¿Se estabiliza la economía o lo peor puede estar todavía por venir?

Equipo editorial 15 y Último

No pocos lectores y lectoras nos han preguntado por redes sociales nuestra impresión en torno a las razones que llevaron al gobierno y al Banco Central de Venezuela (BCV) a publicar, de repente, las cifras que hace más de tres años, también de repente, dejaron de publicar.

Algunos y algunas de todos modos arrojaron sus propias hipótesis en medio de las preguntas: que si será parte de los acuerdos de Oslo o que se va a firmar un paquete con el Fondo Monetario Internacional (FMI) son las más recurrentes. También hubo quien dijo que fueron los chinos y los rusos quienes presionaron hasta lograrlo.

En el mismo orden de preocupaciones, aunque con mayor intensidad, nos han preguntado sobre el tema de la hiperinflación,  si el hecho de que los índices de precios de marzo y abril hayan estado por debajo de 50%, significa que ya salimos de ella, y si podríamos tomarlo entonces como una buena noticia, en el sentido de que ya lo peor pasó y la economía se está estabilizando.

A continuación planteamos nuestras impresiones al respecto:

Sobre ambas cosas lo primero que hay que señalar es que no podemos hacer lo que de entrada tocaría en estos casos, o sea, tomar en cuenta qué dice la versión oficial de los hechos, por la simple y llana de razón de que… no existe versión oficial de los hechos. 

Sobre las razones para hacer aparecer las cifras no se ha dicho oficialmente nada, como nada se dijo oficialmente en su momento para hacerlas desaparecer. En tal virtud, lo que queda flotando en el aire es un vacío donde las versiones especulativas proliferan, bien aquellas que intentan siempre dejar mal parado al gobierno o bien las que buscan siempre lavarle la cara.

Y lo mismo pasa con el tema precios. Pero aquí el asunto es todavía mas significativo. Y es que, si como dice el BCV, el índice Nacional de Precios al Consumidor en marzo y abril estuvo en 34 y 33%, respectivamente (y la de mayo seguramente estará por allí también) cuando viene de estar en 196% en enero y 114% en febrero, uno esperaría una fiesta y a un gabinete económico súperorgulloso de su logro: nada menos que ponerle fin a 15 meses de hiperinflación. Sin embargo, eso no está pasando. Y lo que se impone al respecto es un silencio que en nada se diferencia a cuando la hiperinflación estaba en su apogeo.

Ya sabemos que lo comunicacional no es ni ha sido nunca el fuerte del gobierno. Pero en estos casos nos parece que el mutismo pasa por otras cosas adicionales a la deficiencia.

Con respecto a lo primero, no creemos, en lo inmediato, que el asunto pase por un acuerdo con el FMI como algunos han planteado. Cierto es que en realidad a estas alturas de la política económica, nada debería extrañarnos de lo que termine pasando con ella. Pero lo del FMI lo vemos un poco forzado. Pues con todo y bloqueo existen otros organismos internacionales (como por ejemplo los ligados a la ONU) que podrían dar financiamiento y “asistencia técnica” en materia económica, como ya lo vienen haciendo en otras áreas. Por lo demás, existen también instancias privadas, que dado el bloqueo muy difícilmente serán las de este lado del mundo, pero si chinas o rusas, que podrían dar nuevos préstamos en el marco de las famosas “alianzas estratégicas” que al gobierno, evidentemente, le gusta establecer.

Lo que queremos decir es que lo que convencionalmente hace el FMI lo pueden hacer otros, con un costo político y de imagen pública menor, tanto que, de hecho, se pueden presentar como alternativa al FMI en el marco de la multipolaridad, etc.

Pero como quiera que resulte, sea para ir o no al FMI u otra instancia, lo cierto es que el golpe de timón hacia la convencionalidad económica dado por el gobierno explica por sí mismo la publicación de las cifras: y es que resulta bastante evidente que la imagen que se quiere dar es que se está normalizando o estabilizando la economía venezolana, adoptando los principios y parámetros de la economía “normal”: es decir, una economía abierta, sin mayores controles o intervenciones “populistas” de parte del gobierno, con plenas garantías al sector privado nacional y nacional, donde más que comuneros hay es emprendedores, etc.

Ahora bien, si esto es así, y ya pasando al segundo tema, ¿por qué el gobierno no anda celebrando con bombos y platillos sus logros en materia de ralentizar el ritmo de crecimiento de los precios, hasta el punto de que técnicamente hablando ya no estamos en hiperinflación?

Sobre este punto pensamos que después de todo el gobierno es consciente de la fragilidad de este logro parcial, en la medida en que desacelerar el ritmo de aumento de los precios no significa desaparecer las causas de dicho aumento, que a estas alturas del partido son muchas, muy variadas y siguen latentes.

Pero adicionalmente, y esto es lo fundamental, creemos que termina pasando que no se hace mención al tema, porque también se es consciente  de que el costo de la política antiinflacionaria es muy alto y sobre todo desigualmente repartido, en la medida en que, básicamente, recae sobre los asalariados y en general sobre los perceptores de ingresos de medio hacia abajo.

Es algo que hemos venido reseñando: el quid de la política antiinflacionaria consiste en contraer lo más posible el poder adquisitivo de la población, tanto para que no compre dólares en el mercado paralelo –aquellos que aún pueden, al menos– y se estabilice el tipo de cambio, como, para que, en general, compre menos de todo y por esta vía los precios tengan menos presión para subir.

Y convengamos que por mejor marketing político que se tenga se trata de algo muy difícil de publicitar, sobre todo si se trata de un gobierno inscrito en la tradición chavista y de izquierda.

Por eso en su momento dijimos que las tres metas de política económica publicadas por el BCV cuando el ancla monetaria impuesta tras la mega devaluación de enero, en su conjunto, resultaban todo un trilema. Dichas metas eran: estabilizar el tipo de cambio, ralentizar la hiperinflación y recuperar el poder adquisitivo. Afirmamos en ese momento que con el método escogido se podían, en el mejor de los casos, hacer las dos primeras, pero no al mismo tiempo la tercera, pues la condición de posibilidad de las dos primeras era sacrificar la tercera. Y el tiempo terminó por darnos la razón.

Adicionalmente, y ya para ir cerrando, también es evidente que la estrategia de estabilización del tipo de cambio pasa por disminuir la presión sobre el mismo, y en la medida en que el gobierno no tiene divisas para ofertar y los privados que sí tienen se niegan a hacerlo, la disminución de dicha presión solo puede hacerse subiendo el tipo de cambio oficial, es decir, devaluando, lo que necesariamente se termina trasladando a los precios, por lo cual, en sentido estricto, la tensión alcista no se elimina sino que se desplaza.

En el marco del nuevo esquema cambiario bajo el control de la banca, que esta semana arriba a su primer mes, el tipo de cambio ya superó la barrera de los seis mil bolívares, unos 800 por encima del monto con el cual arrancó y con tendencia a seguir subiendo. De más no está decir a todas estas que de agosto a la fecha la variación porcentual del tipo de cambio supera los 9.950 (al corte del viernes 7 de junio 2019), con lo cual el bolívar soberano ha terminado depreciándose ante el dólar en un 99%.

Pero lo más complicado de este asunto es que la estrategia anti-inflacionaria que consistente en estrangular los flujos monetarios para contraer el consumo, tiene el efecto adicional de contraer aún más la economía, dado lo cual, por paradójico que parezca, por la vía de los efectos, la política económica termina combinándose con el boqueo y amplificando los terribles efectos que éste tiene sobre la economía y el país en general.

Y es que en condiciones normales, una política antiinflacionaria del tipo de la escogida por el gobierno tiene de por sí efectos contractivos. Y un buen ejemplo de ello es el actual caso argentino, donde una política económica de corte monetarista muy similar a la de acá sumergió a ese país en una recesión que ya lleva tres años, siendo que venía de un ciclo de crecimiento durante el gobierno de Cristina Fernández. Pero en las condiciones nuestras el efecto es mucho peor, si cabe el término a estas alturas. Y es que según el mismísimo BCV, el país arrastra seis años con contracción del PIB, siendo que el acumulado hasta el tercer trimestre de 2018 es de 52%. Lo cual significa, dicho en cristiano, que en los actuales momentos tenemos una economía de la mitad del tamaño que la de 2012 y equivalente a la de 1999. Y nada hace pensar –muy por el contrario– que los resultados del trimestre faltante del año pasado y los dos que llevamos este 2019 arrojen tendencias distintas. Si a eso se le suma que el efecto de muchas sanciones comenzará a sentirse  en este segundo semestre que está por comenzar, los pronósticos no son nada buenos. Y todavía no hemos hablado del tema eléctrico, donde las cosas tampoco pintan nada bien fuera de Caracas.

En fin: si bien en economía como en muchas otras cosas uno no puede decir exactamente que va a pasar sino solo lo que es más probable que pase de seguir las cosas como van y no aparezca nada que suponga lo contrario, todo indica que lejos de una estabilización estamos entrando en una fase muy peligrosa de la contracción, en la que hay que cuidarse mucho de los espejismos y de terminar tragando más tierra donde pensamos había agua.

17 Comentarios en ¿Se estabiliza la economía o lo peor puede estar todavía por venir?

  1. BUEN TRABAJO. LA DICTADURA DE MADURO NO TIENE NINGUNA POSIBILIDAD EN RESOLVER LA ECONOMÍA, NINGUNA. VAMOS A SER LA LIBERIA DE AMÉRICA LATINA CAIDA DEL PIB DE MAS DEL 70 %. ANÓTENLO

    • Como siempre ante un análisis de alguien procurando dejar ver que investiga independiente mente de su conclusión sale como siempre un baboso con respectivo chorro de baba Y argumentando apoyado en un cliché, ,. Los José de los memes

    • Sea serio hermano, no la embarre con sus comentarios sin ningún tipo de profundidad. Decir que en Venezuela, hay una dictadura, o un socialismo, es como decir, que la derecha pueda llevar al país a la prosperidad… uds saben que lo que nos tiene jodido es un capitalismo con un barniz de socialismo.

  2. Este artículo es muy de agradecer…..trata muy racionalmente esta situación compleja y aclara varios aspectos de la economía nacional…..claro que también es delicioso de leer, para algunas personas que disfrutan cuando les dicen que todo va mal y que es muy probable que empeore……se frotan las manos y dicen algo así como: “lo bueno que tiene esto, es lo malo que se está poniendo”…..suponen ( y quizás suponen bien) que mas allá de cierto “nivel de malestar”, el Gobierno se va a derrumbar…..a lo mejor, no en Economía sino en Política, toman algunas decisiones o hacen algunos acuerdos que alejan el momento en que se pueda llegar a ese “nivel de malestar”…..sería una gran frustración para éstos frotadores de manos……

    • se frotan las manos y dice: “TE LO DIJE” si hace 5 años hubieras liberado el $ cuanto tenias para indexar salarios y gozabas de cierta confianza del sector empresarial ese al que le hiciste la guerra y hoy moquean sobre caidas de 58% PIB incomprensibles, porque si el estado es dueño de PDVSA y el barril no ha caido, pero la producción si y mucho. Incomprensible que sigamos manteniendo a Petrocaribe con la actual crisis, Rusia si le corto la mesada a Cuba y no tenían nuestros problemas. Debemos debatir sobre los 3millardos de $ de deuda que acaba de condonar Maduro a Cuba? es dinero de la gente, que podrian recibir en salarios para reactivar el consumo, y con ello atraer o revivir un poco de las inversiones.

      • ¿Qué parte de “para indexar salarios no necesitas dólares, sino bolívares que salen del bolsillo del patrono” no has entendido?

  3. Del artículo, me parece que aún siendo objetivo con el comportamiento de la economía ralentizada con la contracción del consumo, nos queda como en deuda con la prospección que en este portal suele ser mas acabada, por ejemplo, yendo a las posibles causas de la publicación de los datos del BCV, nos conseguimos con muy probables presiones por parte de china y rusia (sobre todo china) y esto sin duda sería para tener todos los elementos en juego previos a una inyección, ya no como tramos de creditos como aquellos de 5.000 millones (donde ya nos venia el mandado hecho de en que teníamos que gastarlo como sus propios productos) sino que probablemente sea una intervención mas marcada en la economía, puesto que a pesar de lo que pueda a pasar en la superficie física y política, en el subsuelo siguen estando las reservas petroleras y buena parte de las tierras raras y el oro… todo estos comodities en boga con la guerra comercial y la ruta de la seda… creo que antes pensaron en endeudar el pais con tables y otros coroticos… ahora vendrán a garantizar el flujo de recursos y cierta estabilidad política para no tener que administrar un frente al otro lado del mundo que seguirá teniendo a todo una maquinaria para atizar, hacer estallar y capitalizar para occidente. Esta entrada en escena de China ya con un papel estelar, malo o bueno, no debe ser desestimada en el análisis.

    • Si mentimos puedes explicar dónde y por qué. Y en cuanto a lo de los comentarios, tu siempre acá comentas y nunca te borramos, a pesar de que nunca estamos de acuerdo y casi siempre es el mismo comentario dicho de distinta forma. Creo que solo un par de veces te borramos porque incluiste insultos contra personas y groserías. Pero no es nada contra ti, se lo hacemos a todos cuando nos damos cuenta.

        • El gasto público consolidado creció mucho en la etapa de Cristina Kirchner, cuando llegó a un máximo de 45,5 % del PIB, como fue en 2015. Ese número fue un record extraordinario, algo muy difícil de sostener pues su financiamiento fue circunstancial, basado en el precio de los granos que rigieron por una década en altísimos niveles y cuyos recursos se gastaron en consumo y también en la expropiación de las AFJP, sistema de seguros de jubilación que pasó de ser privado a ser estatal.

          Con los ajustes de inflación implícita (precios mayoristas y al consumidor), el valor absoluto del PIB nominal ha tenido variaciones pequeñas en algunos años, pero el nivel del gasto consolidado fiscal no varió significativamente: para 2015 pasó de 47 % al 45,5 % del PIB, pero igual ese año fue record histórico del gasto público consolidado. El PIB que usamos es a precios de mercado, incluye los impuestos menos subsidios.

          La gestión de Mauricio Macri ha mantenido dicho gasto público total neto prácticamente en esos niveles records pues en 2016 dio 45,2 % del PIB, producto del aumento en diversos gastos de ayuda social. En 2017, se llegó a un valor del gasto consolidado de 45,0 % del PIB y en 2018 se estaría bajando hasta 43,8 % del producto

          La cifra de planes sociales que hay en Argentina ascienden a 18.2 millones, con un presupuesto de $157.209 millones de pesos.

  4. Apenas leyendo su analisis profesor Salas. Como siempre, gracias por escribir. Hoy es 15 de Junio y en Barquisimeto la última semana ha sido terrible estar por 6 horas o mas…sin luz, sin internet, sin telefonía celular y pare de contar. Demás está decir, de verdad, ya no se puede aguantar la impunidad de subir precios todos los días. Así que estoy pensando que lo que Usted dice ” lejos de una estabilización estamos entrando en una fase muy peligrosa de la contracción”, significa que no veremos un respiro en la IMPUNIDAD con que las empresas suben los precios, ni mucho menos, veremos al gobierno aplicando JUSTICIA. Realmente desesperante.

    • @15yultimoweb – Jun 14
      El precio de Harina PAN es el mismo de Doña Goya (empresa que recibió US$5 millones de financiamiento por parte del Estado y cuyo dueño ha sido entrevistado una y otra vez en VTV). ¿Cómo es la cosa entonces? la cosa es que gobiernan los militares y esos Sres. no respetan civiles.

  5. la crisis económica tiene su real origen en la dilapidación de recursos de la renta petrolera obtenida en los primeros años del proceso bolivariano. el saqueo de divisas mas o menos de 8 años de producción petrolera es el verdadero causante de la crisis.

  6. Parece muy convincente el articulo; pero la crisis de la economía venezolana la viene dirigiendo los Estados Unidos de Norteamérica desde la época de Chavez, y con Maduro se ha agravado mas la situación con la potencia del norte. Maduro no cae por el apoyo decidido de Rusia, China, Turquía, Irán y la India. No obstante esto ultimo, le debemos dar una seria lectura a las recientes opiniones expresadas por el señor Bolton en la Camara de Representantes, no queda dudas de que cualquier política económica que aplique Maduro sera torpedeada por la administración estadounidense a fin de derrocarlo. Y esto se refuerza con el reciente mensaje de un general gringo a las Fuerzas Armadas Venezolana en su visita a Argentina, a lo cual Maduro respondió agriamente. En síntesis, mientras estos análisis económicos y financieros sobre Venezuela no incluyan con seriedad y profundidad el tema geopolitico y/o geoestrategico eso continuara siendo lo mismo: una simplificación sustantiva de nuestra realidad. SEÑORES ESTO ES UNA PELEA DE BURRO CON TIGRE. AQUÍ NO VALE ORTODOXIA ECONÓMICA, NI LIBRE MERCADO, NI HETERODOXIA, NI SOCIALISMO. AQUÍ LO QUE ESTA EN JUEGO ES ESTE GOBIERNO Y LA DOLARIZACION DE HECHO DE LA ECONOMIA VENEZOLANA

    • Buen día. Creo que si incluimos el tema geopolítico, en varias partes como por ejemplo: “Pero lo más complicado de este asunto es que la estrategia anti-inflacionaria que consistente en estrangular los flujos monetarios para contraer el consumo, tiene el efecto adicional de contraer aún más la economía, dado lo cual, por paradójico que parezca, por la vía de los efectos, la política económica termina combinándose con el boqueo y amplificando los terribles efectos que éste tiene sobre la economía y el país en general.”

      El asunto tal vez pasa porque aquí no reducimos la discusión a que todo está mal porque el imperialismo tal y cual. Somos plenamente conscientes del peso del bloqueo y las agresiones económicas, pero eso no tiene por qué llevarnos a obviar las responsabilidades del gobierno y la política económica

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