25 claves para surfear la hiperinflación y no ahogarse en el intento

Por: Equipo 15 y Último.

Lo primero que debemos tener claros para enfrentar este 2019 es el contexto que estamos viviendo. Si bien no debemos caer en los escenarios interesadamente catastrofistas que pintan sectores del oposicionismo, tampoco en el negacionismo en el que incurren otros.

No nos encontramos en una simple crisis, de la que saldremos rápidamente con tres o cuatros medidas económicas. Tampoco en una mera confrontación política, para cuya solución bastaría  que uno de los bandos derrote al otro y todo comenzará a andar de nuevo. Ciertamente estamos en una crisis muy honda y en un delicado escenario de confrontación política, pero más allá de ello, en una coyuntura de transformación profunda como sociedad.

No deja de ser importante desde varios puntos de vistas saber cómo llegamos a esta situación y quiénes son los responsables. Sin embargo, no es ese el tema aquí y nos desviaría de nuestro objetivo inmediato. Al respecto, solo diremos que el país en la actualidad es como una suerte de vehículo que nos lleva a todos y todas, pero al cual algunos comenzaron a sabotearle partes y piezas solo porque querían llevar ellos el volante. Partes y piezas que, a su vez, quienes llevan el volante no supieron, pudieron o quisieron reparar a tiempo. Entre la irresponsabilidad de los primeros y los desaciertos de los segundos, el carro ha venido sufriendo graves desperfectos y bueno: acá estamos.

Sobre este particular pensamos hay que actuar a dos niveles: uno político-ciudadano donde debemos estar movilizados como pueblo consciente, tanto no permitiendo que los saboteadores sigan haciendo de las suyas, como exigiendo a las autoridades que hagan el trabajo que, en cuanto tales, les compete, que abandonen las excusas y aterricen de una vez por todas en la realidad del país.

Pero el otro nivel de actuación inmediato es el personal-familiar, que en muchos casos incluye a una comunidad más amplia de personas, bien sean estos los vecinos del barrio, la urbanización o el edificio, o bien los amigos, compañeros de trabajo, etc. Pensando en ese ámbito queremos darte las siguientes recomendaciones:

  1. Primero lo ya dicho: se consciente del contexto, no lo dramatices pero tampoco lo subestimes. Y ten presente que aquellos que te rodean también lo están viviendo y padeciendo.
  2. En un contexto inflacionario, y más aún hiperinflacionario, no es aconsejable ahorrar. Pero a la hora de hacerlo, si lo consideras, debes tener en cuenta que un instrumento financiero −cualquiera sea− puede ofrecer ganancias nominales, pero si esa ganancia es menor a la inflación entonces no es real. Para que una ganancia sea real debe ser superior a la inflación. Y en caso que lo sea −lo que es muy poco probable en un contexto como el que vivimos− entonces debes considerar qué ventaja te ofrece frente a otra inversión. En este sentido, si quieres rendir tu dinero, paradójicamente la mejor manera de hacerlo hoy día es gastándolo comprando adelantado.
  3. Una manera de ahorrar-invertir comprando (además de bienes perecederos alimenticios), es hacer refracciones domésticas, comprar repuestos de vehículos (lo que incluye aceites, lubricantes, etc.) y cosas por el estilo al alcance del bolsillo, que todavía se pueden comprar en bolívares y que sepas que en algún momento necesitarás. haz tu listica de cosas que siempre vas a necesitar. Lo mismo ocurre con uniformes escolares o en general ropa y calzado infantiles, los cuales tarde o temprano tendrás que comprar por la simple razón de que los niños y niñas crecen. Ten presente algo: tal vez te parece caro ahorita, y seguro es verdad, pero se puede poner peor.
  4. Actúa en el corto plazo pero no pierdas de vista el mediado o largo. De tal suerte, al menos que te resulte verdaderamente insostenible, si tienes un empleo fijo en la administración pública o un buen trabajo en la privada procura conservarlo. Que las cosas estén complicadas, se pongan peor o tarden en recuperarse, en algún momento saldremos de esta y es mejor tener trabajo entonces con remuneración fija que no tenerlo.
  5. Lo mismo aplica a los estudios: desde el punto de vista de las finanzas personales, la motivación, etc., estudiar una carrera universitaria o técnica puede ser muy costoso y hasta absurdo. Pero velo como una inversión a mediano y largo plazo. Cuando todo mejore es mejor tener una profesión u oficio acreditado a no tenerlo.
  6. En cualquier caso, si tienes un talento u oficio con el cual crees puedes independizarte, hazlo. Lo único que debes tener presente es que la epopeya de los emprendedores está sobrevalorada. No es necesario lanzarte a la incertidumbre y precariedad laboral para realizarte profesionalmente o ganar más.
  7. Lo dicho en el punto cuatro no implica que no te hagas de ingresos extras. Al contrario: debes buscarlos a toda costa. Y si es en divisas mucho mejor. Si es en bolívares que te genere entrada diaria.
  8. Sobre el tema del uso de las criptodivisas hay todo un debate en el que influyen muchos factores, entre ellos el generacional. A nuestro modo de ver, sin embargo, dado el contexto, en estos momentos son mejores las divisas que las criptodivisas, por razones de mayor liquidez, es decir, tienen mucha mayor aceptabilidad y movilidad de la que puedan tener las criptomonedas. No obstante, las criptomonedas son la tendencia a futuro, así que tómalas en cuenta a mediano y largo plazo.
  9. Si tomando en consideración lo dicho en el número seis logras resolver entradas adicionales y recurrentes en bolívares, que además completas con un salario, atesora entonces la mayor cantidad de divisas que puedas. Al menos que vayas a cambiarlas por algo que sea muy necesario o revalorice más, no lo hagas.
  10. Si no es por necesidad extrema no remates tus cosas más valiosas. Repetimos: piensa en el mediano y largo plazo. En cambio, aprovecha que hay cosas que se están rematando.
  11. Usa las tarjetas de crédito, pero ten disciplina para pagar.
  12. No tiene sentido alguno asegurar carros en bolívares, en cualquier caso usa una póliza de responsabilidad civil que te salva de multas o matracas.
  13. Cuida las cosas que tienes, y en la medida de lo posible, no dejes acumular desperfectos en el hogar o los vehículos. Y estos últimos úsalos racionalmente.
  14. Lo mismo aplica para la salud: no dejes acumular dolencias o temas que se te puedan complicar e irse de las manos después.
  15. Más allá del racionamiento forzado a la hora de comprar comida, procura ser más eficiente al consumir ciertas cosas. Probablemente con una o dos cebollas al mes puedes hacer lo mismo que antes hacías con cuatro o cinco, si reduces el factor de pérdida.
  16. Usa el refrigerador: hay mucha comida que puedes comprar y refrigerar, lo que incluye casi todos los vegetales y las proteinas. Y existen otras muchas maneras de conservar alimentos. Busca información y aprende.
  17. En la medida de lo posible, busca asociarte con otros consumidores y productores o distribuidores, lo cual te puede permitir encontrar mejores precios y reducir la incertidumbre a la hora de comprar. Las grande empresas hacen eso: hazlo tu a tu escala.
  18. Es bastante obvio que nadie necesita bolsas plásticas para vivir así que no pagues por ellas. Recicla, ten siempre de tela, etc. Lo mismo pasa con otras cosas que creemos “necesitamos”.
  19. Haz tu mismo cosas que antes comprabas, lo que incluye por ejemplo galletas, tortas, hamburguesas. En el caso de los niños y niñas ten imaginación para las meriendas, que seguramente serán más económicas si las haces tu mismo y también saludables, tanto para quien las consume como para quien tiene el placer de hacerlas.
  20. Si tienes tierras, así sea un jardín, no las dejes ociosas: en principio, siembra cosas sencillas que te gusten. Y si puedes, aumenta la escala para vender o intercambiar.
  21. Recurre al trueque, deja los prejuicios, es la forma más básica y transparente de intercambio.
  22. A pesar de lo complicado que resulta hoy día, por todas las razones que sabemos y en las cuales no vamos a ahondar, si tienes la capacidad y posibilidad de producir algo para vender hazlo. La gente siempre va a comer, por ejemplo, así que siempre será negocio producir alimentos. Lo mismo vestirse. Y de allí en adelante piensa en cosas que la gente solía comprar y que ya no compra por los precios o porque eran importadas: conviértete en la alternativa.
  23. Mantente al día en el debate económico. Hoy día todos somos economistas forzados y forzadas. Deja el miedo y el “eso es muy complicado”. Recuerda lo que decía una famosa economista: “la mejor razón para estudiar economía es no dejarse engañar por los economistas”
  24. No te quedes solo, no dejes solos a los demás. La tendencia en estos tiempos es a encerrarse por instinto de sobrevivencia y también desde luego por depresión. Pero no lo hagas. En muchos casos será difícil porque la gente tiende a actuar defensivamente y eso incluso conduce a la hostilidad. Trata de no hacerlo. No te aísles: haz comunidad. Es más saludable y rentable.
  25. No te pongas moralista con la diversión, el entretenimiento o los gustos. Sin necesidad de derrochar lo que puedas necesitar, si puedes darte un gusto cada tanto hazlo, si puedes encontrar alguna actividad en qué distraerte practícala y así. Piensa que siempre, pero sobre todo en tiempos difíciles, invertir en tu estado anímico finalmente es la mejor inversión de todas, tanto como lo es hacerlo en la felicidad de los demás.
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