La vida después de Interbanex: ¿qué está pasando y qué podemos esperar? (I)

Por: Luis Salas Rodríguez

Como reseñamos en una nota de emergencia publicada el pasado domingo, la aparición súbita de Interbanex en el mercado cambiario tiene una particularidad.

No es que surja un nuevo actor en el mismo, que a cada tanto lo hace. Tampoco exactamente que los servicios que ofrece sean del todo originales. Su particularidad es el estatus con que cuenta: se trata de una plataforma que funciona como un mercado de divisas privado y por tanto paralelo al oficial, pero que tiene el visto bueno del gobierno nacional y de la principal “autoridad” cambiaria, léase BCV.

Ya sabemos como comenzó esta historia: el sábado 26 de los corrientes, cuando todo el país centraba su atención en el más reciente intento de golpe de estado, apareció la noticia de la creación de una plataforma cambiaria aprobada por el BCV y el Ministerio de Economía y Finanzas llamada Interbanex. La primicia, sin embargo, no fue ofrecida por los entes oficiales o presentada por sus promotores privados en una rueda de prensa o alguna otra modalidad similar propia de estos casos. Todo empezó con una serie de tuits publicados en el recién creado perfil de la plataforma, por lo general y llamativamente escritos en primera persona y dónde más o menos se explicó de qué venía cosa. Cerca de las ocho de la noche del mismo sábado, desde la cuenta tuiter del BCV, se confirmó la especie. Al momento de escribir este texto, ese y otro par de tuits del BCV son la única información oficial que se tiene al respecto.

Porque si bien es verdad que la entrada de Interbanex ha tenido consecuencias en el mercado cambiario y de hecho modificado la política cambiaria y antiinflacionaria, como veremos más adelante, lo cierto es que fuera de lo que informa la cuenta tuiter de la plataforma y los tuits del BCV referidos, poco se sabe de la empresa.

Al pie de su portal web, sin embargo, se puede descargar una «carta de presentación» donde se señala que Interbanex fue registrada en Caracas en enero de este mismo año, y que se trata de una compañía anónima cuyos accionistas son Ampajesu S.L. registrada en España en noviembre de 2018 y Bull Equity Management Ltd, constituida en 2013 y domiciliada en Barbados. No aparece en ninguna parte nombres de representantes legales. Ahora, aunque un diputado opositor saltó a relacionarla con Rodríguez Zapataro, de la escasa información disponible en web luce más clara la relación de ambas empresas accionistas de Interbanex (cada una con 50% de las acciones) con personajes ligados a Leopoldo López, como se sabe, jefe del partido político Voluntad Popular y por tanto de “presidente” paralelo Guaidó. Uno es, por el lado de Ampajesu, Jesús Hernández Gil, abogado del bufete corporativo Cremedes & Calvo Sotelo, cuya figura principal es Javier Cremedes, abogado de López. Y por el lado de Bull Equity Management, Dionisio Sifontes, sobrino de Herman Sifontes, principal directivo de Econoinvest y cuñado de Leopoldo López (está casado con su hermana Diana López Mendoza).

Para quienes no recuerdan, Econoinvest fue la casa de bolsa que junto al Banco Federal encabezaron la corrida cambiaria de 2009, que trajo como consecuencia el cierre por parte del presidente Chávez del mercado cambiario y la intervención de varios bancos. Fue, de hecho, la que llevó a un nivel superior la especulación contra el control cambiario en aquel entonces, apalancado la fuga de capitales con las notas estructuradas y poniendo las bases del raspacupismo y demás prácticas de extracción de divisas que se generalizarían después y nos traería de cabeza en la situación actual. Herman Sifontes estuvo preso dos años por este caso hasta que fue liberado el 29 de diciembre de 2012, cuando el presidente Chávez ya se encontraba en Cuba. Luego se marcharía a España donde obtuvo la nacionalidad como el resto de la familia López, tal y como reseña la nota de La Tabla antes referida.

Valga considerar que hasta la hecha, el único banco habilitado para trabajar con la plataforma Interbanex es el BOD, de Víctor Vargas, también nacionalizado español y de hecho emparentado con la familia Borbón.

Lunes 28: la legitimación de hecho  

Ahora, si bien oficialmente no se ha informado sobre el rol a jugar por Interbanex, también es cierto es que el BCV la oficializó a por otra vía. Así las cosas, dicha plataforma anunció -una vez más vía tuiter- que comenzaba operaciones el lunes 28 de enero. Y efectivamente, lo primero que hizo ese día fue publicar un tipo de cambio de apertura de actividades: 3.200 bolívares soberanos por dólar. Eso era, 640 bolívares soberanos por encima del precio del paralelo para el momento, lo que representaba una diferencia de + 25%. Y 1.116 bolívares soberanos por encima del tipo de cambio oficial DICOM, una diferencia de + 53%.

A partir de allí se desencadenaron los acontecimientos cambiarios del lunes 28, ampliamente conocidos por la opinión pública. Veamos:

  1. A media mañana el hasta entonces principal marcador del mercado paralelo, es decir, dólar today, ajustó su tipo de cambio a 3.188 bolívares soberanos por dólar, lo que no solo supuso prácticamente unificarlo con la recién aparecida Interbanex sino también y sobre todo cederle el puesto de marcador referencial.
  2. Al final del día, luego de cerrada la subasta DICOM correspondiente, terminó resultando que éste sobrepasó tanto a Interbanex como Dólar Today, con un tipo de cambio oficial de 3.290,12 bolívares soberanos por dólar. A tales efectos, el cuadro cambiario luego de la aparición de Interbanex quedó de la siguiente manera:

Tomamos como fecha de arranque el 20 de agosto de 2018 por una razón obvia: es el primer día de la reconversión monetaria (es decir, de la entrada en circulación del bolívar soberano) y del llamado Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad. En dicho lapso de tiempo, y luego de la aparición de interbanex, el tipo de cambio oficial varió nominalmente 5.983%, lo que supone una devaluación o pérdida de valor real del Bolívar Soberano de 98,17%. En el caso del paralelo, la variación nominal es de 5.213%, para una devaluación de 98,11%.

Es decir, tras cinco meses de plan de recuperación y equilibrios “revaluadores”, en medio de un golpe de estado, recrudecimiento del bloqueo financiero comercial, embargo de bienes petroleros y un ambiente de pre-invasión, la “autoridad” monetaria terminó devaluando el bolívar soberano “anclado” en un 98% frente a la divisa del mismo país promotor del golpe de estado, el bloqueo, el embargo y la probable invasión, en una devaluación que es mayor incluso a la del mercado paralelo en el mismo lapso de tiempo.

Mientras todo eso ocurría, el lunes en la mañana y también a través de un tuit, se informó de una reunión de la banca (pública y privada) tanto con el BCV como con la Vicepresidencia Económica y el Ministerio de Finanzas. Al menos hasta el momento de escribir esta nota no se conoce ningún parte oficial de del gobierno ni de la Asociación Bancaria sobre lo tratado. No obstante, el día siguiente, mediante una nota de prensa del BCV, fueron informadas una serie de decisión en materia cambiaria y monetaria, que suponemos fueron las tratadas en dicha reunión.

Martes 29: el ajuste de la política económica  

En dicha nota se informaba lo siguiente:

El BCV (…) implementará un objetivo de ancla cambiaria y la aplicación de un nuevo encaje legal de 2 niveles: un ordinario de 57% y un marginal del 100%. Con el objetivo de lograr la estabilidad en materia cambiaria, monetaria y detener la hiperinflación se ha decidido intervenir en el mercado cambiario con la meta de estabilizar el tipo de cambio en alrededor de 3.300 Bs por dólar (3.773,7 Bs por euro), cotización oficial del día 28 de enero de 2019. 

La medida radica en que el BCV inyectará o retirará los bolívares necesarios a las entidades bancarias para mantener un nivel de agregados monetarios consistentes con la meta de tipo de cambio definido y de manera semanal.

Con estas acciones se busca estabilizar el tipo de cambio y con ello abatir de manera progresiva y definitiva la hiperinflación, con el objeto de proteger el poder adquisitivo de los venezolanos.”

Lo dicho en esta nota de prensa amerita varios comentarios, algunos más o menos técnicos sobre los que volveremos más adelantes, específicamente los referido a los encajes y el carácter de estos en el marco de una política económica que no solo pretende establizar el tipo de cambio sino los precios, es decir, “abatir la hiperinflación”. Sin embargo, por los momentos, lo que nos importa retener son dos cosas:

  1. Que luego de la entrada de interbanex y la corrida cambiaria impulsada por ésta, el BCV asumió como “meta de estabilización del mercado cambiario” un tipo de cambio en torno a los 3.300 bolívares por dólar. Esto son: 1.214 bolívares soberanos más con respecto al tipo de cambio anterior, lo que representa una variación nominal de 58% en una sola jornada, y de hecho, el monto en bolívares prácticamente equivale al total de la variación del DICOM desde la entrada en circulación del bolívar soberano. O dicho de otra manera: el tipo de cambio fue ajustado en un solo día lo mismo que tardó en ajustarse los cinco meses y una semana previos contados desde el 20 de agosto.
  2. Que la política de anclaje revaluador del Bolívar Soberano a El Petro impulsada en los inicios del Plan de Recuperación Económica, fue definitivamente sustituida por una política de anclaje de tipo convencional monetarista. Y decimos definitivamente, pues este proceso ya se venía haciendo de forma paulatina, como de hecho se advirtió en el editorial de 15 y último publicado al día siguiente de los anuncios realizados la noche del 29 de noviembre de 2018, en ocasión de la rendición de cuenta de los primeros 100 días del plan y la aplicación de los factores de corrección.

A propósito de esto último, valga decir que dicho anclaje del bolívar soberano a el Petro solo subsiste a efecto de los salarios. Pero a todos los otros ya no aplica. De la política de precios acordados, por ejemplo, más nunca se volvió a hablar.

Y de hecho, El Petro en cuanto tal, en su desdoble como unidad de cuenta y criptomoneda, tampoco está anclado al barril de petróleo sino al DICOM, como reiteradamente hemos venido reportando desde el 29 de noviembre hasta la fecha.

Lo que esto significa, entre otras cosas, es que si bien la aparición de Interbanex sorprende, cuando extendemos el lente más allá de lo inmediato no resulta tan inesperada. Es, por decirlo de alguna manera, consecuencia lógica de una serie de movimientos previos a los cuales viene a inscribirse. De tal suerte, y para hacer un recuento lo más completo pero digerible posible que nos permita darle mayor sentido al asunto, vayamos por estas mismas fechas hace un año atrás

¿Qué hay de nuevo viejo?

  1. Durante el primer trimestre de 2018, la situación cambiaria tenía un comportamiento similar al actual. Veníamos de un año 2017 marcado por dos acontecimientos: las guarimbas, durante el primer semestre. Y la elección constituyente, en el segundo. En ese lapso, el tipo de cambio paralelo pasó de 3.164 bolívares fuertes (equivalentes a 0,031 bolívares soberanos) con que empezó 2017, a 413,23 (1,1 bolívares soberanos), con que cerró en diciembre de dicho año. A principios de 2018, el tipo de cambio paralelo se disparó, siendo que su valor más alto lo alcanzó precisamente un 25 de enero, (un año y un día exacto a la aparición de Interbanex), cuando llegó a 263.630 bolívares fuertes (2,63 bolívares soberanos) por dólar. A partir de ahí comenzó a estancarse, y de hecho, la tendencia durante febrero y hasta mediados de marzo estuvo entre el estancamiento y la baja.
  2. En aquel momento, ofrecimos una explicación que en líneas generales se ajustó a lo que efectivamente pasaba y vislumbró lo que ocurriría después. Dijimos que dicho comportamiento era estacional, motivado al pago de impuestos (que retiene bolívares que en otras condiciones se desvían al paralelo) y una dinámica propia de todo mercado especulativo, donde quienes lo controlan intercalan rallys al alza con períodos a la baja, siendo que durante estos últimos los grandes tenedores aprovechan para comprar barato para luego impulsar de nuevo al alza. Por otra parte, había entrado en funcionamiento el nuevo DICOM, cuya reinicio luego de una paralización de cuatro meses, supuso una unificación cambiaria al eliminarse el viejo DIPRO y un variación nominal de 733%, con respecto al último tipo de cambio registrado en septiembre de 2018. El tema aquí a retener es que cada vez que el gobierno lanza un nuevo esquema cambiario, las expectativas devaluacionistas pasan del paralelo al oficial, luego de lo cual retornan.
  3. Descartamos las explicaciones que como ahora proliferaban según las cuales el desinfle se debía el éxito de El Petro, lanzado en diciembre de 2017. Lamentablemente el tiempo nos terminó dando la razón. También dijimos que superada esa etapa y en las vísperas de las presidenciales de mayo, la tendencia ascendente del paralelo volvería. Y así fue.
  4. Pero había más razones más para suponer que el tipo de cambio paralelo se dispararía nuevamente. La primera la escasez de divisas, complicada por el hecho de que bajo el esquema DICOM que comenzó a regir a principios de 2018 (que en líneas generales es el mismo actual), el Estado ya no oferta divisas sino que es un mercado entre privados donde el Estado brinda la plataforma de intercambio (las subastas). Y la segunda, la marcha envalentonada de los precios, siendo que pese a no haber cifras oficiales, existe consenso a la hora de afirmar de que al menos desde noviembre de 2017 estamos en hiperinflacion. De tal suerte, a comienzos de 2018, luego del paréntesis decembrino, la hiperinflación comenzó a sentirse con fuerza. Y aquí fue cuando ocurrió un hecho determinante en esta historia.
  5. Lo que pasó fue que ante el estancamiento del hasta entonces hegemónico Dólar Today, comenzaron a proliferar otros marcadores. La explicación que ofrecimos en su momento y que sigue siendo válida es la siguiente: el estancamiento de Dólar Today aconteció en medio de una vertiginosa corrida especulativa a nivel de precios, lo que valida nuestra tesis con respecto a que la “inflación” y ahora “hiperinflación” venezolanas, no son en esencia monetarias, sino resultante de una violenta puja distributiva entre precios y salarios. Esto es lo que explica porque cuando baja o no sube el paralelo los precios siguen subiendo o no bajan: la indexación de los precios al paralelo en el escenario actual es circunstancial y a conveniencia, no mecánica. Y en medio de dicha indexación circunstancial, se producen fenómenos de retroalimentación no lineales: hasta entonces (principios de 2018) el “paralelo” subía jalando los precios. Pero a partir de esa misma fecha los roles comenzaron a invertirse: los precios comenzaron a jalar al tipo de cambio, es decir, a hacerlo subir. En principio, por razones de legitimación y blanqueo de la especulación (la clásica justificación de los comerciantes de subir los precios porque sube al paralelo). Pero posterior e inmediatamente, porque al generalizarse la indexación necesitan que el tipo de cambio paralelo suba, pues es la forma de no perder, perder lo menos posible o mantenerse adelante en la puja distributiva.
  6. Esto se puede ver muy claro en el caso de quienes reciben remesas. Y es que se trata de actores económicos que no les conviene un marcador del tipo de cambio paralelo que se estanque o vaya a la baja, pues sus remesas pierden poder adquisitivo. De presentarse este caso, como ocurrió con el Dólar Today entre febrero y marzo de 2018, son susceptibles de abandonarlo. Y si ésta susceptibilidad se conjuga con otros agentes económicos grandes o pequeños dispuestos a comprar los dólares más caros pues tienen la expectativa de que seguirá subiendo o los necesitan (por atesoramiento, se van del país, etc.,), más los “servicios” de nuevos marcadores interesados en “hacer que su dinero valga más”, resulta entendible lo que pasó con esta proliferación de nuevos “paralelos”.
  7. Tras este desplazamiento de Dólar Today y la proliferación de varios marcadores paralelos llegaron las medidas de agosto. Previo estuvo el intento fallido de reconversión así como las presidenciales, en las cuales la gran derrotada fue la propuesta dolarizadora. Ya a estas alturas se había posicionado Monitor Dólar, una cuenta tuiter abierta en abril de 2018 que comenzó a publicar los promedios de los diversos paralelos, y por esa vía, se convirtió en marcador referencial para las operaciones de menudeo y en la opinión pública.
  8. Son por todos conocidas las medidas de agosto, dado lo cual no entraremos a detallarlas. Pero si resulta necesario remarcar lo siguiente: dichas medidas, más allá de sus múltiples propósitos declarados, tenían como objetivo estabilizar el mercado cambiario, y por esa vía, los precios. El tema aquí siempre fue que, en cuanto tales, no suponían exactamente un plan, sino al menos dos, cada uno con medidas no solo propias sino contradictorias entre sí. En tal virtud, como se advirtió en su momento, tarde o temprano llegaría el caso en que sus promotores tendrían que escoger entre unas y otras, pues la amalgama se haría insostenible. En una primera etapa, se privilegió todo lo relacionado al anclaje del soberano a El Petro, los precios acordados, la recuperación del poder adquisitivo, el ahorro, los equilibrios recuperadores, etc. Fue, si se quiere, la cara heterodoxa del plan. Sin embargo, al mismo tiempo y al parecer como precaución, se fue avanzando en un arsenal de tipo más convencional y ortodoxo. A este respecto, la más visible de todas las medidas ortodoxas ha sido la utilización del encaje legal. Desde el tres de septiembre hasta la fecha, el BCV ha aumentado el encaje en cuatro oportunidades. La tercera (referida al encaje especial sobre las reservas excedentarias) fue a comienzos de este año, aunque se levantó a los pocos días de implementada. Pero el día martes 28 de enero se anunció un nuevo anclaje, por lo que en este momento los bancos tienen que colocar en la cuenta de reservas el 57% de todos los depósitos y el 100% de los bolívares adicionales que perciban por concepto de depósitos y captaciones, respecto al monto de referencia establecido en la normativa publicada por el BCV.
  9. La siguiente medida, que a primera vista parece contradictoria con la anterior pero en realidad es complementaria, fue la derogación de la ley de ilícitos cambiarios, despenalizando lo referente al comercio de divisas entre privados.
  10. ¿Qué ha pasado de entonces? Pues todo indica que ante el fracaso del arsenal heterodoxo, el gobierno buscó apostarle con más fuerza al ortodoxo, apuesta que comenzó de manera clara el 29 de noviembre de 2018, con la aplicación de los factores de corrección. A partir de entonces, la cosa viene siendo más o menos así: al tiempo que reduce la cantidad de bolívares en circulación (por efecto de los encajes, contracción real del gasto público, el rezago salarial, captación a través de los instrumentos de “ahorro”), el BCV levantó el “ancla” del bolívar soberano y lo fue devaluando sostenidamente en el DICOM, procurando que el tipo de cambio oficial alcanzara al paralelo y procediendo pues a una nueva unificación cambiaria. En nuestra proyecciones de diciembre, estimamos que esa unificación debía darse entre la última semana de 2018 y la primera de 2019, en torno a los 800 bolívares soberanos por dólar. No obstante, todo indica que los tiempos no alcanzaron entre los feriados de fin de año y el receso de comienzos de enero, si bien al cierre de 2018 el DICOM se ubicó en 638 bolívares por dólar, lo que llevó la brecha con el paralelo (a 781 bolívares soberanos por dólar) a su punto mínimo desde el 20 de agosto.
  11. Pero para la segunda semana de enero el panorama ya era otro. Al reabrirse del mercado cambiario, para el lunes 07 el paralelo reapareció con un salto de 400 bolívares soberanos, para ubicarse en 1.182 bolívares soberanos por dólar. Muy probablemente, eso motivó que el BCV endureciera el anclaje al publicar el 09 de enero la resolución sobre el encaje marginal. Sin embargo, esto no hizo mella en el paralelo, que siguió subiendo y para el 16 de enero, exactamente el mismo día en que el presidente Nicolás Maduro asistió a la Asamblea Nacional Constituyente a rendir la “Memoria y Cuenta” 2018, alcanzó su cota máxima: 3.155 bolívares soberanos por dólar, esto es, 4 veces su precio dos semanas antes. A todas estas, para ese momento, había ocurrido algo bastante llamativo: un nuevo cambio de mando o relevo en los marcadores de referencia del paralelo. Monitor Dólar, en las vísperas de la comparecencia del presidente a la ANC y en medio de las expectativas con respecto a nuevos anuncios económicos, dejó de publicar y cerró la cuenta dejando como única explicación un mensaje psicodélico y una carta que no aclara nada. Su lugar, fue ocupado entonces por un viejo conocido, que había quedado en un segundo plano pero no desaparecido del ruedo: Dólar Today, que regresó no solo empujando con fuerzas el tipo de cambio paralelo, sino con proclamas golpistas e intervencionistas como en sus momentos cumbres llamando al derrocamiento “esta vez sí” del gobierno nacional. Pasada la comparecencia del presidente en la ANC y habiendo quedado en todo el mundo cierta desazón por el no anuncio de medidas económicas, el tipo de cambio paralelo marcado por Dólar Today comenzó a bajar, siendo que para el 23 de enero, día anunciado como nuevo de “comienzo del fin” del gobierno y de autoproclamación del “gobierno” paralelo, ya había perdido 775 bolívares en su cotización. Pero en ese mismo lapso de tiempo, lo que perdía el paralelo lo estaba “ganando” el DICOM, que para el 16 de enero ya había superado la barrera de los mil soberanos y para el 23 ya se ubicaba en 1.572 bolívares soberanos por dólar: 2,4 veces lo que marcaba al inicio de año. Una subasta DICOM después, la del 25 de enero, superó la barrera de los dos mil soberanos. Su siguiente gran saltó lo daría precisamente el día 28, tras la aparición «sorpresiva» de Interbanex: 3.299 bolívares soberanos por dólar, 1,5 veces más con respecto al tipo de cambio inmediato anterior y 5 con respecto al del comienzo de 2019.

Miércoles 30 de enero: ¿cuál es el cuadro?

Para el día miércoles 30 de enero, el cuadro cambiario del país es el siguiente:

Como se puede ver, tras la subasta DICOM de este día y los anuncios del BCV sobre la estabilización del tipo de cambio en torno a los 3.300 bolívares soberanos por dólar, en efecto, el tipo de cambio oficial se mantuvo estable, mientras el paralelo perdió 273 bolívares. Sobre Interbanex no se sabe mucho más de lo ya dicho. Su febril ritmo tuitero de los primero días disminutó y solo se ha limitado a reiterar cosas ya dichas. Hasta los momentos, el tipo de cambio anunciado en la apertura sigue siendo el mismo.

¿Tendrá éxito en esa tarea? ¿Qué podemos esperar a partir de ahora? ¿Qué pasará con el Petro? ¿Y con el Bolívar Soberano? ¿Cómo podemos prepararnos? Eso lo abordaremos en la segunda parte de este trabajo.