Bacheletizados: “Si saben cómo soy…”

Equipo editorial 15 y Último

Las resultas del informe Bachelet encontraron el rechazo unánime del gobierno venezolano y de quienes lo apoyan. Y no es para menos, el informe no solo es bastante fuerte en sus planteamientos contra el gobierno, sino además groseramente parcializado

Y este es realmente el problema. Pues para decirlo en lenguaje caraqueño, el informe de Bachelet se armó una película que quienes vivimos en este país –en cualquiera de sus aceras políticas– sabemos ya de que va porque no es primera vez que la vemos: de un lado están “los buenos”, la oposición, y del otro “los malos”, el gobierno y el chavismo. Aquellos son las víctimas y estos los victimarios. No hay nada más que eso: una vulgar simplificación de la realidad venezolana que solo sirve para hacer propaganda a uno de los bandos sin aportar nada a la solución del problema.

Y no lo decimos porque el gobierno no sea responsable de buena parte de lo que se le acusa y señala. Lo decimos porque quienes hacen vida en el oposicionismo lo son tanto o más y en ningún momento eso se dice. Aquí los voceros de las ONG de derechos humanos pagadas por la USAID y compañía, seguramente responderán que la violación de los derechos humanos compete a los Estados y no a los particulares, por lo que no puede acusarse a un partido o dirigente político que no es gobierno de violarlos. Desde el punto de vista de esta visión primitiva del los DDHH eso es cierto.

Pero no solo esa visión ha cambiado y ampliado incluso en el seno mismo de la ONU, si no que son públicas, notorias y comunicacionales las violaciones a los derechos humanos practicadas por el oposicionismo venezolano, desde linchamientos y quema viva de personas pasando por ataques incendiarios contra hospitales, escuelas y universidades con enfermos, estudiantes y niños dentro, hasta llegar a la exigencia de sanciones y bloqueos contra el país, promoción y provocación de escenarios de guerra civil y hasta de invasión militar, todo esto por no hablar de los sabotajes económicos y de otro tipo.

Por detallar solo un tema que en ninguna parte se menciona en el informe. Durante la violencia guarimbera de 2017, de las 172 víctimas mortales reportadas, 115, es decir, el 66%, cayeron en manos de manifestantes opositores, lo que incluye funcionarios de organismos de seguridad del Estado y militantes del chavismo hasta personas que no tenían nada que ver con los acontecimientos y solo estuvieron a la hora equivocada en el lugar equivocado, intentando, por ejemplo, pasar una barricada para llegar a sus casa o trabajos. Y de las 57 víctimas que se encontraban manifestando, buen parte cayeron por “fuego amigo” o manipulando artefactos explosivos artesanales, es decir, no por efecto de la represión, tema que además hay que debatir ya que en muchos casos si bien hubo uso excesivo de la fuerza en otros las muertes se dieron en medio de enfrentamiento armados. Si extendemos en el tiempo esta contabilidad, al menos hasta 2013 cuando se dieron las manifestaciones de desconocimiento del triunfo electoral de Nicolás Maduro, el porcentaje de personas que resultaron muertas por accionar de militantes del oposicionismo aumenta hasta situarse en torno a un 75% de los casos.

Al no incluirse nada de esto, el informe Bachelet peca de parcializado y partidista, pero además, funciona como un intento de blanqueo de los crímenes del oposicionismo venezolano y por tanto se constituye en promotor de la impunidad. Y cuando decimos impunidad hay que tomar en cuenta, por ejemplo, que buena parte de los que ahora llaman “presos políticos” no están detenidos por pensar diferente sino por haber cometido delitos tipificados como tales en las leyes venezolanas, como en las de cualquier país del mundo, incluyendo asesinatos.

Por otra parte, hasta metodológicamente hablando el informe deja mucho que desear. Y si fuera un trabajo de investigación de un primer semestre en una universidad promedio sería reprobado. Veamos solo un detalle que se encuentra en la primera página: allí se señala que para su realización se llevaron a cabo 558 entrevistas.

Sin embargo, inmediatamente se aclara en una nota al pie que 460 de éstas (un 82%) se hicieron fuera del país y “98 de forma remota”, lo que suponemos quiere decir no presencial sino por teléfono, videoconferencia, etc. Si estamos hablando de una comisión que se instaló en el país y tuvo un tiempo acá para elaborar el informe, es cuanto menos poco serio el dato: un informe sobre la situación de un país donde 8 de cada 10 entrevistados ya no vive en él.

Desde luego, no se trata de que la opinión de quienes viven fuera no cuente, si el tema además es que salieron del país por causa de la situación que se está estudiando. Pero estamos de acuerdo en que no puede ser la mayoría, incluso por un factor numérico simple: por más gente que se haya ido del país, la gran mayoría permanecemos dentro todavía.

Eso sin entrar a detallar –lo que no es un dato menor– las parcialidades política de esos 558 entrevistados y sobre todo de los que viven fuera, cosa que no se aclara en el informe. Quienes dentro de la ONU facilitaron los recursos para el mismo deberían también estar escandalizados: para qué pagar plata en pasaje, estadía, etc., de un personal si haciendo copy paste de páginas oposicionistas y entrevistas por skype desde un escritorio salía en líneas generales el mismo producto.

Por otra parte, en la parte referida al derecho a la alimentación, el informe dice algo tanto más sorprendente en cuento que resulta un cuestionamiento a los propios organismos de las Naciones Unidas. Específicamente dice en el numeral 15:

“Además de la hiperinflación y la contracción de la economía, las políticas económicas y sociales adoptadas durante la última década han debilitado los sistemas de producción y distribución de alimentos, aumentando la cantidad de personas que dependen de programas de asistencia alimentaria. El Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura reportó que 3.7 millones de venezolanos/as se encuentran en estado de desnutrición y la ONG Caritas confirmó particularmente altos niveles de desnutrición entre niños/as y mujeres embarazadas”

Lo problemático de esta párrafo, es que, por un lado, hace un cuestionamiento de fondo sobre las políticas económicas y sociales del país acusándolas de ser causantes del no acceso actual a la alimentación, pero sin aportar ni una sola prueba al respecto.

Sin embargo, lo más asombroso es que, suponiendo fuese cierta esa explicación, la Bachelet o quienes le redactaron el informe, deben explicar cómo fue entonces que en 2009, la misma FAO decretó que Venezuela había alcanzado el estado de seguridad alimentaria plena, en virtud de lo cual llamó en 2015 “Hugo Chávez” a su plan de lucha mundial contra el hambre, reconociendo que las políticas económicas y sociales adoptadas por el gobierno del presidente Chávez, habían sido las más exitosas en la lucha contra la desnutrición a nivel mundial.

Hay que tener claro que el parámetro usado por la FAO es contabilizar el consumo de kilo-calórico diario por persona, que para 2009 alcanzó para los venezolanos los 2.720 k/cal y en 2012 cerró en 3.221, con los niveles de desnutrición infantil y general más bajos de toda su historia. Como el reconocimiento de la FAO fue hace 4 años entra en el rango de la “última década” de políticas económicas y sociales denunciada en el Informe, entonces pasa una de estas dos cosas: o la FAO se equivocó en 2009-2015 o Bachelet lo está haciendo ahorita.

Esto no significa, desde luego, que neguemos el aumento de la desnutrición y sobre todo la mal nutrición en el país en los últimos años, hecho evidente que aquí mismo hemos denunciado. Lo que estamos diciendo es que la explicación, una vez más, no es tan simplista como la que aparece en el informe y en todo caso las culpables no son “las políticas económicas asociadas en la última década” que estricto rigor fueron premiadas por la FAO. Las responsabilidades deben buscarse en otra parte tanto dentro como fuera del gobierno actual, el cual si a ver vamos desmanteló parte de esas políticas como las redes públicas de distribución de alimentos y las casa de alimentación, sin sustituirlas por nada mejor ni más efectivo. Pero que tampoco se diga nada a este respecto sobre el impacto del bloqueo y las sanciones, así como sobre el accionar de los monopolios y oligopolios que controlan las cadenas privadas de alimentación es colaboracionista con esas acciones por decir lo menos.

Ahora, una vez dicho todo esto, hay que señalar lo siguiente: que cuestionar al informe atacando a la Bachelet, como vienen haciendo algunos, no es más serio que el informe que esta expresidenta, promotora y fundadora del Grupo de Lima presentó.

De hecho, es bastante oportunista, tomando en cuenta que la última vez que vino al país –justo antes de publicar el informe– los mismos que ahora la acusan andaban celebrando su ecuanimidad por haber reconocido al presidente Maduro como legítimo y no prestarse al show mediático que para esos días tenía montado el oposicionismo.

Pero además porque pasan por alto otro detalle: y es que ella vino al país y elaboró el informe por invitación del gobierno nacional, como bastante se publicitó en medios oficiales en su momento.

Sobre este particular, aunque el gobierno nunca se ha sido muy explícito al respecto, en un momento quedó sobre entendido que la estrategia de invitar a la Bachelet o en todo caso, a la comisión de la ONU que representa, pasaba sobre todo por un ejercicio de reafirmación de la legitimidad del gobierno constitucional del presidente Maduro, siguiendo la lógica de que solo el gobierno legítimo y no el ilegal y paralelo montado en torno a Guaidó tenía autoridad para hacerlo. Desde ese punto de vista tiene sentido. Y hasta podría decirse de esta estrategia que en su momento sirvió para descomprimir el conflicto. Pero así como es verdad eso también lo son otras dos cosas:

1) Que eso significó una suerte de reconocimiento implícito de las demandas oposicionistas, lo que ocurrió también con el caso de la ayuda humanitaria primero sistemáticamente negada y luego aceptada por el gobierno.

2) Que con esto de la ONU pasa un poco como los combos que venden las cadenas de comida rápida, en el sentido que el menú no se puede aceptar por partes sino completo.

Así las cosas, en el último párrafo del Informe Bachelet reza lo siguiente:

“El Consejo de Derechos Humanos podría: Solicitar al ACNUDH que se centre en garantizar la rendición de cuentas por las violaciones de los derechos humanos y los abusos en Venezuela, en particular mediante el aumento de la vigilancia, la documentación, el análisis y la presentación de informes públicos sobre la situación de los derechos humanos.”

En sentido estricto, esto equivale a asumir de aquí en adelante que nuestro país está “monitoreado” por la ONU, lo que en lenguaje burocrático de los organismos internacionales significa que las autoridades están obligadas a rendir cuentas que deben recibir el visto bueno de la ONU. ¿Cómo se come esto? ¿qué implicaciones tiene?

En un editorial que publicamos el 3 de febrero de este mismo año, abordábamos ese tema a propósito del chantaje planteado por el oposicionismo según el cual la “alternativa” a la invasión militar y la guerra civil pasaba por la renuncia del presidente y la declaratoria de una emergencia humanitaria, pero también porque veíamos que en el seno del chavismo ya estaba prendiendo la idea como manera de “evitar” la invasión. A este respecto, nuestra posición siempre fue que en los términos jurídico-políticos planteados de una emergencia humanitaria (que necesariamente amerita una “ayuda” ídem) tal declaración equivale a una suspensión de la soberanía en favor de una autoridad de internacional de tipo policial.

Dicho en otros términos: la emergencia humanitaria equivale a declarar que los venezolanos y las venezolanas somos impotentes para gobernarnos, dado lo cual, otro tiene que cumplir este rol, que en este caso sería un tutelaje de la ONU. Claro que tal cosa todavía no ha ocurrido y el informe Bachelet no lo dice abiertamente.

Pero es evidente que todo apunta hacia allá y que el informe en su sesgo plantea no tanto la incapacidad del gobierno para resolver el problema, lo que ya es un tema, sino que pone al gobierno como fuente del problema, lo que no es cualquier cosa.

Así puestas las cosas, y ya para terminar, pensamos que estamos entrando en una nueva dinámica que en un artículo reciente publicado acá se denominó bacheletización del país, dentro de la cual, estaremos sometido no a una intervención sangrienta y bélica como la planteada por el oposicionismo salvaje, pero si a un tutelaje burocrático que hace las veces de policía “bueno”. Y nadie mejor que Bachelet para cumplir ese rol, que en todo caso y en honor a la verdad siempre podrá decir a su favor “si saben cómo soy para qué me invitan”.

11 Comentarios en Bacheletizados: “Si saben cómo soy…”

    • Mucha gente lo recuerda…..Chávez lo dijo: “ella es la hija de mi general Bachelet, solo eso, no da para mas”. Y esa invitación…… ya tenían que saberlo, era como pegarse un tiro en un pié……

      • Hace rato que Michelle Bachelet viene dando “pasos en falso”, y el mundo ni tal que se ha percatado (ironía). Es la visita a Venezuela que evidencia su sesgo, entonces y solo entonces algunas voces se levantan o se atreven a decirlo. Los traidores aparecen por ósmosis, ¡qué raro! Josefino, acertada y oportuna apreciación.

  1. Y también los que que nos dispusimos a leer esta editorial, no esperábamos otra cosa que su defensa del régimen…hasta el bcv ha reconocido el desastre económico y social pero como siempre los maduristas dirán que todo es culpa del imperio…. pero nunca,nunca el madurismo explicará a donde fueron a parar el robo alevoso a la nación de ingresos astronómicos por venta de petróleo y deudas contraídas con china y rusia…

  2. DERECHO DE RÉPLICA.

    Diversas interpretaciones acomodaticias en cuanto al tema de los derechos humanos suelen ser adoptadas por vocerías de los poderes fácticos cuando pretenden apoyarse en estos para justificar acciones ignominiosas que les permitan alcanzar algún interés en particular. Esto so pretextos falsamente altruistas, bajo los cuales hacen creer a la opinión pública que de forma “desinteresada” lo que persiguen es la defensa de dichos derechos, pretendiendo con ello erigirse como los máximos representantes de la justicia, la paz y la convivencia y que por designios de la providencia aparecen en medio de ese ambiente hostil, que precisamente es creado por ellos -los que detentan el poder- para su beneficio propio; instituyendo el “sálvese quién pueda” como la única vía para alcanzar la supervivencia y en consecuencia, convirtiéndonos en víctimas de las inequidades que en virtud de lo cual se crean; siendo esto lo que finalmente hizo que descendiéramos a los niveles de precariedad en los que nos encontramos la gran mayoría de los venezolanos, de lo que de paso intentan hacernos ver como los únicos responsables de nuestros propios males y por tanto, ellos los únicos acreditados para reinstaurar el bien y el orden, pero a “su manera”.

    Así fue dado a conocer el Informe Bachelet cargado de situaciones un tanto manipuladas con el respectivo sesgo interesado que solo da cabida a argumentos con el que los poderes fácticos puedan justificar cualquier acción en procura de la restauración de los derechos humanos violentados, según ellos, por el gobierno, sus organismos de seguridad y defensa y por las organizaciones sociales de base que lo apoyan.

    Por supuesto, del mismo modo y de forma inmediata fueron conocidas las reacciones tanto de un lado como del otro con las respuestas y opiniones de rigor, así como con los pronunciamientos oficiales que tampoco se hicieron esperar, para que antes de que se creara alguna matriz de opinión tendenciosa que les sirviera de excusa a dichos poderes fácticos para emprender alguna aventura intervencionista, se produjera de manera oportuna y contundente una jugada magistral basada en el cuestionamiento de las inconsistencias y los visos de nulidad que presenta dicho informe para neutralizar el objetivo que se persigue con el mismo: justificar una invasión.

    De lo anterior, haciendo alguna analogía con la actuación de la Vinotinto en la Copa América, pareciese que al observarse que mediante la elaboración de dicho informe la ofensiva saldría con posturas conclusivas fuera de lugar, en tal caso la estrategia sería la de replegarse y dejarla avanzar para que luego de anotado el punto a favor de dichas posturas, solicitar la anulación de la misma, como en efecto está ocurriendo con el mencionado Informe Bachelet ante el seno de la ONU, precisamente de la misma manera como se anularon algunos goles en contra de nuestra selección nacional al pedir que fueran revisados por el VAR.

    Como tal, cualquier estrategia que impida alguna acción bélica en contra de nuestro país debe ser apoyada al unísono por todos los venezolanos que procuramos la paz y que somos la inmensa mayoría y más cuando ya hemos sido conocedores de las estrategias mediáticas que utilizaron los poderes transnacionales para justificar invasiones y masacres de pueblos inocentes en los casos más sonados; lo hicieron con la creación de la matriz del uso de armas químicas por parte de Irak, también con el presunto ataque a las Torres Gemelas por parte Al Qaeda y un tanto igual con la falsa Plaza Verde de Trípoli que montaron con la complicidad de la cadena informativa Al Jazeera.

    Ahora bien, hay realidades evidentes que fueron utilizadas en dicho informe para soportar la falsedad que se intenta posicionar como causante de las mismas, las cuales nadie puede ocultar y que más allá de las victorias a favor de la paz que podamos alcanzar desmotando dichas falsedades para que no nos invadan, ameritan ser tratadas para precisamente acabar el mal de raíz y definitivamente enrumbar a nuestro país por la verdadera senda de la recuperación económica, en pleno reconocimiento que los venezolanos no podemos seguir en el medio padeciendo los embates de una crisis de conflictividad política, donde la oposición optó por inducir el caos a través de la manipulación del valor del Bolívar para ahogar al pueblo con los precios por el efecto hiperinflacionario que se crea y que deja rezagado a los salarios, buscando con ello que el pueblo le endose la culpa al gobierno y le retire el apoyo.

    El gobierno por su parte, valiéndose de la disposición a no dejarse doblegar y de la capacidad de resistencia del pueblo y haciendo uso de la capacidad de maniobra que se le presenta ante la caotización de la economía perpetrada por la oposición, siendo el menos afectado por ser el que capta los únicos ingresos en divisas al país, los cuales provienen de la renta petrolera y que le permite administrarlas a discreción; opta por la estrategia del desgaste de los que pretenden el colapso económico, haciendo que se les vuelva en su contra, pero permitiendo que con ello sea arrastrado el pueblo, quien al final es quien termina padeciendo en carne propia las consecuencias del mismo.

    ¿Quién puede negar las migraciones? ¿Quién puede negar la pauperización salarial generalizada? ¿Quién puede negar el deterioro del poder adquisitivo? ¿Quién puede negar el deterioro de la calidad de vida del venezolano? ¿Quién puede negar los índices presentados por el BCV? Y todo bajo el común denominador como causa raíz y que no es más que lo antes descrito, de lo que para decirlo de una manera simplista, pero que a solicitud de quien tenga la voluntad y quiera resolver la problemática puede ser desarrollado al nivel de profundidad que se lo solicitare, puede ser resuelto dejando a un lado toda clase de salidas ortodoxas con una sola medida y es la INDEXACIÓN DE TODOS LOS PARÁMETROS DE LA ECONOMÍA AFECTADOS POR EL REZAGO ECONÓMICO, A UN ÚNICO PATRÓN DE REFERENCIA, EL CUAL PUEDE SER: EL INPC O EL TIPO DE CAMBIO.

    ¿Qué existen otras realidades políticas y sociales que también es necesario contextualizar? Seguro que sí, pero vayamos al fondo de las mismas ¿Los políticos presos, fueron procesados por el hecho político o porque en medio de este se cometieron delitos? ¿Y las víctimas de la violencia política y el terrorismo opositor, es que no existen? Con un rasero se criminaliza y condena a priori al gobierno venezolano por situaciones como la del oficial detenido que falleció recientemente, el cual todavía está en proceso de investigación, pero con otro rasero se trató el caso de los 43 de Ayotzinapa o el de Santiago Maldonado; cayendo en aquello de que es válido que exista el “terrorismo bueno” y el “terrorismo malo”, porque así lo deciden los poderes imperiales.

    Y para cerrar, tenemos que calarnos la satanización de los colectivos como expresión de los pueblos que encontraron una forma de organizarse para luchar y defender alguna causa común, esto para evitar que acá en Venezuela el pueblo tome participación en el desarrollo de políticas a favor de sus intereses, tal como por ejemplo surgió de manera espontánea el movimiento de los llamados Chalecos Amarillos en Francia, que solo piden salarios dignos y que periódicamente les sean indexados a la inflación, ya que aquí a diferencia que en Francia la Constitución si garantiza los derechos de los ciudadanos a organizarse y a ejercer la democracia participativa y protagónica; de lo que a decir verdad, es a eso a lo que le temen, a la voz del pueblo que es la voz de Dios.

    Solo el pueblo salva al pueblo.

    • Al respecto considero que no fue un error invitar a la Alta Comisionada, muy bien que se le abrieron las puertas; lo malo, pienso, es no haber hecho previamente la aclaratoria y/o exigencia, que en la elaboración del citado informe NO participara la gente del equipo de asesores del anterior Alto Comisionado, un señor Jordano, quien siempre fue proclive o apoyador de la oposición Venezolana… “Si el gobierno invitó, también pudo haber dicho dentro de qué marco o parámetros debía ser ejecutado, aun respetando el libre albedrío a los responsables”.
      Que hay una gama de problemas achacables algunos al gobierno, eso es innegable, pero el meollo de la cuestión reside en todo un intento permanente por derrocar al gobierno de Maduro, ahorita, y anteriormente a Chávez, por eso toda el bloqueo y asfixia económica, que ha derivado en calamidades y problemas más profundos para el pueblo.
      Pero qué está pasando o ha venido sucediendo,,, bueno púes, que los EEUU y sus lacayos no han podido doblegar ni socavar la gran base social que sustenta al Proceso Revolucionario, por la resiliencia de esa base. El pueblo (tanto el que apoya al gobierno, como el opositor) ha sido resiliente, porque ha sabido identificar cuál es el verdadero enemigo y aún reconociendo los errores innegables del gobierno, sabe que el mejor periodo de prosperidad lo ha vivido con Chåvez y también ha internslizado que el único que garantiza la recuperación de lo perdido hasta hora, es La Revolución Socialista.!!!

  3. Sobre el argumento de que la violación de los Derechos Humanos (y uno dice, como Benedetti, ¿y los izquierdos humanos?, porque sólo se invocan los “derechos” que interesan a la Derecha), únicamente es atribuible a los Estados; no sólo, como aclara el artículo, ya es un concepto superado hasta en la propia ONU; sino que muchos y muchas de los violadores de tales derechos en la Oposición sí son gobierno; regional o municipal, y con cuerpos armados que no sólo protegen a sus violadores mercenarios y espontáneos, sino que también esos cuerpos actúan; basta haber visto los casos en Chacao, Baruta, Táchira, Lecherías; sólo para nombrar algunos pocos casos.

    En cuanto a comenzar y cerrar con el argumento de “y si sabían cómo era la señora, ¿para qué la invitaron?; creemos que es un planteamiento nada analítico y que busca culpabilizar a Nicolás Maduro; ya que , 1-que la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, es jefa de un órgano oficial de la ONU; de la cual Venezuela es parte signataria e integrante; designada por la Asamblea General de la ONU, con el voto de Venezuela incluido, por lo que Bachelet podía venir a Venezuela sin que fuera formalmente invitada; claro que previa participación protocolar a la Cancillería venezolana, la cual no podía negarse por el efecto político y mediático de dicha actitud; 2-Bachelet podía emitir el mismo informe, sin venir a Venezuela, como prueba su redacción que muestra que ya estaba escrito, similar al informe anterior con el Alto Comisionado que la precedió; 3- De hecho, el Alto Comisionado anterior emitió casi que el mismo informe SIN VENIR A VENEZUELA, ni siquiera solicitarlo; 4-La Bachelet podía haber sido invitada por Guaidó (al menos desde el punto de vista mediático), lo cual hubiera sido peor, por lo que el Ejecutivo se adelantó y tomó la iniciativa; caso contrario la agenda de la Bachelet la habría fijado la Oposición; 5-La Alta Comisionada tiene equipo y oficina permanente en Caracas. y 6-Como bien plantea Riera, una vez más muy lúcido, así es mejor porque la Bachelet quedó al descubierto, sin poder argüir desconocimiento alguno; tenemos las pruebas documentales, filmadas y grabadas de que vino, vio, se le informó; por lo que todo lo que no dijo, lo que ocultó, lo que falseó, lo que inventó, lo que tergiversó, queda plenamente de su cuenta, convicta y confesa y podemos rebatirla sin cortapisas; de otra manera, siempre se podía ir por la tangente, aludiendo la distancia y blá, bla´; pero ahora no, quedó evidente su mala intención y parcialidad total. Sí comparto el criterio de Luis José, en el sentido de que bien pudo el Ejecutivo Nacional curarse en salud, al menos manifestando sus reservas por anticipado; pero lo mismo hacía Chávez, se “regalaba” demasiado en exceso de diplomacia, para luego, según era de esperar, terminar denigrando al antes alabado o alabada ¿o se nos olvidan los episodios cíclicos de elogios y denuestos (merecidos los segundos) contra Álvaro Uribe Vélez?; en uno de los cuyas fases “amorosas” Chávez hasta descalificó duramente a la camarada Lina Ron, la cual tuvo la valentía, pero también la firmeza de conducta de mantener el rechazo hacia ese personaje, rechazo que unos meses antes Chávez alimentaba; y que retomó apenas a semanas de crucificar inmerecidamente a Lina. El truco está, como dijo Bolívar a Santander en que “con modo, todo se puede”; usted declara, por ejemplo; “aun con las naturales y explicables reservas que el caso amerita, fomentadas por experiencias previas con la ACNUDH y otros entes multilaterales, y que son ampliamente conocidas, albergamos alguna esperanza de que esta vez la ilustre visitante pueda superar presiones de su presente y deslastrarse de estilos de visión política de su ejecutoria de gobierno, y pueda, aprovechando la oportunidad que se le brinda de poder conocer y sopesar todos los hechos y todas las posiciones, emitir un juicio que no sea parcializado ni sesgado, tal y como corresponde a su investidura”…y así, sigues hilando fino, pero sin ser “tan boleta”, como dice la juventud en Venezuela cuando alguien es demasiado evidente; sin “pre aprobar” nada.

3 Trackbacks & Pingbacks

  1. Bacheletizados: “Si saben cómo soy…” - Con la verdad, por la paz y la justicia social
  2. Bacheletizados: “Si saben cómo soy…” - √ HO1 – Holistic Overview #1 - QAnon - QNavy - Great Awakening
  3. Bachelitisation du Venezuela… | Venesol

Deja un comentario

Tu email no será publicado.


*