Comentarios a las «observaciones» de Jesús Farías

Como es por todos y todas conocido, el pasado 12 de junio se publicó en éste medio un documento suscrito por una treintena de académicos y especialistas denominado Recomendaciones para atender la coyuntura económica.

Se trata de un texto cuya virtud principal, más allá de lo propositivo en un momento donde casi nadie pareciera transceder la mera crítica, es que se construyó sobre la base de un contexto no dogmático y transdisciplinario, dejando de lado diferencias en el mejor ánimo de aportar para la superación de la coyuntura crítica que el país atraviesa, teniendo como único principio innegociable el no sacrificar a las grande mayorías, que es lo que exigen los ortodoxos de siempre.

Muchas respuestas y comentarios ha recibido dicho documento. Sin embargo, destaca por su amplia difusión por parte de medios convencionales y hasta opositores al chavismo, los que hiciera el ex-diputado y ex-ministro de Inversiones Extranjeras, economista Jesús Farias.

Ante sus señalamientos, algunas y algunos de quienes suscribieron aquellas Recomedaciones ofrecen una primera réplica, que a continuación publicamos esperando con esto termine de abrirse de una vez por todas el necesario debate -y evaluación- del rumbo económico llevado en los últimos años y por llevarse de aquí en adelante.

Comentarios a las «observaciones» de Jesús Farías.

Por: Pasqualina Curcio, María Alejandra Díaz, Francisco Cedeño Lugo, Mario Silva, Judith Valencia, David Nieves, Juan Carlos Valdez, Antonio «tony» Boza, Alexis Corredor.

  1. En estos momentos decisivos de la Revolución Bolivariana, las fuerzas chavistas, más que en cualquier otra coyuntura política, no estamos para críticas panfletarias: es el momento de presentar propuestas alternativas. No puede dejar de sorprender que ciertos “observadores” descalifiquen, a la ligera, a través de correos electrónicos apresurados, sin argumentación ni sustento alguno, las recomendaciones que un grupo de venezolanas y venezolanos presentamos, responsablemente, al presidente Nicolás Maduro.
  2. Las recomendaciones que un grupo de compañeras y compañeros hemos hecho llegar al Presidente de la República, son el alcance de un proceso de diálogo entre los firmantes, diálogo que es permeado por debates y consistentes polémicas. Y habría de reconocerse que primó la idea de avanzar con un consenso en torno de determinadas áreas que en estos momentos consideramos prioritarias para derrotar la guerra económica e ir construyendo el modelo socialista. Consolidar ese espíritu de encontrarnos, de diálogo para establecer acuerdos factibles, es también la urgencia de un momento político que requiere de asumir el compromiso con una ética de la responsabilidad política.
  3. En ese sentido, si se lee con visión constructiva las recomendaciones que hemos presentado, de ningún modo es atinado referirse a estas como “las recomendaciones que hacen un grupo de personas”, y menos aún es plausible redactar “las observaciones” con base en una escritura ligera. Y dado que las recomendaciones no tienen el formato de un plan, esto es, que de ningún modo se trata de un plan (¿de gobierno?), entonces, es un sin sentido la amonestación del observador: “el documento por no contemplar determinados requisitos, deja de ser un plan”.

Es obvio que elaborar un documento con recomendaciones no implica presentar una propuesta de política macroeconómica y de ningún modo tiene el sentido de un programa de gobierno. La finalidad es más acotada, el presidente Nicolás Maduro plantea, públicamente, un diálogo en torno de propuestas, y los firmantes presentamos un conjunto de recomendaciones. Asimismo, es un desatino del observador afirmar que las recomendaciones “adolecen de algo fundamental: cómo hacer las cosas”.   Si se admite que el documento “Resume el trabajo de quince días aproximadamente, pero que de alguna manera recopila el esfuerzo intelectual de varios años de esfuerzo.”, quizás habría que borrar de la pizarra tan desmesurada amonestación:

De esta manera, en el enfoque de las observaciones, de un supuesto “amigo”, hay un hueso.

  1. No es muy difícil tomar nota de que las recomendaciones tienen por marco un determinado diagnóstico, el cual es perceptible en las propuestas como un todo, y sobre todo en la propuesta del bolívar oro soberano. Tampoco se necesita de un esfuerzo supremo, para visualizar los problemas identificados en el documento: la distorsión del valor de la moneda nacional, la hiperinflación inducida; los impactos contraproducentes, de ambos hechos económicos en el conjunto de la economía venezolana; el creciente deterioro de las condiciones de vida del pueblo venezolano y una apreciable factura del tejido social. Entonces, no puede el observador afirmar que no identifican problemas. Que para él sean otros los problemas (como ya veremos) implica probable o más que seguro desacuerdo: si somos amigos sin comillas, dialoguemos al respecto más que debatamos.
  2. Si el observador no percibe que las recomendaciones tienen por contexto un momento político determinado y una situación económica específica, que requiere de urgentes medidas y a la vez estratégicas, y que por tanto no visualice el campo de fuerzas desde el cual planteamos nuestra propuesta primordial del bolívar oro soberano, para establecer un nuevo valor de la moneda nacional y derrotar la paridad cambiaria fraudulenta, con base en anclajes o de un anclaje que nos luce pertinente (el oro, el petróleo, o un “comodities”), es porque él tiene otra realidad en su mente, otro mundo en su cabeza.
  3. Espoleado por cierta realidad en su mente, por cierto mundo en su cabeza, el observador escribe aceleradamente, que los firmantes “en su redacción atacan postulados ideológicos neoliberales, por las consecuencias que generan, pero los resultados de lo que se propone serían peores…” Y el observador (humildemente, sin su ego desbocado, como un amigo con comillas, nos sugiere “Pónganse a pensar”. Bien, por tal descalificación nadie puede indignarse, la indignación tiene otra altura, otro talante que no exige pasearse por el fallo de que las recomendaciones “estrangularían la economía, sería un schock como un ajuste del FMI”. ¿Qué tal?
  4. La cuestión real de las observaciones, no es lo que se dice, sino lo que apenas se asoma y lo que no se dice, en tanto el preámbulo invisible del desacuerdo efectivo con las recomendaciones:

Se asoma que el documento no toca “el déficit fiscal que debe estar por encima del 15% del PIB, así como su financiamiento, esencial para entender lo que está ocurriendo, me parece que hace inviable e irrealista cualquier propuesta económica…”

El observador no ve ninguna propuesta respecto del “tema cambiario”.

El observador asienta que el “control de cambio está agotado”.

El observador escribe que las recomendaciones eluden el problema del déficit fiscal, que el documento omitió “el abultado déficit fiscal, que debe estar por encima el 15% del PIB, así como su financiamiento inflacionario, esencial para entender lo que está ocurriendo”

El observador asoma: “Hablar de no asignar divisas al sector privado, cuando son realmente muy pocas las asignadas en los tres últimos años. Eso no va al fondo del asunto, a lo sustancial: como aumentar la disponibilidad de divisas…”.

Dice el observador que el “documento no toca el tema productivo”. Una verdad a medias que es inflada: en el documento se aceptan las limitaciones de un primer encuentro, que ciertamente imposibilita el consenso en torno de temas controversiales y complejos como el petrolero. Ahora bien, dejar esas cuestiones para encuentros futuros no constituye problema alguno, ya que la idea no era elaborar un plan como presume el observador.

Y nosotros decimos que en esos temas radica el núcleo del desacuerdo con la realidad y el mundo que movilizan las intervenciones políticas del observador.

  1. Es obvio que el “amigo” está expuesto. Después de todo está obligado a argumentar por qué la recomendación del bolívar oro soberano estrangularía la economía en un grado superlativo. Vamos a datearlo, no piense, simplemente mire los efectos de medidas similares ya adoptadas por China y Rusia. Ahora piense, ¿estarán buscando estos países estrangular sus economías? ¿Se habrán arrodillado al FMI potencias económicas mundiales al respaldar sus monedas en oro, y además proponer a los países miembros de los BRICS lo propio?

La propuesta del bolívar oro soberano, no es digerible por el esquematismo monetarista de atribuir la causa de la inflación al financiamiento del déficit fiscal por parte del gobierno, a la política monetaria de expandir la liquidez “sin respaldo” para financiar el déficit fiscal. Si el observador considera que el déficit fiscal es un problema clave que presente su propuesta. Nosotros asumimos que estratégicamente, el asunto primordial es la paridad cambiaria para establecer una moneda soberana y sólida, cuyo desarrollo incluye impactos indispensables para la solución del déficit fiscal. A veces cuando se camina, se dan con las espuelas: para el observador carece de pertinencia definir la alternativa de paridad cambiaria con base del bolívar oro soberano, ya que él tiene en la mente el atajo del mercado libre de divisas regulado por la hegemonía del dólar.

¿El observador daría el salto de proponer recortar el gasto, dejar de financiar los hospitales y escuelas, congelar los salarios en la administración pública, privatizar PDVSA para generar ingresos al fisco nacional y cubrir el déficit? Así: ¿Cuál es la diferencia radical, en términos de política económica, entre una salida neoliberal y una salida democrática y socialista? La respuesta tiene una actualidad que es crucial.

  1. Luce que las desmesuras del observador no tienen fondo. Él se relaciona con extrema incomodidad, política e ideológica, con la propuesta del bolívar oro ya que ha propuesto desmontar y sustituir el control de cambio por el libre cambio de divisas. Por ello, se desentiende de la recomendación de una “Ley constitucional” que regule el uso de divisas generadas por el Estado, ya que esas divisas son un bien público.

Creyéndose provisto de argumentos ha disparado que “el control se agotó hace bastante tiempo, persistir en esa política sólo puede conducir a profundizar la crisis, es caldo de cultivo para la despiadada especulación cambiaria”…que hablar de la abultada asignación de divisas al sector privado en la actualidad como un gran obstáculo para el crecimiento estable de la economía no tiene ningún sentido…antes del 2016 sí era un factor de peso, pero ya no lo es. A este sector se le han asignado muy pocas divisas en los últimos 3 años.”

Al presidente de Fedecámaras le arrebataron la agenda del momento político Sabrá el observador que desde el inicio del control cambiario en el 2003 y hasta el 2014 el sector privado ha recibido del Estado, y a tasa preferencial, divisas suficientes para todos esos años y para 21 años más: desde el inicio del control cambiario se han asignado US$ 329.756 millones de dólares al sector privado (2,6 veces más de lo que anualmente recibieron entre 1970 y 2002). Sorprende el desatino de que al sector privado “se le han asignado muy pocas divisas en los últimos 3 años” cuando en realidad se les han entregado divisas para 21 años más. Más allá del monto de las divisas entregadas, está planteada la siguiente cuestión ¿por qué el Estado está en la obligación de asignar divisas a los grandes capitales, por qué no traen las suyas, al igual que hacen en otros países del mundo? Es obvio que en el asunto de la asignación gravita un dispositivo central clave del rentismo petrolero.

  1. En cuanto al control de precios, el observador en franca defensa del sector empresarial privado (especialmente de los grandes capitales congregados en Fedecámaras y de las corporaciones transnacionales , los mismos que en 5 años han escondido los alimentos al pueblo), plantea “la necesidad de aplicar una regulación de precios mucho más dialogante, se trata de impedir que se fijen niveles de precios que estrangulan la producción cuando ni siquiera se pueden cubrir los costos de producción. También dice que “el documento se aferra a la estrategia de estrangulamiento del aparato productivo por la vía de férreos controles de precios”.

El observador y “amigo” debiese constatar, que los ajustes de los precios controlados durante estos 5 años han sido, en la mayoría de los casos, superiores a 35.000%; que ninguna de las empresas privadas cuyos precios están controlados se han declarado en quiebra y que en sus reportes anuales ninguna de ellas registra pérdidas operativas.

El “amigo” con sus observaciones está comprometido a exponer, sin solapamiento de ningún tipo, por qué considera que el gobierno de Nicolás Maduro imprime dinero excesivamente para cubrir gastos que desencadenan el aumento de precios. En el lenguaje que el observador suponemos que entiende ¿Sabrá que estamos ante una inflación de oferta y no de demanda?

Concluye el observador diciendo que “la única forma de provocar un cambio en la situación económica es que cambien las formas y los instrumentos” con los cuales se han manejado la materia económica”. Después de tantas desmesuras y desatinos, la pregunta se impone: ¿El observador se está refiriendo, al igual que los representantes de FEDECAMARAS y los economistas neoliberales- monetaristas, a que debemos cambiar el modelo económico y social? ¿A que el modelo de Chávez se agotó?

  1. Ante cierta desmesura del observador, lo que sigue es responsabilidad, absoluta de los autores de este escrito: el destinatario no es un tal “alto gobierno”, sino el Presidente Constitucional de la República. No hubo molestia por la convocatoria del Presidente Nicolás Maduro; los puntos álgidos en la elaboración del documento no rebasaron la voluntad de consenso.

Como no estamos seguros de que el observador sea amigo sin comillas, amigo con comillas o un mero adversario, y dado su “amor sin piedad”, va un recordatorio ideológico:

“Es bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado los campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud,porque eso demuestra que no sólo hemos deslindado los campos con él, sino que hemos alcanzado notables éxitos en nuestro trabajo.” Mao Tse-Tung 26 de mayo de 1939”-

Caracas, 19 de junio, 2018.