¿Acabar con la humanidad para salvar el planeta?

Por: María Victoria Alen

Cuando estaba chama, entre 18 y 20 años, recuerdo que tuve una conversación con unos amigos respecto al tema de la contaminación ambiental, la superpoblación humana y de cómo esto nos llevaría, eventualmente, a la extinción de la especie. A esa edad, debo confesar que era poca o casi nula mi capacidad de análisis político, a pesar de la sobre estimulación en Venezuela acerca de los asuntos políticos en general gracias a la llegada de  Chávez al poder.

Recuerdo que habíamos visto Children of men, una película del 2006 de Alfonso Cuarón, en la que se habla de la posible extinción de la raza humana a causa de una epidemia de infertilidad; también recuerdo que nuestra conclusión para el momento fue que, efectivamente, había mucha gente en la tierra y que, quizás, como en la película, una epidemia de ese tipo sería algo positivo más que negativo.

Y aunque en ese momento sabía que era una conclusión un poco drástica, no supe explicarme a mi misma porqué quizás no era la mejor solución. Quizás, si hubiese tenido algún portavoz famoso, algún héroe de película, de serie o cantante famoso, que hubiese dado un discurso claro sobre las mil y una razón por la que el exterminio era incorrecto (en términos políticos y no solo morales), mi yo del pasado no habría tenido esos pensamientos fachos que, para esa versión mía, sonaban sensatos e incluso, compasivos.

Me costó años de lectura y análisis comprender las diferentes aristas que me llevaron a sacar tan dantesca conclusión, así como la comprensión de algunos elementos que nos han llevado al punto actual de peligro ambiental, uno en el que, incluso los medios tradicionales vociferan, con un tono ligeramente alarmista: la inminente destrucción del planeta en manos de los humanos si no logramos “un cambio” pronto.

Hasta este punto parece que hay un consenso más o menos unánime sobre la necesidad de actuar en función de dicha realidad, pero ¿cuáles son las alternativas que nos ofrecen los mass media y los medios tanto tradicionales como digitales?

Por redes tiene rato circulando, de parte de varias páginas con un nivel respetable de lectores, un artículo publicado en Environmental Research Letters, en donde se afirma que una de las causas del cambio climático se debe a la cantidad de personas que habitan la tierra y que, por ende, una solución “viable” sería dejar de tener hijos. Este estudio se ha compartido en páginas como cultura colectiva (con más de 24 millones de seguidores el Facebook y 493 mil en Twitter) y Pictoline (con más de millón y medio de seguidores en Twitter y más de 3 millones en Facebook) como mero elemento informativo que, de cierto modo, da por sentado que en ambos artículos se está de acuerdo con dicha solución.

Este estudio, calificado como “polémico” por la gente de cultura colectiva, pareciera pasarse por alto el hecho de que en el planeta no todas las personas del mundo consumen la misma cantidad de recursos, y que no todas las empresas y Estados siguen las mismas reglas de respeto al ambiente y la naturaleza, asumiendo, de facto, que hablamos de una superpoblación en la que todos consumen más o menos en la misma cantidad y que ese exceso de personas ha acabado con los recursos de la tierra. Aunque no soy experta en metodología, me atrevería a afirmar que cuando planteas una hipótesis errónea y el resto de tu estudio se tergiversa para que dicha hipótesis se considere correcta, sin importan tus intenciones, tus conclusiones estarán erradas.

Parece un poco ingenuo (dando el beneficio de la duda) pensar que unos científicos, que supuestamente han estudiado las distintas variables del problema que les atañe, no hayan llegado a la conclusión que parece ser más obvia: no es la cantidad de gente que vive en el planeta sino la distribución de dichos recursos entre el total de la población, lo que ha generado la crisis que padecemos hoy.

La ONG Oxfam organización que se dedica a revisar las distintas formas en la que se manifiesta la desigualdad en el planeta, arroja año tras año informes en donde se reflejan las terribles cifras que develan la enorme desigualdad que padecemos en la actualidad. Acorde a su página web, en el 2018, 26 personas poseían la misma riqueza que los 3800 millones de personas más pobres en el mundo ¿es necesario hacer matemáticas para comprender en cuántos niveles esto está mal? Me parece que nuestros simpáticos científicos debieron empezar por aquí.

 

The avengers: el malthusianismo pop del siglo XXI

Aunque luzca halado de los pelos, estos científicos junto a algunos medios digitales, parecieran haber sido enviados por Thanos para buscar convencernos, al mejor estilo de Goebbels (mediante la repetición incesante) que esta idea es la más apropiada y, como dice Thanos en alguna línea de Infinity War, la más compasiva de todas.

Es curioso, en el caso de Thanos, que su teoría haya sido recibida, de parte de los héroes de la película, con horror pero sin un solo contra argumento sólido, lo que pareciera indicar que ni siquiera el ridículamente inteligente Tony Stark, el místico Dr. Strange o el genio de los rayos gamma Bruce Banner (mostrados como tres de los tipos más inteligentes de ese universo cinematográfico) hayan sido capaces de articular un solo argumento válido en contra de la jugada de Thanos; ciertamente arguyen que “está mal” porque matar gente no es bueno, pero, para tres mentes brillantes capaces de crear inteligencia artificial o navegar por distintas realidades cuánticas, una esperaría un desarrollo analítico un poquito más elaborado.

Sin embargo, la película no se equivoca en una cosa: resulta difícil para estos tres hombres divisar una solución distinta a la de Thanos sencillamente porque son hombres blancos, millonarios (en el caso de Stark y Strange) clase media y heterosexuales que probablemente no hayan padecido ningún tipo de desgracia social en su existencia (por lo menos no en las versiones creadas para la pantalla grande) por lo que, no es extraño que a sus ojos, la desigualdad pase como manto invisible o mito que ocurre en tierras muy lejanas a la suya.

Lo curioso es que, al igual que los personajes ficcionales de Marvel, en la realidad muchos televidentes dicen estar de acuerdo con este villano, ya que, según la lógica del Titán loco, el exterminio sería azaroso, lo que garantiza (en su lógica) que no haya preferencias ni inclinaciones hacia determinados sectores, lo que a primera vista suena bastante sensato, si no tomamos en cuenta que la mayoría de la población del planeta es pobre o de pocos recursos, lo que significa que, a menos que este exterminio considere por porcentajes la cantidad de gente rica, de gente pobre, de blancos, de negros, de indios, etcétera, que desaparecerán esta solución no es más que una versión refinada y ficcionada del holocausto nazi.

Sin embargo, lo más insólito no es que existan estudios así, sino lo rápido que fue aceptado por buena parte de la población asidua a las redes como una especie de “alternativa” real. El post publicado por Pictoline en 2017 obtuvo 7.863 retuits 9.056 me gusta, lo que nos indica lo fácil que se cuela el fascismo pop a través de las redes y, sobre todo, el poco trabajo que se toman los guionistas, productores, actores y demás involucrados en el mundo del entretenimiento, para ofrecer alternativas reales al sistema capitalista en el que sobrevivimos.

2 Comentarios en ¿Acabar con la humanidad para salvar el planeta?

  1. Como aquí ya se concluyó que el madurismo no tienen capacidad para solucionar la crisis económica, mejor es debatir sobre los problemas de la humanidad..

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