Balance 2019. Perspectivas y recomendaciones 2020 (Segunda parte)

2020: ¿a profundizar la transición?

En la primera parte de este trabajo afirmamos que el 2019 quedará para la historia como el año de la transición. De lo que no estamos seguros es de la dirección de esa transición. Pero lo que sí podemos decir es que el modelo económico instaurado a partir de la Constitución de 1999, ha venido desmontándose -o en todo caso mutando- ante nuestros ojos.

Decíamos también que se trata de una transición compleja, pues si bien en un primer momento han sido fuerzas externas y hostiles al chavismo quienes la han impulsado y reclamado, ahora es el propio gobierno chavista –continuador del legado de la era Chávez– quien la conduce. Cada vez más atrás quedan figuras como el Estado interventor o banderas como «el buen gobierno económico», esta última alguna vez levantada por la actual gestión. Ya no existen el control de precios ni el cambiario; empresas del Estado han sido privatizadas y otras parcialmente privatizadas. Ya también se habla más abiertamente de «entregar» a privados la gestión de los servicios públicos. Lo del socialismo solo se enuncia en contadas apariciones públicas, por lo general al calor de alguna arenga necesaria cuando recrudece el conflicto. Ni hablar de las comunas o las EPS. Ahora hay nuevos significantes y por tanto nuevos protagonistas de la historia: la así llamada «burguesía revolucionaria» es tal vez la más notoria.

Pero el tema aquí es que toda esta transición encabezada desde arriba, choca con dos realidades difíciles de soslayar. Una es la grave crisis económica que envuelve al país desde hace al menos siete años, crisis que describimos ampliamente en la primera parte, pero que podemos resumir en la pérdida de dos tercios del PIB en medio de una brutal corrida de precios y cambiaria, complicado todo por un bloqueo comercial y financiero.

Y la otra, estrechamente relacionada con la anterior: la intensidad de un conflicto político que en 2019 alcanzó temperaturas muy altas, que van desde fallidas intentonas golpistas hasta amenazas de invasión militar, pasando por conatos de guerras civiles e instalación de un gobierno paralelo de corte fascista.

En este sentido, el gran logro del actual gobierno durante 2019 fue, sin duda, conjurar todas estas intentonas. Y de hecho, no solo derrotarlas sino desbaratar a la oposición interna golpista, al punto que a comienzos de este 2020, a efectos de la elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional (elección espuria, en la medida que dicho órgano se encuentra actualmente en desacato y por tanto sus actos son nulos de legalidad), logró darle una estocada al resultar electo un candidato distinto a Juan Guaidó, quien desde la presidencia de la AN pretendía -y de hecho todavía pretende- seguir ejerciendo una presidencia «paralela» del país al autoproclamarse como tal en enero de 2019.

Un gobierno fortalecido, un oposicionismo desbaratado

Así las cosas, desde el punto de vista político, la pregunta que hay que hacerse es qué pasará a partir de esto. Las fuerzas oposicionistas lucen claramente debilitadas y desarticuladas. Pero debemos tener presente que no se trata de un mero conjunto de partidos políticos o fracciones de poder  sino de un bloque histórico, heredero del que consolidó la era puntofijista y cuya expresión política son precisamente partidos como Voluntad Popular, Primero Justicia, Vente Venezuela y Acción Democrática (fundadora y principal protagonista del puntofijismo), pero que también cuenta con una poderosa clase económico-empresarial que ha sido vanguardia de la lucha contra el chavismo y cuyos lazos transnacionales no son menores.

Lo que queremos decir es que no estamos ante una simple disputa por los puestos de comando de la vida política y económica del país y ni siquiera  tampoco ya por la conservación de tal o cual modelo: estamos ante la posibilidad de un verdadero quiebre histórico, que supondría la desaparición de una clase dirigente y su desplazamiento por otra. Estos quiebres suelen ser traumáticos y este no lo ha sido poco. Pero por regla, siempre se han zanjado por algún tipo de confrontación armada, lo que no ha sido el caso ahora más allá de las amenazas, amagues y escaramuzas. Al menos que asumamos que la «guerra económica» y de «cuarta generación» son la forma bélica que tomó el quiebre actual.

Como hemos afirmado en anteriores oportunidades, las debilidades del gobierno y la dirigencia actual del chavismo en esta coyuntura parecían ser dos: la primera, no contar con una clase económica lo suficientemente fuerte como para desplazar a la tradicional clase dominante en este terreno. Y la segunda, la enemistad declarada del gobierno norteamericano, siempre protagonista estelar y decisor en última instancia de la vida política venezolana durante todo el siglo XX.

Habiendo vencido durante 2019 a los herederos de la clase política tradicional (lo que no significa que no logren rearticularse), todo indica que, además de promover a su propia clase económica mediante ese discurso ambiguo que mezcla emprendedurismo con burguesía revolucionaria, la estrategia gubernamental pasa por domesticar y seducir a los viejos actores económicos con prácticas que van desde la discrecionalidad de ciertas decisiones sensibles (en materia cambiaria, por ejemplo) hasta el levantamiento de los controles, no solo de precios y de cambio, sino en general, de cualquier tipo de regulación, incluyendo las arancelarias (en la actualidad casi no se paga aranceles de importación), los controles sanitarios (están eximidos también los permisos otrora obligatorios) y desde luego los monetarios, por cuyo levantamiento  sabemos ahora abiertamente cual ha sido la postura del gobierno a partir de  la llamada «dolarización»: un «dejar hacer dejar pasar» que tiene como norte que la economía se «auto-regule».

Y el bloqueo qué?

Si logra en definitiva hacer esto, lo que resta es solucionar el problema de las sanciones y la relación con el gobierno norteamericano. En lo superficial, todo indica que las sanciones y el bloqueo deberían recrudecer. No obstante, también hay indicios de lo contrario: el aumento de las exportaciones petroleras a finales de 2019, por ejemplo, e incluso las actuales exoneraciones o excepciones al bloqueo en materia alimentaria, que por su poca especificidad permiten el abastecimiento dolarizado de los actuales «bodegones» y otros espacios similares. Por lo demás, la hasta ahora fría y casi protocolar respuesta del gobierno norteamericano al desplazamiento de Guaidó de la presidencia de la Asamblea Nacional, puede ser un indicio del relajamiento de las tensiones, habida cuenta que globalmente hablando las mismas están concentrándose hacia el oriente medio y específicamente hacia Irán.

Como quiera que esto sea, todo parece señalar que por los momentos el gobierno seguirá en su línea de «autoregulación» económica, asumiendo una transición hacia una economía de mercado abierta y destrabando el conflicto político, para lo cual cuenta con el apoyo ya manifiesto del nuevo cuadro directivo de la Asamblea Nacional. Cómo se expresará eso en lo político definitivamente está por verse. Entre otras cosas depende de si la oposición tradicional logra rearticularse y concitar ante sí los apoyos necesarios para volver a la disputa. Mientras tanto, la nueva meta política se centra en las parlamentarias, para las cuales el gobierno parte claramente con ventaja dado el desastre opositor.

Y entonces, qué podemos esperar en lo económico para 2020?

En virtud de todo lo anterior, y atendiendo al hecho de que durante este 2020 la agenda política marcará a la económica tal y como ha sido los últimos años, nuestras principales proyecciones económicas para este año que recién comienza son las siguientes:

  1. En materia monetaria: se avanzará hacia un régimen oficialmente bimonetario, con un petro buscando ganar espacios y un bolívar perdiéndolos de manera acelerada. Pero en paralelo se profundizará cada vez más el trimonetario extraoficial, que implica un dólar cada vez más común para las transacciones. Así, todas las señales apuntan a que el bolívar desaparecerá más temprano que tarde como moneda. Qué tan temprano o qué tan tarde dependerá de los cálculos políticos (no es una medida fácil de digerir, por más devaluado que esté, el que la revolución bolivariana haga desaparecer al bolívar como moneda de curso centenaria de la República) y a la manera que encuentren para solventar el menudeo diario y el mantenimiento de determinados valores -como los salarios- a niveles controlables.
  2. En materia cambiaria: cuesta pensar pese a lo asegurado por el gobierno que el petro pueda posicionarse como una criptodivisa o moneda de intercambio para el comercio exterior. Para ello, en todo caso, lo determinante sería el levantamiento de las sanciones que pesan sobre el mismo. De la misma manera, no se entiende cómo podría el petro ayudar a estabilizar el tipo de cambio bolívar/dólar, si el valor del petro depende de la variación de dicho tipo de cambio en el sentido de que si el tipo de cambio sube el petro sube en su cotización y viceversa. El problema aquí es que mientras los precios sigan subiendo el tipo de cambio paralelo no dejará de subir, pues los tenedores de divisas buscarán recomponer el poder de compra de las mismas. Hace rato que ya no estamos en una inflación cuya única causa son las variaciones del tipo de cambio. Los precios tienen una dinámica propia de inflación inercial, histéresis de expectativas y puja distributiva en contextos contraídos. Los afecta el tipo de cambio, pero no es lo único. Faltaría agregar que la oferta de divisas disponibles para las transacciones internas puede que se esté quedando corta para la demanda, lo que acelera las pujas por hacerse de ellas y por tanto su precio. Puede se ralentice la variación, pero la tendencia cambiaria -el precio del dólar- seguirá siendo al alza.
  3. En materia de precios: ídem anterior. Las restricciones monetarias en bolívares seguirán conteniendo a los precios con respecto a años como 2018 o principios de 2019, pero por lo dicho en el numeral anterior sobre la inflación inercial, la histéresis de expectativas y la puja distributiva, en la medida en que no se regularice la vida económica, la tendencia de los precios seguirá al alza. Variaciones del INPC mensuales entre el 20% y el 30% serán la pauta, si bien uno que otro mes seguramente estará por debajo. La meta anunciada de inflación un dígito para 2020 no luce factible.
  4. PIB: con una caída en torno al 25% para este 2019 esperamos una contracción del 10-15% para 2020. Esto desde luego no puede interpretarse como una «recuperación». Más allá de que puedan mejorar algunas variables –la petrolera, por caso– también es señal de la profundidad de la caída desde 2014 a la fecha. La nuestra es una economía que se ha venido reduciendo, empequeñeciendo. Qué tanto lo hará depende de varios factores pero no parece que el proceso de achicamiento haya culminado.
  5. Aumento de la informalidad comercial y laboral: el proceso de pulverización salarial y los derechos laborales en general, ha tendido a expulsar a cientos de trabajadores y trabajadoras hacia la informalidad. Pensamos que la tendencia se mantendrá este año, en especial en la administración pública. El grueso de estas personas se está dedicando al comercio y los servicios, con la particularidad de que lo vienen haciendo no solo desde la informalidad sino inclusive la ilegalidad, en la medida que los costos de registro y formalización de la actividad económica son excesivamente altos y de por sí comprometen el futuro de dicha actividades.
  6. «Sinceración» de las tarifas de los servicios públicos: luce simplemente insostenible el estado actual de los servicios públicos, en especial electricidad, telefonía, agua potable y transporte público. Por lo demás, parece también existir cierto consenso en la dirigencia del país de que la solución pasa por «abrir» este sector a la inversión privada y aumentar las tarifas. El deterioro alcanzado ha permeado esta idea en parte importante de la población. Como quiera que sea, la política pública de reducir el gasto fiscal es la principal.
  7. Renegociación de la deuda externa: además de facilitar el crédito de la CAF al gobierno para la atención del sistema eléctrico nacional, la nueva junta directiva de la AN –suponiendo que se mantenga y la AN salga del desacato– puede ser un actor clave en la necesaria renegociación que el gobierno nacional debe emprender de la deuda externa. Actualmente la deuda externa ronda los 160 mil millones de dólares y se acumulan varios vencimientos derivados del default selectivo practicado desde 2017.
  8. Mayor «apertura» petrolera: la práctica de las asociaciones estratégicas está llegando a un nuevo nivel, tanto con socios extranjeros como nacionales, a los cuales, por lo demás, se les ha venido delegando la operatividad de varios campos, materia otrora reservada a PDVSA, debido a factores como la falta de personal y problemas operativos derivados de las sanciones. Todo indica se seguirá en esta línea lo que además puede ser visto por el gobierno como una forma de amalgamar voluntades y negociar con factores externos poderosos.
  9. Producción petrolera: a finales de 2019 la producción petrolera presentó una leve mejoría al igual que las exportaciones. Pero en definitiva, más allá de la solución de los problemas operativos, el que se detenga definitivamente la caída y entre la producción en una fase de recuperación sostenida depende del fin de las sanciones. En primer lugar, porque mucho de los problemas operativos pasan por poder realizar importaciones actualmente imposibilitadas Y segundo, porque de nada vale aumentar la producción si no se puede exportar. De hecho, hacer una cosa sin poder hacer la otra pone a la industria en riesgo dado el estado precario en que se encuentran los lugares de almacenamiento.
  10. El dilema de la bodegoneconomía: todo indica que la modalidad de los bodegones seguirá expendiéndose, entendiendo por tal la proliferación de negocios de venta de productos importados de consumo masivo –y algunos suntuarios– que entran al país dadas las exoneraciones arancelarias, las licencias que permite el bloqueo y el dumping inverso que hace sea más barato importar que producir (además de más simple). Pero el dilema con esto pasa justamente por esto último: si el gobierno desea realmente avanzar en su promoción de la producción nacional debe frenar la bodegoneconomía. No obstante, todo indica seguirá privilegiando este tipo de abastecimiento.

En líneas generales, pensamos que al menos que se salga de curso la situación política (con el tema de la nueva junta directiva de la AN, por ejemplo), la movida económica durante el primer trimestre de 2020 andará entre el reviente y aterrizaje forzado desde la burbuja navideña (que puso a muchos irresponsablemente a hablar de «recuperación») y los esfuerzos del gobierno tendientes a mantener dicha sensación de recuperación con miras al escenario electoral parlamentario, que al parecer puede darse en marzo. Sobre este particular valga considerar que la situación del medio oriente puede jugar a su favor, si el caso es que el conflicto se complica generando una corrida de los precios petroleros.

Pensamos también y por las mismas razones que para lo que el gobierno planee hacer en materia monetaria y específicamente con el petro, buscará aprovechar el primer trimestre. Para todas las otras cosas más complejas y costosas (aumentos de tarifas, etc) lo más seguro es que posponga las decisiones para después de las elecciones parlamentarias.

En este sentido, la clave para este 2020 para nosotros y nosotras los de a pie pasa también por procurar aprovechar este primer trimestre. No solo por lo antes dicho, sino además porque ante escenarios tan inciertos lo recomendable es procurar tomar la delantera y anticiparse. La incertidumbre no debe ser una excusa para no planificar(se). Pero debemos luchar a brazo partido para que la incertidumbre -que es real y no depende de nosotros- no se nos convierta en ansiedad. Adelantemos todo lo que podamos aprovechando la ola, al menos en lo económico y financiero personal. En cuanto a las otras cosas macras -la economía nacional, la vida política, etc.- hay que buscar reagruparse y organizarse, pues en última instancia las salidas individuales no son nada sin las colectivas. Pero sobre todas estas cosas hablaremos en la tercera parte de este trabajo, cuando nos centremos en las recomendaciones para enfrentar este 2020.

6 Comentarios en Balance 2019. Perspectivas y recomendaciones 2020 (Segunda parte)

  1. Todos esos «bodegones» y trabajadores informales, necesitan de consumidores con algún poder adquisitivo para ser negocios viables y hasta prósperos…..si continúan los salarios y las pensiones en niveles ridículamente bajos, solo las remesas (que no todos reciben) podrían destinarse al consumo….el asunto «salario» tiene que ser considerado, a menos que ya estén pensando en la «renta universal» que experimentan en algunos paises de Europa. Después de leer esta segunda parte quedé convencido de que el Gobierno no tendrá ningun control……todo va cada vez más a manos de actores privados, nacionales y extranjeros, desde lo petrolero y gasífero hasta lo comercial…..para mí LA TERCERA PARTE ES ¡¡¡URGENTE!!!….porque confieso que no tengo la menor idea acerca de como hacer para «Adelantar todo lo que pueda aprovechando la ola, al menos en lo económico y financiero personal», no dudo que habrá muchos que si sepan y lo logren.

    • eso del salario no cuente que el gobierno lo va a resolver , apoyar si,,, eso lo resuelve son los mismos trabajadores organizados y con sus reclamos respectivos
      es mas ni el gobierno ni los empresario deberian tener es sus manos todo lo que concierne a prestaciones vacaciones utilidades,, nada de acumular,, todo eso tiene una suma, entonce deberia ser pagado semanal quincenal o mensual, para que me lo pagas despues si lo que voy es agarrar un dinero mes que devualauado….. no es igual comprar un saco de cemento para construir el rancho
      en el mes de enero que comprarlo en el mes de diciembre del mismo año,,, por otra parte si yo trabajador no construyo nada y no guardo nada ese es mi problema…. ya bastante humillacion tengo encima en cuanto a lo que gano…..

  2. Leido. Gracias por análisis y reflexiones. De verdad que el panorama no es esperanzador. Dicho eso, no entendí «a clave para este 2020 para nosotros y nosotras los de a pie, pasa también por procurar aprovechar este primer trimestre». Podría aclarar a que se refiere «aprovechar»? GRACIAS. Siempre tratando de aprender…

    • Ya se ve la nueva vocación de los editores de la página; con el mismo discurso y el mismo estilo de las páginas de las consultoras privadas ya conocidas, que para leer el refrito en 15yultimo.com; es mejor leer las otras, que tienen la ventaja de tener más contenido.
      La verdad no sé a quien en el Gobierno le han oído hablar de privatizar servicios públicos; que siempre ha sido la postura de la Derecha. Además, 15yultimo.com sigue desconociendo la Guerra Económica y la Guerra de 4° Generación; y por eso se refiere a las mismas con sorna y entre comillas.
      Y lo de dar «consejos» para «aprovechar» en lo personal, es lo típico de los asesores privados. Y no es cierto que la operatividad de los campos petroleros se esté delegando ahora a los socios extranjeros, porque esa fue la práctica desde 2006, con el Comandante Chávez, con las asociaciones estratégicas; para eso vinieron y están desde ese año empresas de 31 países
      distintos.
      Y ese cuento de la «inflación inercial» es puro cuento monetarista; porque desde 2012 el tipo de cambio se ha incrementado 12,5 veces por encima de la Inflación. Repetir el falso argumento de que los tenedores de divisas buscan emparejar el tipo de cambio con la inflación, revela que los editores de 15yultimo están en el mismo campo de esos asesores privados, que buscan «justificar» la continuación de la especulación cambiaria; lo que sólo crea un círculo vicioso de mayor inflación, aunque no del mismo grado que la especulación cambiaria, por los mecanismos atenuantes del Salario Social y porque cada divisa alcanza un poder adquisitivo en bolívares mucho más alto, lo cual representa mayor ingreso en bolívares, al contrario de lo que plantea el artículo y sostienen los especuladores cambiarios.

  3. Para que complicarse con tanto pensamiento, tengo 53 anos viendo el desmantelamiento de todo lo que es producir en venezuela es mas facil traer y revender que producir solo que mutan, ahora cuando unas personas que controlan el mercado de alimentos comienzan a manipular acaparar y extorcionar con los precios lo logico es que se le empate esa guerra,, porque lo digo el unico que produce dolares en este pais es el petroleo y los demas se dedican es rentarlo, entonce que quieren que se lo sigan dando barato,,, es que ni siquiera deberia intervenir en la subasta para tratar de controlar un poco… la mayoria de los pueblos del mundo estarian felices si sus gobierno complemetaran con un poco de actividad social como lo hacen en este pais ejemplo construccion de vivienda, escuelas liceos universidades,, hospitales barrio adentro 1 2 3 traer medicos y luegos graduarlos en nuetras escuelas, transporte publicos haciendo esfuerzos porque produzcamos aqui en el pais uniformes militares , escolares ropas medicas, bultos escolares cuadesrnos lapices, transporte publicos y sinfin de cosas mas, y que hemos hechos nosotros
    los de apie y los que no son de apie,, bueno malograr dañar todo lo que se nos atraviesa vendemos las casa los autobuses los destruimos los quemamos los que los dirigen los dejan que mueran de mengua hay cememterios de autobuses accidentados y destruidos luegos por abandono comienzan por desperfectos leves y no hay quien pueda repararlo o dar el presupuesto para repararlo que paso con las bodegas mercal pedeval no la saqueamos los de afuera junto con los de adentro vayan y vean cementerios de patrullas policiales por todoe el
    pais carros y camionetas inclusives de modelos recientes, de que estamos hablando entonces, vayan y vean en cuarteles vehiculos abandonados ya sean camiones autobuses tractores incluso de años 77 78 que ni siquiera los venden o subasta para echar andar otros que estan en manos de gente que trata segun su idea de hacer algo, trabajar o lo que sea,,,, cuantos carros motos estan en estacionamientos de transito años años años y años donde se termina de deteriorar a quiene le conviene saben cuanto cuesta eso al pais,,,,,, no creo que se trate de que no se que hacer con el pais con su economia o lo que sea el asunto es que por donde asome la cabeza lo que recibe es carajaso……..

  4. Buenas tardes. Feliz año 2020 para todas y todos los participantes de esta página, editores, columnistas y comentaristas.
    A ver, ante todo me parece muy interesante que se abra este tema para aportar ideas que permitan contribuir a buscar soluciones, más alla que estemos o no de acuerdo con los planteamientos de su autor. Es muy necesario el debate constructivo , sobre todo el tema económico.
    Algunos puntos de vista:
    1. Año de transición: este debe ser el año de las definiciones en materia económica y política. Es muy cierto que la agenda política seguirá marcando la económica, porque la derecha apátrida, que atiende a los intereses imperiales norteamericanos dirigido por el Sr. Donald Trump, continuará en su papel de agentes imperiales tarifados y por tanto se mantendrán en la confrontación desde cualquier espacio posible, nacional e internacional. Por su parte, el gobierno que lidera el Presidente Constitucional de Venezuela Nicolás Maduro, en su legítimo derecho y deber, seguirá defendiendo nuestra nación de cualquier pretensión de hacerse con el poder y con nuestras riquezas.
    En ese escenario, para muestra tenemos los recientes acontecimientos que se suscitaron para la elección de una nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional actualmente en desacato, es previsible que se mantengan o se generen eventos de diferente naturaleza que irremediablemente marcaran la agenda económica de nuestro país. Por ejemplo, la manipulación del tipo de cambio paralelo.
    2. Materia monetaria y cambiaria: con el levantamiento del control de cambio se han venido dando varias situaciones que de una u otra forma han permitido algunas correcciones tempranas en ambas materias. Me explico: a) legalización del uso de divisas ( sean dólares americanos, dólares canadienses, pesos colombianos o reales brasileños) y transabilidad con fines comerciales; b) uso de sus propias divisas por parte de los privados para sus operaciones comerciales o particulares sin esperar dotación por parte del estado; c) reserva de las divisas del estado para fines esenciales, tales como importación de alimentos, medicamentos y bienes de capital y en alguna medida para intentar estabilizar las desviaciones en el tipo de cambio; d) aplicación del instrumento monetario «encaje legal» para frenar la práctica por parte de la banca del uso de los excedentes monetarios a favor de la compra de divisas; e) introducción del uso del Petro como criptomoneda en calidad de ensayo con fines de ofrecer una alternativa monetaria que estimule el ahorro y desestimule el uso de las divisas, especialmente el dólar estadounidense.
    3. Con respecto a este último, recordemos las palabras del Presidente Nicolás Maduro, agosto 2018, a propósito de los anuncios en el marco de la reconversión monetaria , » ellos dolarizaron los precios yo petrolizo el salario». En ese momento, se anclo el salario al Petro, el cual a su vez se valorizo por el precio del barril del petróleo, que para ese momento rondaba los USD 60. Esta opción fue positiva, a mi punto de ver y el de algunos compañeros conocedores de la materia, porque le permitía al Estado ir ajustando el salario en función del valor de la criptomoneda, bien fuera manipulando su referencia (medio Petro, un Petro, etc) o el valor de la misma en función del tipo de cambio y del precio del barril de petróleo. Lamentablemente luego se corrigió esta medida y se anclo el Petro a una tasa cambiaria de USD 60, con lo cual el valor en bolívares del Petro se fija con la tasa que publica el BCV (promedio ponderado de las operaciones de las mesas de cambio de los bancos) y esta a su vez tiende a seguir a la tasa marcadora del paralelo.
    La usabilidad del Petro en el país tiene algunas limitaciones, por una parte no pareciera tener un impacto en la restricción en la demanda de divisas dado el margen entre la tasa BCV y la tasa del paralelo, resultando más favorable la compra de las divisas, por otra parte, presenta restricciones para su uso en los establecimientos comerciales lo que limita su uso para transacciones comerciales. Asimismo hay que considerar que en un ambiente inflacionario, es previsible que la población venezolana tienda a ahorrar menos y a gastar rápidamente cualquier beneficio monetario que le sea asignado, por tal razón las expectativas de estimular el ahorro en Petro no parecieran ser una opción atractiva.
    4. Inflación: está más que comprobado por estudios elaborados y publicados por los especialistas Pasqualina Curcio y José Gregorio Piña, que el incremento de los precios en Venezuela está determinado fundamentalmente por la tasa de cambio del paralelo. No obstante, hay un componente discrecional (de tipo especulativo y político) por parte de los empresarios y comerciantes en la fijación de precios y en el cálculo de la estructura de costos.
    A esta situación, se agrega la fijación de precios y comercialización de productos en divisas (dólares americanos, pesos colombianos y reales brasileños), lo cual ha permitido la proliferación de establecimientos que expenden productos importados y que se transan mayormente en dólares americanos y pesos colombianos. La disponibilidad de divisas por parte de la población venezolana (lamentablemente no se dispone de estadísticas para cuantificar las magnitudes en circulación) bien sea por remuneraciones percibidas (el sector privado paga parte del salario en divisas y también buena parte del sector servicios es transado de la misma forma), o por remesas recibidas directamente en divisas o por otras fuentes, hace que la transabilidad en divisas, fundamentalmente en dólares americanos y pesos colombianos se haya convertido en una opción favorable para unos y desfavorable para los remunerados en moneda nacional.
    Esta situación ha provocado un impacto bastante importante en la fijación de precios de los bienes algunos de los cuales se tasan directamente en divisas. Esto evidencia, por una parte, una falla en los sistemas de control por parte del Estado, aspecto que se ha querido resolver en mesas de trabajo en donde se establecen un listado de precios acordados sin que se dé cumplimiento por parte de los actores involucrados, pero por otra parte, hay un impacto sicológico en la transabilidad en divisas pues pareciera que los precios son menores o dicho de otra manera , que hay una mayor capacidad adquisitiva.
    El Petro es una opción de corrección, si se establece que el Petro tenga una valoración en bolívares en lugar de estar anclado a la moneda estadounidense, los salarios pagados en dicha criptomoneda y los precios valorados también en Petros. Los billetes en bolívares se usarían para el menudeo.
    4. PIB: es evidente que la economía venezolana se está reactivando lentamente. Hasta los mismos actores de derecha reconocen esta situación. El sector agrícola ha crecido al punto que hay autoabastecimiento en muchos rubros y en algunos se está exportando, por ejemplo, café, cacao, bananas, plátanos, frutas, entre otros. Vestido y calzado, licores (el ron y el cocuy venezolano está siendo exportado y es muy demandado en muchos países), agua mineral, envases de plástico, entre otros. La normalización del sector cambiario, tal y como lo explique anteriormente, ha permitido que muchos empresarios estén haciendo uso de sus divisas. Nuevos conceptos de comercio han surgido sobre todo en el sector alimentos y calzado.
    Para no hacerme más extensa, yo considero que si hay perspectivas favorables para el 2020. Se requiere afinar las políticas públicas para adaptarlas a las realidades del país y de la geopolítica mundial y regional. La estabilización del sector monetario y cambiario es fundamental para estimular la confianza de los productores, empresarios y comerciantes así como de los consumidores. No obstante, el papel de las instituciones es fundamental en esta tarea de impulso económico y estabilización monetaria y cambiaria.

Deja un comentario

Tu email no será publicado.


*