Por: Pasqualina Curcio

  1. Lo que para algunos era imperceptible en 2013, hoy es evidente. El ataque al bolívar asciende a la fecha de hoy a 3.567.318.657%. En el marco de la guerra económica contra el pueblo venezolano, el imperialismo ha manipulado políticamente el tipo de cambio llevándolo de 8,69 BsF/US$, en 2013, a 310.000.000 BsF/US$, equivalentes a 3.100 BsF/US$ en el cono actual. Obviamente no ha ocurrido nada en esas proporciones en la economía venezolana que permita explicar tamaña “depreciación” de la moneda. Más aún si, también evidente, es que el tipo de cambio implícito, es decir, el que supone que se utilicen todos los bolívares de la economía para adquirir todas las reservas internacionales, no supera los 45 BsS/US$.
  2. Es más que evidente que los últimos días intensificaron el ataque. Desde el primero hasta el 17 de enero de este año lo llevaron de 780 a 3.100 BsS/US$, es decir, 300%. Esta manipulación es obvia incluso para quienes afirman que la “depreciación” del bolívar es consecuencia del aumento de la cantidad de dinero que circula en la economía, lo que a su vez, dicen ellos, presiona el mercado cambiario. En 15 días no ha aumentado 300% la cantidad de dinero, el incremento ha sido escasamente de 21%. Entonces está claro, que no es la mayor cantidad de dinero lo que explica estas variaciones del tipo de cambio, sino, que evidentemente se trata de manipulaciones políticas.
  3. También es obvio que los precios de todos los bienes y servicios se marcan usando como referencia el dólar criminal. Para quienes no lo pudieron ver antes, o mejor dicho, no lo quisieron aceptar antes, ahora les resulta innegable. No hay que ser economista, ni sacar muchas cuentas para percibir los que ocurre. Basta con pedir un presupuesto para cerciorarse cuál es la referencia que utiliza el proveedor al momento de dar precios. Evidentemente es el dólar criminal lo que está explicando la marcación y escalada de los precios. Cada vez que aumenta el tipo de cambio en esos portales web aumentan los precios de todos los bienes, independientemente de que haya o no más dinero en la economía. Y como ya dejamos en evidencia antes, ese tipo de cambio no incrementa tampoco por la mayor cantidad de dinero, sino por manipulaciones intencionadamente políticas.

No hay mayor manifestación de las contradicciones teóricas, que la propia realidad.

  1. Quedaron en evidencia y en flagrante contradicción quienes recientemente, por salir a defender a la banca privada ante el aumento de 60% del encaje legal, se vieron obligados a reconocer públicamente no solo que la disminución de la cantidad de dinero repercute sobre una mayor caída de los niveles de producción nacional, sino que además no resuelve el problema de la hiperinflación.
  2. Por fin aceptaron los economistas de la escuela ortodoxa monetarista, que los precios están referenciados al tipo de cambio y que no dependen de la cantidad de dinero que circula en la economía. Además aceptaron que el aumento del encaje legal y con ella la contracción de la liquidez monetaria tampoco detiene la supuesta “depreciación”. No les quedó otra opción que reconocer y afirmar, contrario a lo que venían sosteniendo, que las variaciones del tipo de cambio dependen de “factores externos” y no de la mayor o menor cantidad de dinero. En términos coloquiales, se les vio la costura y todo por salir a defender a los banqueros privados.
  3. A todas luces, resulta obvio que no ha sido por la caída de la oferta de divisas, tal como han afirmado algunos, lo que explica la supuesta depreciación del bolívar. Por ejemplo, es evidente que entre agosto y enero no han caído las reservas internacionales en proporciones que permitan justificar que el tipo de cambio se haya “depreciado” 5.159% pasando de 60 BsS/US$ a 3100 BsS/US$. Así las cosas, no es ofreciendo mayor cantidad de divisas baratas a los empresarios que se detendrá la manipulación política del tipo de cambio.
  4. También ha quedado en evidencia que no es el aumento de los salarios lo que ha estado causando la hiperinflación. Quienes hacemos vida en Venezuela, sin necesidad de ser economistas, notamos cómo entre agosto y diciembre de 2018 escalaron los precios de todos los bienes y servicios, mientras que los salarios permanecieron constantes durante ese período.
  5. Es tan evidente este asunto que industriales y comerciantes, algunos de ellos también afectados por la guerra económica, sobre todo aquellos que no se dedican al ramo de los alimentos y medicamentos, no solo aplauden el incremento salarial, sino que también en evidente contradicción a lo que venían sosteniendo, se quejan porque los ajustes no han sido suficientes para restablecer el poder adquisitivo de los consumidores. Y aunque es obvio que necesitan que los consumidores cuenten con un mayor poder adquisitivo para que ellos puedan vender su mercancía, también es obvio que reconocen que el poder adquisitivo se ha visto deteriorado por el aumento de los precios por ellos mismos ocasionado. Es un hecho que cada vez que se decreta un aumento de salarios, el imperialismo arremete con el ataque al bolívar generando inflación y un nuevo deterioro del poder adquisitivo. El 20 de agosto de 2018, luego del incremento de 3711% del salario, el tipo de cambio que marcaba en los portales criminales 60 BsS/US$ pasó, en menos de 10 días, el 30 de agosto, a 111 BsS/US$. Evidentemente nada ocurrió esos días que permita justificar la casi variación del 100% del tipo de cambio.

Ante la criminal arremetida del ataque a la moneda durante los últimos meses (obvia manifestación del desespero del imperialismo que ya ni siquiera cuida las formas) quienes se habían negado a aceptar que estamos en una guerra económica han quedado en evidencia y aquellos que aún insisten en desmentirla solo logran caer en profundas y persistentes contradicciones. Dice un refrán popular “no aclaren que oscurece”.

Si evidentemente la causa de la hiperinflación es el ataque a la moneda, por lógica, lo que debemos hacer es evitar que nos manipulen el valor del bolívar, crearle un escudo y fortalecerlo. Respaldarlo en las riquezas naturales, principalmente el oro, y recuperar las reservas internacionales mediante la monetización del oro y haciendo buen uso de las divisas que ingresan por exportación de petróleo contribuiría a forjar ese valioso escudo.

No es disminuyendo la cantidad de dinero, ni incrementando la oferta de divisas y venderlas baratas al sector privado, ni aumentando el encaje legal, ni anclando el bolívar al petro (asunto que también resultó ser evidente) que detendremos al dólar criminal y por tanto la hiperinflación.

Quien no lo vea, es porque evidentemente no quiere verlo.

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