¿Cómo terminará todo esto? (III)

Por: Lenin Brea

En la última entrega de lo que se ha transformado en una serie, decía que la coyuntura venezolana podía definirse como una carrera contra el tiempo en la que los corredores debían cumplir ciertos objetivos antes de que se les agotasen las fuerzas.

Ha pasado un trimestre desde aquella oportunidad, y a pesar de la intensidad de las situaciones vividas en ese lapso, podría afirmarse que los corredores hacen honor a Zenón y tratan de demostrar que, al menos en política, el movimiento no existe.

Los golpistas, por su parte, no han conseguido hacerse con el gobierno, pero tampoco han hecho avances políticos significativos, al menos en el plano público. Al día de hoy, no han logrado producir una ruptura ni del chavismo ni del ámbito militar, pero tampoco capitalizar el descontento general en función de la movilización de masas.

Con el fracaso de la operación “Ayuda Humanitaria”, la imposibilidad de capitalizar el descontento por la crisis del sistema eléctrico nacional, y finalmente, con el tragicómico resultado de la Operación Libertad parte I, Guaidó no ha hecho otra cosa que perder credibilidad tanto ante el común como ante el militante de oposición.

Del otro lado, el gobierno electo, no ha podido más que alcanzar victorias pírricas en el plano político y aún más cuestionables en el económico. Si bien el madurismo ha logrado mantener la maquinaria chavista suficientemente cohesionada y operativa, conservando el apoyo de su base política y de su dirigencia en los momentos críticos, no puede evitar el incremento de su impopularidad, de su falta de credibilidad y de desconfianza pública, amén de las tensiones generadas por los descontentos internos, deserciones y traiciones.

Visto así, nuestros corredores no se han movido un ápice de su punto de partida. Entre tanto, sus frenéticos esfuerzos por alcanzar sus objetivos han horadado el suelo en el que se baten. El resultado del conflicto político no ha sido otro que el cuestionamiento de la unidad política y la soberanía nacional.

No solo se trata de resaltar que los bandos en disputa están, de hecho y sin derecho, empeñando el patrimonio público y la soberanía política a sus respectivos terceros interesados. Hay que mencionar los efectos destructivos que tienen en nuestra economía y forma de vida las medidas económicas que bando y bando blanden para sostenerse o tomar el poder.

Además, a la par que la disputa por la presidencia, pero de forma soterrada, tienen lugar una multitud de procesos de apropiación y distribución de la riqueza, tanto como modificaciones en la forma en que se produce. Dicha transformación se caracteriza porque su medio es la violencia, se hace valer en los hechos, cuando no puede hacerlo mediante un derecho que por lo general maneja a placer; sus fines son privados, y no respeta el color político, sino solo el poder del dinero.

Así, los Chinos pasan a tener propiedad sobre nuestra industria petrolera, la privatización de lo público y lo común avanzan sin cuartel, la propiedad de Citgo está en vilo, las reservas internacionales y los bienes de la patria en el exterior son confiscados o manejados de formas nada transparentes; en el interior del país recrudece la lucha por la tierra y el asesinato de campesinos e indígenas, sobre todo en las zonas populares la violencia letal se ha hecho la base de la política de seguridad pública, mientras que a lo largo y ancho de territorio nacional los trabajadores son expoliados por el capital especulador y por el mismo Estado…

También hay que señalar que la unidad política nacional se ve cuestionada toda vez que la lucha se basa en ganar o mantener apoyos y lealtades a cualquier precio. En los momentos actuales a todo aquel que está en una posición clave, ventajosa, explotable, se le presenta la cuestión de determinar a quién conviene apoyar y a cambio de qué. Además, se castiga y perdona sin más criterio que el efecto que esto pueda tener en la situación política.

Es un hecho notable que ambos bandos persiguen una modificación sustantiva de la Constitución que dicen defender –lo que es evidente, para el Guaidoismo en su plan de gobierno y para el Madurismo en el conjunto de decretos excepcionales y leyes o decretos constituyentes en los que fundamenta su política actual– y que para esto tienen como medio una violencia que califican como legitima, es decir, como fundada en la Constitución, las leyes, y la voluntad de la mayoría.

Otro hecho destacable es que ningún bando quiere elecciones ni le preocupa la democracia. De  parte del Guaidoismo  se escuchan desde hace tiempo ya a prominentes intelectuales y voceros discurrir sobre la imposibilidad de realizar comicios en un plazo perentorio (cuando tomen el poder), mientras que para él Madurismo la negativa es, sencillamente, de principios.

Más allá, un aspecto en que comulgan los liderazgos en pugna es en su falta de transparencia con respecto al manejo de los recursos públicos y los asuntos comunes. No hay que olvidar que de un tiempo acá, Guaidó maneja, al menos nominalmente, parte de los recursos confiscados a Venezuela. Por otra parte, es un total misterio de dónde saca los recursos para sostener la asonada. De lado del gobierno el ocultamiento de la cosa pública es ya una política implementada hace tiempo junto al estado de excepción económico. Se diría que los liderazgos en juego no se relacionan con el pueblo, en tanto que sujeto de la soberanía y protagonista de la democracia, sino que están exclusivamente preocupados por el manejo de poblaciones que pueden sarle favorables o adversas o riesgosas.

Por último, destacaremos que en cuanto a las medidas concretas puestas sobre la mesa, en particular para las clases trabajadoras, solo hay diferencia de matices y de postores. El consenso se da en torno a la necesidad de flexibilizar la política laboral y crear condiciones para que el capital pueda sacar provecho a sus anchas.

La pregunta que titula esta serie no interroga tanto por el resultado de la lucha por la presidencia como por las consecuencias desastrosas de tal confrontación. Lo que hace pertinente recordar que, aunque de momento parezca distante, aún subsiste la amenaza de una guerra civil y de otros escenarios violentos en los que seguramente no dejaran de tener participación los terceros interesados. Esto sin olvidar que la confrontación actual ya ha dejado una cifra importante de muertes y heridos, sin hablar de las llamadas perdidas materiales.

Señalar las consecuencias y causas de la disputa actual, tanto a nivel macro como micro, no tiene por objeto hacer llamamientos a la paz, si por paz se entiende la desaparición del conflicto, el meterse por el culo el descontento, o lo que sería lo mismo, la victoria sin condiciones de alguno de los liderazgos en pugna, la cual no solo tendría lugar sobre el enemigo sino también a los interno de cada bando.

Pero es tan grave la situación que el primer problema que plantea  es el de cómo tramitar el conflicto por medios no violentos. Para tal fin no hay otro camino que algún tipo de elección. Las ventajas de un medio tal son innumerables, sobre todo para el pueblo.

Unas elecciones, (referéndum revocatorio, consultivo, elecciones generales, de los dos poderes nacionales), permitirían al pueblo decidir el conflicto por la presidencia de forma protagónica, no violenta y económica.

Encauzar el conflicto por la presidencia por la vía electoral supone el aumento de la movilización política y en una situación como la presente es de esperar que dicha movilización alcance grados de organización importantes y la definición de agendas que transciendan tanto el hecho electoral, como los cálculos de los liderazgos. Además, una situación electoral es o puede ser favorable para el debate y la lucha política interna, incluso para una fragmentación de los polos entre los cuales se distribuye el conflcito político.

Definir el conflicto por la presidencia es crucial porque es una condición necesaria para la “estabilización” de la economía. Hacerlo de forma no violenta es impresindible para que haya una economía que “estabilizar”. Hay que tener en cuenta que solo un capitalismo especulativo se arriesga a invertir en una situación de preguerra o de guerra de baja intensidad. Mientras la situación actual se prolongue e incluso sí Guaidó tomase el poder por la fuerza, amen de una situación de conflagración abierta, la economía nacional seguirá siendo un campo abierto a la especulación y la acumulación por desposesión.

Claro que la realización de unas elecciones requiere de condiciones mínimas. Tendrían que participar todos los factores políticos. Habría que establecer garantías durante el proceso, pero tambien para los perdedores. A su vez habría que establecer un arbitro creíble para todo el mundo. Sería ideal que se levantarán las sanciones contra el país.

Al menos dos obstáculos se oponen a un proceso electoral. De una parte, los terceros interesados no están tanto con la patria como para arriesgarse a que su pueblo decida qué carajo es lo que quiere hacer. Hay en esto menos inicuidad que el peso de sus interés políticos-pecuniarios. El Madurismo se haya presionado no solo por Chinos y Rusos, sino por los tenedores de bonos del Estado, Pdvsa y acreedores en general. Guaidó, por su parte, sufre la impotencia de todo aquel que lucha con medios ajenos, a saber que no tiene ninguna autonomia ni capacidad de decisión.

Por otra parte, ninguno de los liderazgos en choque, con todo y lo sucedido, encuentran aun suficientes motivos para dirimir el conflicto de otra forma que no sea la violenta. De hecho, a veces da la impresión de que la situación irresoluta en la que nos encontramos no encuentra ninguna salida, porque en el fondo es una fuente infinita de negocios de todo tipo y color, pero que siempre son a costa del patrimonio privado de los trabajadores, del patrimonio público y de aquello que es común.

Quizás no este demás señalar que un proceso electoral no es una solución mágica que resolverá todo. Sin embargo puede contribuir de forma decisiva al porvenir: si la guerra es la continuación de la política por otros medios, se trata de mantenernos del lado de los  medios propiamente políticos y en espacial de aquellos menos violentos.

El segundo problema está vinculado a cómo poner en la agenda política nacional las cuestiones esenciales para nosotros,  trabajadores y trabajadoras. ¿Cómo se distribuirán las cargas derivadas de la violencia y de las medidas a tomar para salvar la situación? ¿En qué consisten dichas medidas y de nuevo, cómo serán distribuidas los costos y beneficios? ¿Cuál es el estado del patrimonio nacional y cuales deben ser la formas de apropiación distribución y producción de la riqueza que regirán en adelante de cara al bien común?

About Lenin Brea
Sociólogo (Universidad Central de Venezuela). Tesista de la Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de General Sarmiento y el IDES (Argentina). Investigador, articulista y editor. Autor del folleto “Crímenes de odio y violencia incendiaria 2017”. Militante del Colectivo Alpargata Solidaria y miembro de la Universidad Popular de las Comunalidades.

8 Comentarios en ¿Cómo terminará todo esto? (III)

  1. Apenas me dispongo a leer el artículo…. pero puedo utilizar mis poderes adivinatorios para darte una respuesta resumida a tu pregunta que, sin leer el artículo, no se si es retórica: MAL!!!

  2. Todo un Birdeau quise decir. Un texto con la pedancia propia del troskismo. Una visión muy limitada del mundo. Dividido entre soñadores y malvados. Tanto estudiar para hacer dibujos básicos de la vida.

  3. El señor que cierra su articulo mentando los intereses de los trabajadores pero en ninguna parte hace mencion a la intervencion cubana que en medio de la crisis economica mas severa de nuestra historia democratica continua enviando carmamentos de petroleo a la isla. El articulista parece negar el poder de las instituciones paso a manos de militares de ayer mercenarios hoy, muchos de ellos ahora huyen del pais con grandes fortunas, otros estan encerrados como Torres o Andrade, pero el control productivo e importador esta en sus manos de forma absoluta. Extorsionan y decomisan a placer, en esta guerra la reparticion del botin ya la hicieron y aun no acaba.
    No hay nada de socialista en este articulo…ni de Troski, ni de Chavez, lo que hay es una miopia severa que no lo llevara sino a un callejan cerrado sin respuestas, debe abandonar esa vision propagandistica del estado fallido para poder entender las medidas tomadas y las que tomaran.

  4. estamos entre dos grupos mafiosos en pugna…y ninguno quiere perder su territorio…aqui no se debate la lucha de dos sistemas ya que solo hay uno : la corrupcion, DECIR QUE ESTE ES UN MODO DE PRODUCCION CAPITALISTA ES FALSO…AQUI SE DESTRUYE CAPITAL A DIARIO Y EL QUE NO, SE FUGA… DECIR QUE ES SOCIALISTA, ES ILUSORIO…SE ACENTUO EL CAPITALISMO DE ESTADO, JAMAS SE LE DIO CURSO A LA PROPIEDAD SOCIAL DE NADA…Y CIERTAMENTE ES UNA INCOGNITA COMO TERMINARA ESTO, OJALA SE PUDIERA HACER UNA REVOLUCION VERDADERA,CON UN PUEBLO Y UNA DIRIGENCIA QUE SUPIERA COMO CONDUCIR PROCESOS ECONOMICOS Y PRODUCTIVOS INDEPENDIENTES, A PARTIR DE LO QUE SABEMOS….ASI VALDRIA LA PÈNA EL SACRIFICIO PERO SEGUIMOS PENSANDO EN COMO IMPORTAR Y NO EN COMO PRODUCIR , HASTA EL EXPERIMENTO DEL PETRO ERA PARA IMPORTAR MAS …QUE DIFICIL EN ESTA EPOCA Y MAS AUN CON UN IMPERIO QUE SIN RUBOR ALGUNO, SIN OPOSICION DE NINGUNA CLASE SE LANZA A LA PIRATERIA Y A VIOLAR TODA NORMA Y LEY INTERNACIONAL, RAZON TENIA TROTSKY REVOLUCION EN UN SOLO PAIS, IMPOSIBLE Y MARX AL PREVEER QUE SOLO EN UN PAIS DESARROLLADO PODRIA SER POSIBLE Y DURADERA UNA REVOLUCION , DADO EL ALTO NIVEL NO SOLO DE CONCIENCIA DE LA CLASE OBRERA SINO, DE SU PREPARACION Y CONOCIMIENTO…CUALIDADES QUE PARECIERAN NO EXISTIR AQUI…..LA HISTORIA HA SABIDO DE ESTADOS DE SITIO A CIUDADES PERO HOY DIA QUE FACIL ES SITIAR UN PAIS PARA EL IMPERIO. NO HAY DERECHO HUMANO QUE VALGA Y NADIE DICE NADA.

  5. ME SIGUE LLAMANDO PODEROSAMENTE LA ATENCION EL HECHO DE QUE AHORA SOLO SE HABLA DE DIVISAS o de como conseguir mas divisas para seguir importando……no se habla de produccion para satisfacer nuestra demanda interna, no se habla de equidad en precios y salarios…de aplicar la ingenieria inversa que podamos para a partir de alli desarrollar nuestras propias tecnicas, donde estan nuestros cientificos y tecnicos ?…QUE CLASE DE REVOLUCION ES ESTA QUE DEPENDE EN TODO DEL EXTRANJERO? A QUE ASPIRAMOS?…. hemos sido reducidos a menos que esclavos, un trabajador si acaso gana para pagar el transporte para ir al trabajo y eso lo justificamos con cada teoria, como si primero se hizo la teoria economica y despues la vida……ojala reenfoquemos esta” revolucion” y me disculpan las comillas , no SE que pasara , pero lo que sea , queda poco tiempo………………

    • La única Revolución es el de “LAS LUCES”!!!

      Luces: Conocimiento, Investigación, Ciencias aplicadas, Tecnologías Sustentables.

      Todas las demás revoluciones son DE PACOTILLA!!!

  6. Pareciera que la solución al problema económico es una salida política. Convocar a nuevas elecciones parece ser la solución al problema económico porque su sustrato es político. La Constitución no permite realizar nuevas elecciones sin embargo, debería debatirse esa posibilidad por dos razones: La primera es que las condiciones del país (para cuando se realizaron las elecciones pasadas) no eran tan graves como las que estamos atravesando hoy. Segundo, las políticas económicas implementadas por el gobierno no fueron las prometidas (en aquellas elecciones) porque se prometió controlar la inflación, se dijo que existía un plan para lograr la prosperidad económica (a pesar del bloqueo financiero) y, nada de eso ocurrió. El famoso Plan nunca existió. Se prometio mejorar el sistema de salud y, mejorar la inversión social. Se prometio que se mejoraría la distribución de la riqueza (lo cual no ocurrió). Se prometio que se defendería al Bolívar y, tenemos una dolarización de la economía (de hecho). En pocas palabras, los venezolanos fuimos estafados con promesas electorales falsas. Se nos prometio algo que el Estado sabia (desde un principio) que no iba a poder cumplir. Y tercero: ambos bandos no tienen un proyecto de país propio.. unos son gringos y, otros son chinos y rusos. Es hora que los Venezolanos (comunes) decidamos el destino de nuestro país.

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