Argentina: la economía que se va y la economía que se viene

Hace 4 años el continente asistía a la constatación del «fin del ciclo progresista» con la llegada del empresario Mauricio Macri al gobierno de la República Argentina por vía electoral. Venía precedido de su fama de gerente exitoso, pero además acompañado de una pleyade de expertos economistas dispuesto a acabar con la «pesada herencia» del «populismo peronista-k». Para esta misión histórica armaron lo que sin roborizarse autodenominaron «el mejor equipo económico de los últimos 50 años».

Hoy día, sin embargo, son mundialmente conocidos los nefastos resultados de esta experiencia. Y sin derecho a reelección, barrido a nivel nacional, Macri deja la Presidencia con muchas penas y ninguna gloria, empeorando lo que no estaba bien y dañando lo que sí estaba.

Una historia apasionante con moraleja, no solo para los argentinos y argentinas sino para el resto de los y las habitantes de estos trópicos, que desde el sitio de los acontecimientos y en exclusiva para 15yultimo nos cuenta Ernesto Bertoglio, con la mirada puesta no tanto en lo que fue sino en lo que puede ser a partir de ahora en la arena económica. 

Ernesto Bertoglio*

El 10 de Diciembre de 2015, la alianza neoliberal “Cambiemos” encabezada por el empresario Mauricio Macri, tomaba las riendas del gobierno argentino tras triunfar en el ballotage del 22 de Noviembre de ese año. Aunque en ese preciso momento en que Macri se hizo cargo de la presidencia podíamos suponer que lo que vendría no era nada bueno, cuatro años después, debemos admitir que jamás imaginamos semejante catástrofe económica, financiera y social en un lapso de tiempo tan corto.

Macri deja tierra arrasada. Quizás eso explique que es el único presidente en la historia argentina que compitió por su reelección y la perdió. Esto fue lo que ocurrió el pasado 27 de Octubre cuando la fórmula del frente TODOS compuesta por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner lo aplastó en primera vuelta por casi 8 puntos porcentuales y más de 2 millones de votos, resultando ambos electos respectivamente para presidente y vicepresidenta de la Nación, cargos que asumirán el próximo 10 de diciembre.

El diagnóstico: ¿Qué sucedió en estos 4 años?

Cuando Mauricio Macri asume como presidente de la Nación a fines del 2015, instruyó a los entonces recién nombrados ministro de Hacienda y Finanzas Publicas, Alfonso Prat Gay, y al presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, tomar dos medidas financieras, las cuales, quien aquí escribe, las considera centrales a la hora de explicar las razones que condujeron a la caótica crisis económica y financiera que posteriormente diezmó al país.

La primera medida fue poner fin a las restricciones y controles para adquirir moneda extranjera (fundamentalmente dólares). Dichas restricciones al tipo de cambio, denominadas por los medios de comunicación del establishment como “cepo al dólar” o “cepo cambiario”, fueron controles que las entonces presidentas de la Nación y del BCRA, Cristina Fernández de Kirchner y Mercedes Marcó del Pont, fueron aplicando a partir del año 2011 tras un proceso cada vez más intensivo y crecientebde fuga de capitales, que venían desatando pronunciadas corridas cambiarias en el país.

La segunda medida fue desregular totalmente la cuenta de capital de la balanza de pagos permitiendo el libre ingreso/salida de capitales financieros de portafolio altamente especulativos. Estas regulaciones habían entrado en vigencia durante el gobierno de Néstor Kirchner en el año 2005. El gobierno de Mauricio Macri las flexibilizó apenas asumió en diciembre de 2015 y finalmente las eliminó en enero de 2017.

Desde que la dictadura cívica-militar instauró el denominado modelo de valorización financiera en 1976, Argentina arrastra un desequilibrio externo (déficit crónico de balanza de pagos) histórico-estructural cuya principal causa es la fuga de capitales (formación de activos externos del sector privado no financiero). La contracara de esa fuga de capitales son las crisis financieras por toma compulsiva de deuda en dólares para compensar la escases de divisas. Tomar estas dos medidas a fines 2015 fue abrir la “caja de pandora” y la secuencia de los hechos fue la siguiente:

  • Tras los primeros dos meses después de que se tomaron esas medidas el tipo de cambio mayorista había saltado un 47% ya que ahorristas pequeños y grandes, y también fondos especulativos se volcaron a la frenética compra de dólares. Esta devaluación del peso argentino generó un shock inflacionario.
  • Tras esto, el BCRA subió la tasa de interés de política monetaria desde el 20,52% en Diciembre de 2015 al 38% en Marzo de 2016, con el propósito de desalentar a los inversores a la compra de dólares proporcionándoles una alternativa en títulos públicos en pesos argentinos (Letras del Banco Central-LEBACs) a tasas estratosféricas. Por supuesto, la contracara de esto es que se encareció el crédito productivo, y el costo de oportunidad de inversión productiva bis a bis inversión financiera ya estaba por las nubes.
  • Así los fondos especulativos, grandes empresas y bancos comenzaron a implementar un círculo vicioso pero nada virtuoso (para el país) denominado “bicicleta financiera” (carrytrade): ingresaban los dólares al circuito financiero, los cambiaban por pesos, invertían esos pesos en títulos públicos con altos intereses (LEBACs), cobraban sus ganancias en pesos, y usaban los mismos para adquirir dólares y fugarlos al exterior. Obviamente, al final del circuito habían fugado más dólares de los que habían ingresado. Para lograr eso se necesitaba atrasar el tipo de cambio con el objetivo de que los inversores compraran dólares baratos y el negocio fuera redituable.
  • Para mantener atrasado el tipo de cambio, había que ofertar dólares, y el gobierno se hizo de esos dólares recurriendo a una frenética y constante toma de deuda externa.
  • Esto se mantuvo relativamente estable hasta Febrero de 2018, mes en que Jerome Powell se hizo cargo de la Presidencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y decidió endurecer la política monetaria subiendo los tipos de interés en cuatro ocasiones durante ese año del 1,25% al 2,50%.
  • El crédito internacional en dólares se encareció, instrumentos financieros de referencia internacional como el Bono del Tesoro a 10 años de EEUU se hicieron más atractivos, sumando a esto que el pronunciado ascenso del ratio PBI-deuda externa argentina ya era preocupante para los prestamistas, hizo que el país quedara impedido de seguir financiándose por vías convencionales.
  • Mientras tanto, el stock de LEBACs alcanzaba a principios del 2018 la monstruosa cifra de 1,2 billones de pesos, el equivalente en ese entonces a 48 mil millones de dólares y al 120% de la base monetaria, lo cual, generó dudas entre sus tenedores acerca de una eventual imposibilidad del gobierno argentino a afrontar una posible corrida desde la LEBACs hacia el dólar. A su vez, el BCRA trataba de bajar gradualmente la tasa de interés de política monetaria en virtud de que la misma desalentaba la inversión productiva y el país se encontraba a las puertas de una recesión. Esto puso más reacios a los tenedores de títulos públicos en moneda local y extranjera del BCRA y el Tesoro Argentino.
  • El 25 de Abril de 2018 a las 11:15 de la mañana el JP Morgan se desprendió de sus LEBACs, cobró sus majestuosas ganancias en pesos y los utilizó para hacerse de un escandaloso monto de 800 millones de dólares en el mercado único de cambios, todo esto, solo en un par de minutos. Como se esperaba, detrás del JP Morgan, pánico mediante, le siguieron todos contra el dólar y se desató el desastre cambiario más grande del siglo XXI en Argentina.
  • Tras varias semanas de volatilidad cambiaria, subas infructuosas de la tasa de interés por parte del BCRA,y en medio de un mar de dudas en cuanto a la capacidad de pago del país, el gobierno recurrió a un préstamo “stand by” con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el más grande de la historia del organismo, por un monto de 57 mil millones de dólares en varios tramos, los cuales se fugaron tan rápido como fueron llegando. La recesión se profundizo y la inflación se aceleró: miles de familias fueron arrojadas a la pobreza.
  • Finalmente, después de ser humillado en las elecciones primarias del 11 de Agosto de este año donde fue derrotado por más de 15 puntos porcentuales, Macri tuvo que volver a restablecer los controles de divisas para evitar un estallido cambiario que arrastrara al país a una hiperinflación que lo eyectara de la Casa Rosada antes de tiempo.

En cifras: el país que deja Macri a Alberto Fernández

Entre los años 2016 y 2019 y según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el BCRA, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y otros organismos oficiales y observatorios sociales:

  • El Producto Bruto Interno (PBI) cayó 5% en pesos argentinos y 25,6% en dólares estadounidenses.
  • El PBI Per Cápita cayó un 8,8% en pesos argentinos y un 28,6% en dólares estadounidenses.
  • El consumo privado cayó 5%.
  • El uso de la capacidad instalada industrial cayó del 62,9 al 57,5%. Se perdieron 165 mil empleos industriales representando una caída del 13,1% en los últimos cuatro años.
  • Hay 22 mil 422 pequeñas y medianas empresas (PYMES) menos que en 2016.
  • La fuga de capitales (Formación de Activo Externos del Sector no Financiero) fue de 85 mil millones de dólares en solo 4 años.
  • Se emitió deuda por 76 mil 748 millones de dólares en solo cuatro años.
  • El stock de deuda publica bruta pasó de 235 mil 546 millones de dólares en 2015 a 324 mil 898 millones de dólareslo que representa un crecimiento del 37,8%. El ratio deuda/PBI pasó del 53,4% en 2015 al 88,5% en 2019. En 2020 Argentina deberá responder a vencimientos por casi 40 mil millones, un 10% del alicaído PBI.
  • El tipo de cambio subió 523,2%.
  • La tasa de interés de política monetaria paso desde el 20,52% en 2015 al 63% en 2019 siendo la más alta del mundo.
  • El salario mínimo descendió desde 580 dólares mensuales en 2015 a 280 dólares mensuales en 2019.
  • La inflación acumulada será cercana al 300% en cuatro años, y del 55% en 2019, siendo la inflación anual más alta desde la salida de la última hiperinflación en Enero de 1991.
  • Las tarifas del servicio eléctrico aumentaron 1925%, las del servicio de gas 966%, y las servicio del agua 816%.
  • El combustible subió un 256,56%.
  • La canasta alimentaria para un hogar de dos adultos y dos menores se disparó 213%, de 5 mil 467,03 pesos en diciembre de 2015 a 17 mil 164,45 pesos para septiembre 2019.
  • El desempleo pasó de 5,9% en 2015 a 10,6%
  • La inseguridad alimentaria severa pasó del 6,1% en 2015 al 9,3% en 2019.
  • La pobreza pasó del 29% en 2015 al 40,8% en 2019, y la indigencia pasó del 4,5% en 2015 al 8,9% en 2019.
  • El 59,5% de los niños argentinos menores de 17 años son pobres.
  • El índice de Gini, que mide la desigualdad, mostró un aumento de más del 6% y la brecha entre los más ricos y los más pobres creció en un tercio.

La economía que se viene

Alberto Fernández asumirá la Presidencia de la Nación el próximo 10 de diciembre y como se podrá observar no tendrá una tarea fácil. El próximo gobierno se propone renegociar con el FMI y bonistas privados con el objetivo de posponer los vencimientos de deuda y ganar un tiempo que permita al país poder crecer y afrontar sus compromisos. Se imagina un escenario similar al año 2003 cuando un recién investido Néstor Kirchner se ponía al frente de un país en default y socialmente estallado en el año 2001. Acompañado en ese momento por el propio Alberto Fernández en la Jefatura de Gabinete (primer ministro), Néstor Kirchner lanzaba una de sus frases más conocidas: los muertos no pagan, necesitamos que nos dejen crecer para poder pagar.Esta será la impronta económica y financiera que encarnará el próximo gobierno: consumo, crecimiento, desendeudamiento. Si bien no hay demasiados detalles, el plan económico-financiero conlleva las siguientes premisas:

  • Renegociar con bonistas privados y el FMI para posponer vencimientos y alivianar pagos de deuda externa en el corto plazo.
  • En simultáneo, reactivar la economía impulsando el consumo interno mediante el aumento de salarios, programas sociales, jubilaciones, pensiones, obra pública, tarjetas alimentarias, subsidios a medicamentos,etc. Se inyectaran a la economía 1 millón 600 mil dólares.
  • Poner en funcionamiento un plan impositivo que evite elevar el déficit fiscal: aunque no es prioridad en el corto plazo, se incrementaran las alícuotas de los impuestos más progresivos con el Impuesto a los Bienes Personas (impuesto patrimonial). Será tarea de la futura titular de AFIP, la economista desarrollista y expresidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont. Se prevé también un aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, maíz y trigo, principales commodities argentinos.
  • En el mismo sentido, Miguel Pesce, futuro presidente del BCRA (ex vicepresidente del BCRA durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner), tendrá la tarea flexibilizar la política monetaria y bajar la tasa de interés referencial con el objetivo de abaratar el crédito industrial y desalentar inversiones financieras en virtud de favorecer la opción de inversión productiva. Se considera al actual tipo de cambio competitivo (aprox. 60 pesos por dólar) por lo que no se prevén cambios en la política cambiaria y la restricción a la adquisición de moneda extranjera seguirá vigente por el momento. Se prevén reestablecer controles relativamente flexibles para el ingreso/salida de capitales (Cuenta Capital).
  • Evitar subas vertiginosas en la tasa de inflación mediante una ley de góndolas que permita desconcentrar el oligopólico mercado alimentario argentino y el congelamiento parcial de tarifas de servicios públicos y combustibles.
  • Alentar exportaciones con el objetivo de que ingresen dólares al país, haciendo uso de créditos y estímulos fiscales para con el sector exportador.

Este plan estará coordinado por el futuro ministro de Economía, Martín Guzmán, joven economista recibido en la Universidad Nacional de La Plata, quien desde el 2008 hasta hace unas semanas residía en New York, donde realizó su doctorado en economía en la Universidad Brown y donde hasta ahora se desempañada como investigador de la Escuela de Negocios del Departamento de Economía de la Universidad de Columbia siendo unos de los principales colaboradoresdel Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

Guzmán es un prestigioso heterodoxo especialista en reestructuración de deuda soberana. Está claro que es por eso que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner lo ungieron para que ocupe la conducción económica del país: para que el plan económico funcione todo depende del éxito que se tenga en renegociar los plazos de la colosal deuda externa que deja como herencia Mauricio Macri.

Es un plan necesario y de emergencia ante un país que está sufriendo y financieramente atado de pies y manos. No obstante, será necesario aclarar que está lejos de ser un plan que resuelva los desequilibrios macroeconómicos estructurales de la economía argentina, en particular en lo que refiere al ya mencionado estrangulamiento crónico de la balanza de pagos la cual se da por dos motivos:

  1. La vigencia de una burguesía nacional y transnacional parasita y especulativa, más financiera que productiva, reacia a sustituir importaciones y dependiente de las mismas, adicta a la especulación y a la fuga de dólares.
  2. Un sector agropecuario también dominado por actores concentrados y especulativos (oligarquía terrateniente) dueños históricos del principal recurso natural argentino en lo que refiere al ingreso genuino de divisas; las fértiles tierras de la pampa húmedadon de además se producen alimentos para 400 millones de personas.

Todo depende de que a largo plazo se conciba un plan estratégico donde el Estado asuma un rol productivo protagónico desplazando a esos actores con el propósito de sustituir importaciones, desarrollar el entramado productivo y distribuir los excedentes de forma equitativa en la sociedad argentina. Argentina no puede continuar como perro que se muerde la cola apostando una vez más a una burguesía cuyo ciclo está categóricamente agotado.

* Ernesto Bertoglio: Secretario de Formación y Acción Política de La Campora, Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina.

4 Comentarios en Argentina: la economía que se va y la economía que se viene

  1. UN LUGAR PARA EL REENCUENTRO.

    Me es grato el tener nuevamente a disposición este espacio de organización de ideas, de críticas, de análisis, de protesta y de construcción y de socialización del saber. Como siempre, las publicaciones que aquí se comparten dejan un interesante aprendizaje para quienes hayan logrado internalizar que el conocimiento no tiene límites y que no existen verdades absolutas que no puedan ser refutadas; más cuando todo planteamiento obedece a un contexto específico que en la relación espacio-tiempo tiene sus propias dimensiones, cuya referencia enmarcará la perspectiva conceptual bajo una dinámica relativa que es propia del momento en el que se da, cómo se da, cuándo se da y con quiénes se da; por tanto, como cadena de eventos suele ser única e irrepetible, pero como tal solo una referencia y que según sea nuestra capacidad de percepción, de proyección y de análisis de las circunstancias, las realidades con la que se intenta hacer algún paralelismo, podrán ser interpretadas asertivamente en la medida en que la amplitud de nuestro espectro y nuestra habilidad para diferenciar las particularidades nos lo permita.

    Siempre es necesario que algunas cosas sucedan para que se den las oportunidades de someter a prueba ciertos planteamientos que desde intereses particulares se intentan posicionar como la única manera de hacer las cosas. En este caso, bastó solo de cuatro años para demostrarnos una vez más que el neoliberalismo no representa ninguna alternativa de desarrollo, aun cuando sea la vía más expedita para el enriquecimiento de unos pocos a expensas del trabajo y el empobrecimiento de muchos, que es precisamente lo que se necesita corregir para hacer de este un mundo sostenible.

    Una vez más, queda en evidencia de que no existe ninguna mano invisible que autorregula la economía y que de ese proceso lo que si resulta es la conjugación de las acciones y reacciones de cada uno de los actores que intervienen en el mismo y en consecuencia los factores que se mantengan estáticos o de capacidad de reacción muy débil, serán arrastrados por la vorágine impulsada por las fuerzas que logren imponerse y reencausar la corriente a su favor.

    El otro mito que se cae es el que algunos eruditos de pensamiento inorgánico se han dado a la tarea de acreditar como axioma académico de connotación suprauniversal y que no es otro que la emisión de dinero como única causa de la inflación, cuando fundamentalmente ésta se debe en su forma estructural a la demanda insatisfecha, dónde incluso, hasta la demanda de divisas (hecha sistémicamente mercancía) Vs. una baja capacidad de generar ingresos en divisas, no está exenta y no escapa a ninguna economía donde las condiciones sean similares.

    Por supuesto, no podríamos desaprovechar la oportunidad para comentar el cómo por sí solo se desmontan las matrices de que el Control de Cambio es una medida arcaica o anacrónica, cuando en realidad lo que requiere es ser reestructurada con artificios de indexación de todos los parámetros a un patrón único de referencia para que realmente controle y de los resultados que se obtengan se logre su cometido:
    1. Evitar la devaluación de la moneda propia.
    2. Evitar la fuga de capitales.
    3. Evitar la quema de Reservas Internacionales.
    4. Evitar requerir endeudamiento con entes internacionales (FMI y BM)
    5. Evitar el impacto inflacionario que se genera la devaluación.
    6. Incentivar la producción y la productividad como única opción para generar riquezas.
    7. Incentivar el consumo interno para estimular la demanda de bienes y servicios y esta a su vez incida sobre la oferta de los mismos e incentive la producción para que crezca el PIB.

    Para cerrar, no me queda más que hacer extensiva la invitación a que sigamos haciendo aportes al saber compartiendo nuestros conocimientos para que entre todos hagamos de este un mundo mejor, logrando desprendernos de preceptos impuestos bajo esquemas planteados para favorecer a los centros del poder.

    Solo el pueblo salva al pueblo.

      • Desde que visité por primera vez 15 y Último supe que la página estaba para grandes cosas…..y no me defraudó…..ha batido el record Guinness de mayor tiempo en mantenimiento preventivo para una página web…..y precisamente en el lapso durante el que más falta hacía, pero bueno, olvidaré rencores. En «la economía que se viene», en el 2do párrafo dice: «Se inyectaran a la economía 1 millón 600 mil dólares»….le pregunto al amigo Bertoglio, ¿no serán aunque sea 1.600 millones?….la pucha negro, 1 millón seiscientos no alcanza ni para el mate……

        • +1 es que si durante esta dolarizacion hubieran esta arriba la lluvia de comentarios negativos les tumba el server. Bastante que se veia el dolar venir, pero insisten en negarlo lo evitende…ahora viene el Petro que no tardara en devaluarse porque no es otra cosa que un bolivar electronico, aunque el bolivar es ya de facto 99% electronico.
          Argentina y su credibilidad arrancan muy mal, vayan preparando los articulos de una «guerra economica» en Argentina para justificar el desastre que se viene.

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  1. ¿Qué está pasando en Argentina? La economía política de Alberto Fernández. – 15 y Último

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