario es vencer !!

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