Balance 2019. Perspectivas y recomendaciones 2020 (Tercera y última parte)

Ayer se cumplió la primera quincena de este 2020. Y aunque falta todavía mucho por andar y en este país -y en este mundo- cualquier cosa siempre puede ocurrir, está visto que de al menos dos cosas podemos estar seguros:

  1. Que la crisis económica seguirá.
  2. Que su desarrollo así como posible solución o agravamiento, pasa en buena medida por cómo se resuelva o complique el conflicto político.

Pero sobre esto ya hablamos en las dos entregas anteriores de este trabajo así que no vamos a repetir lo ya dicho. Preferimos irnos de una a lo que nos toca: las recomendaciones, entendiendo por tales aquellas cosas que en nuestra opinión podemos hacer para enfrentar mejor este 2020 en lo individual, familiar y colectivo.

A este respecto, lo que haremos a continuación es dividir nuestras recomendaciones en dos partes. Una primera no económica sino más bien de orden personal/subjetivo/psicosocial, en el sentido de cómo hacer en el frente de los afectos, los pensamientos y sentimientos para sobrellevar lo que estamos viviendo y lo que vendrá. Y luego, pasaremos a recomendaciones esta vez sí económicas, simples y prácticas de cosas que podemos hacer en los ámbitos individual, familiar y colectivo para mejor enfrentar la actual coyuntura.

Hay que dar la lucha colectiva si queremos ganar de verdad la individual

Es evidente que la situación que atraviesa el país tiene efectos psicológicos y subjetivos sobre la vida de todos y todas. Bien esa sabido que las consultas a psiquiatras, psicólogos, terapias alternativas, medicación de todo tipo, etc., vienen aumentando. Y también que muchos y muchas se ven afectados por trastornos que van desde la ansiedad hasta la depresión, bien por no saber qué hacer, por haber perdido algo o a alguien (porque emigró, murió, etc.), bien porque no alcanzan los ingresos y/o las horas del día para generarlos, porque están cansados de todo esto, etc.,  pero deben arreglárselas como pueden, etc., por la simple razón de que sus bolsillos no le permiten buscar ayuda o es un lujo de tiempo que no se pueden dar pues otros dependen suyo.

Pero como quiera que este es un tema muy delicado que requiere de un tratamiento especializado (y que, lamentablemente, al igual que pasa con todo lo demás, los bandos en conflicto bipolarizado manipulan o subestiman a conveniencia), una recomendación para mejor enfrentar estas afectaciones derivadas o potenciadas por la coyuntura es justamente no individualizarlas, en el sentido de no tomarlas como padecimientos estrictamente de cada quien o problemas psicológicos aislados del contexto.

Esto, desde luego, no significa que no se procurare ayuda profesional en aquellos casos en que se necesite y pueda. O que tales o cuales terapias no puedan ayudar en determinadas circunstancias. Pero la tendencia a abordar estos problemas individualizadamente no solo suele aumentar la ansiedad en quienes los padecen, sino que pasa por alto condicionamientos sociales y económicos colectivas o comunes a (casi) todos y todas que de no resolverse difícilmente aquellos se resolverán.

Por otra parte, y esto es muy importante, el tema con muchas de las terapias actuales es que tienden al aislamiento como «solución», en el sentido que buscan potenciar el costado egoísta de cada quien haciéndole ver que el problema es justamente el contexto, pero en que en vez de arreglarlo lo que hay que arreglar en dicho contexto lo mejor que se puede hacer es huir de él, lo que en no pocos caso pasa por dejar atrás a quienes «nos lastran» y encerrarnos en nuestra propia burbuja. Desde este punto de vista, no pocas de las salidas individualizadas que actualmente se ofrecen son versiones sublimadas del sálvese quien pueda que quien tiene los medios de sobrevivir, que nunca son todos pero menos en las actuales circunstancias y menos aún para quienes tienen afectos y lazos a los cuales responderle.

Así las cosas, más allá de los aspectos éticos implicados, hay que procurar reinterpretar la realidad de tal modo que podamos entender lo que en última instancia es lo cierto: que no estamos solos, que no somos los únicos que padecemos inseguridades, soledades, angustias, miedos, frustraciones, rabias. Y que, por otra parte, al final de los finales, el ensimismamiento y la auto-contemplación solo conduce al típico encierro clasemediero que termina transformando el miedo en paranoia o a una vida similar al de los (ex)adictos, cuya condición para mantenerse sobrios es rehuir de todos los estímulos circundantes y construir su propia realidad.

En tiempos de crisis es natural y entendible querer «irse» o m»aislarse» . De allí se explican buen parte de las migraciones pero también las fugas de la realidad, así nos mantengamos físicamente hablando en los mismos sitios. Pero los que no podemos permitir irnos de ningún modo o más aún decidimos no hacerlo, pero que tampoco estamos enchufados a nada (ni al Estado, ni al mundillo opositor, ni a un fortuna familiar, etc.) ni adoptamos en cinismo como estilo de vida, lo que nos toca es encarar la realidad con los nuestros y por los nuestros, dejando de lado el auto-compadecimiento y enfocándonos en cambiar la realidad inmediata y la general, con los medios que tenemos y procurando hacernos de ellos cuando no los tengamos. Como dijo alguien: a los tiempos difíciles hay que meterle más política y menos prozac, hay que dar la lucha colectiva si se quiere ganar de verdad la individual.

En fin, una vez dicho esto pasemos a los temas más bien de orden económico, entendiendo que lo anterior en buena medida pasa por cómo podamos resolver en la cotidianidad los avatares de la actual fase de «auto-regulación» de la economía nacional.

Condición número uno para enfrentar la actual realidad: entender exactamente dónde estamos.

Decíamos en las partes una y dos de este trabajo que la economía venezolana y por tanto la sociedad en general se encuentran atravesando un doble proceso: 1) de contracción severa, lo que significa que se están haciendo cada vez más pequeñas y dejando menos espacio disponible para quienes en ellas habitamos; y 2) de transición hacia un estado de cosas muy alejado de lo que vivimos al comienzo del actual siglo. El más alto gobierno ha definido esta fase como de auto-regulación económica. Y nuestra recomendación es que esto debemos entenderlo literalmente.

Es decir: no es verdad lo que sostienen ciertos analistas de izquierda de que las economías no se auto-regulan. O en todo caso es una verdad parcial parcial: en realidad si lo hacen. El problema no es exactamente ese. El problemas es que dicha auto-regulación consiste en un proceso de selección socio-económica que va desechando lo que no le sirve o no es tan «eficiente» e imponiendo la regla de los más fuertes. Lo de la dolarización es el mejor ejemplo: está bien para aquellos que cuentan con dólares u otras divisas (sin entrar a considerar su origen, lo que sería otro debate). Pero no para quienes no los tienen, que es la gran mayoría y entonces deben procurar hacer todo lo posible por pescar los poco dolaritos que se pueda para no morirse en el intento.

Las auto-regulaciones son economías de winners vs., losers, donde el estado se repliega y por decisión deja que cada quien se las arregle como pueda. Algunos celebran esto como una oportunidad de auto-realización donde la desaparición del estado «paternalista» crea las posibilidades de desarrollar todo tu potencial. Es la típica romantización capitalista de las crisis que antes era propia de la derecha pero que también adoptó ahora cierta «izquierda». Auto-realizarse está bien, desplegar el potencial propio, etc. Pero la verdad estadística al final del día es que esto se convierte en una moledora que desbarata a muchos y donde resuelven unos pocos en medio de la viveza impuesta y desatada.

Condición dos: dótese de diversos medios de ingresos.

Por medios entendemos un conjunto de cosas que le permitan sobrevivir. Estos pueden ser productivos, monetarios, o ambos.

El tema es que debe diversificar sus fuentes de ingreso ya que está visto que una sola o no alcanza o no es segura. Procure hacer o hacerse  de algo que pueda vender o intercambiar o vea cuáles servicios puede pretar. En nuestra opinión personal, por más difícil que se producir en los actuales momentos vale la pena hacerlo y mantenerse, pues más temprano que tarde la burbuja de los bodegones e importaciones explotará. Por otra parte, hay un tendencia muy fuerte a la prestación de servicios (como en el caso de los digitales, desde diseñadores hasta comunity managers) pero no así hacia la producción material de bienes. El lado bueno de eso es que quien se arriesgue tendrá mayor terreno para desenvolverse.

En cuanto a lo monetario, lo más recomendable es que se haga de ingreso en dólares: es la mejor manera de resguardarse y en las chiquitas de resolver.

En cuanto a los bolívares: no prescinda de ellos, úselos para los gastos corrientes. El mantra es: pague en Bs/cobre en $, en la medida de lo posible obvio.

Y en cuanto al petro, pareciera que lo más inteligente en este momento es dejarlo «engordar» hasta tanto esté más claro el panorama.

En cualquier de los casos: si tiene un negocio adecúe su plataforma de pago a un entorno multimonetario.

Para los que tienen posibilidades una opción es invertir en criptomonedas. Pero de lo que debe estar conscientes es que en el entorno nuestro presentan problemas de practicidad a la hora de usarlas, sobre todo en el interior del país. Por lo demás, para invertir en criptos recuerde que no debe necesariamente minar: basta con hacer trading, que es aprovechar los diferenciales de precios a la hora de vender y comprar entre criptos.

De allí en adelante:

  1. Si requiere liquidez no remate bienes a la primera. Evalúe qué tan urgente es su urgencia y cuáles opciones tiene. Reponer lo que se liquidó ya no es tan fácil como solía serlo y puede resultarle más costoso luego.
  2. A la hora de comprar evalué precios. Existe una gran dispersión y no siempre donde pensamos será más barato lo es. En medio de la locura aplique racionalidad: que no le gane la ansiedad.
  3. Sin perjuicio de lo anterior recuerde: comprar anticipado en especial aquello de lo que no puede prescindir es ahorrar (repuestos, ropa de niños, etc). En el escenario actual el factor inflacionario es más impredecible en torno a sus magnitudes, pero de lo que puede estar seguro y segura es que seguirá habiendo variación ascendente de precios por mucho rato. La recomendación sería que estime una variación en torno al 5% semanal.
  4. Ajuste sus patrones de consumo. Por caso: si compra queso rebanado más inteligente es hacerlo por número de lonjas previamente calculadas que por kg. Lo mismo pasa con las legumbres y otros alimentos.
  5. Organícese con otr@s: si arma grupos de wasap para cualquier tontera arme uno para seguir precios, ofertas, calidad, alternativas, etc. También los grupos de intercambio son muy útiles.
  6. Invierta en algo productivo así sea pequeño. Recuerde: comida y bebida son nuestras primeras necesidades y son actividades con rápida rentabilidad.
  7. Lleve indicadores de gestión de su actividad comercial o productiva pero incluso de sus finanzas personales. Estamos en medio de un entorno volátil en el sentido que cambia con mucha rapidez, lo cual supone detectar cambios, oportunidades y riesgos a tiempo. Para ello también debe estar informado, lo que demanda optimizar el criterio de selección. Esté consciente que buena parte de la información actual es sesgada y polarizada, destinada más a sostener o justificar acciones y posiciones de los bandos en conflicto que a dar cuenta de la realidad real.

3 Comentarios en Balance 2019. Perspectivas y recomendaciones 2020 (Tercera y última parte)

  1. Muy buenos, muy buenos los consejos, algunos muy simpáticos como «paga en bolívares y cobra en dólares»…..y las advertencias, como la de la » información sesgada y polarizada». Muchas gracias…..este va a ser un año muy interesante porque habrá necesariamente muchas sorpresas, vislumbro muchas situaciones azarientas…..

  2. CAPITALISMO BARBARO:
    (…»Pareciera que usar la palabra emprendimiento, como palabra mágica del proyecto empresarial, se reviste de poder y seguridad sin prestar atención a los problemas sociales, al hacerse cargo el trabajador o trabajadora de su propia seguridad social.
    Esto nace precisamente del “nuevo espíritu del capitalismo”, del neoliberalismo conocido como la privatización del conflicto; entienden que ahora el hecho que el individuo vaya ha resolverse sólo sus problemas él individualmente, eso es recobrar la libertad del individuo, eso es hacerse verdaderamente responsable, ya no tiene que estar pendiente que nadie le proteja, él mismo va construir su vida, él mismo va construir su historia, se presenta incluso la vida misma como riesgo, como aventura, la aventura del hombre para resolver sus problemas; naturalmente esto no es más que tratar de imponer el despojo del Estado Social (Art.2CRBV) y de toda protección a la dignidad del ser humano»…)
    http://euclidesquevedoubv.blogspot.com/2018/08/emprendedor-emprendedora-emprendimiento.html

  3. Leido camaradas. Gracias por siempre analizar, reflexionar y orientar. Especialmente en esta terrible realidad. Claro, como pensionada de a pie, demasiados años, huesos aporreados y problemas de salud que avanzan al igual que el inclemente paso de la vida, es literalmente IMPOSIBLE trabajar. Así que nos toca depender de nuestras pensiones. OJALÁ que EL ESTADO de verdad avance con ALTERNATIVA, sea con el petro como ha indicado, para DETENER imparable subida de precios IMPAGABLES para pensionad@s como yo. Inshallah.

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